Numen


Numen: Numen es un collage de imágenes de grandes cineastas, a partir de las cuales se construye un viaje onírico a través de espejos, verdaderos portales hacia otra dimensión.

 

Proyecciones:

LUNES 8 DE AGOSTO, 16 HS. SALA ROXY

 

JUEVES 11 DE AGOSTO, 16 HS. SALA RADIO CITY

 

 

Entrevista a Paulo Pécora, director de Numen


¿Cómo surgió la idea para realizar Numen?

A fines de 2014 me convocaron del Talent Buenos Aires (ex Talent Campus, una iniciativa conjunta de la Universidad del Cine y el Festival de Cine de Berlín que se realiza en el marco del Bafici) a participar de un proyecto grupal junto a otros cineastas latinoamericanos. Todos éramos ex “talents” y esa era una buena oportunidad para celebrar, a través de nuestro trabajo, diez años de actividades de las que habíamos sido parte. Fue una experiencia muy enriquecedora. Y quedó plasmada en una película grupal, conformada por 10 cortometrajes, titulada "Miradas desde Sudamérica: Diez años del Talent Buenos Aires" y proyectada en Bafici 2015.
La propuesta era que trabajáramos libremente sobre un tema común: nuestra forma de hacer cine, el modo en que imaginamos y vamos dando forma a nuestras películas. Pensé en la posibilidad de hacer un autorretrato, donde poder mostrarme a través de algunas imágenes y autores que me inspiran, o que de algún modo conforman el universo audiovisual en el que me sumerjo cada vez que quiero encontrar inspiración. Esa es, justamente, la definición de numen en el diccionario: “inspiración del artista o escritor”. Y me propuse encontrarla trabajando, al mismo tiempo que le daba forma a este cortometraje.

 

¿Qué tipo de proceso utilizas al momento del rodaje?

No filmé una sola toma de este corto. Se trata de un found-footage, un collage construido a partir de materiales ajenos y preexistentes. Buscando rendirles homenaje, me apropié de algunas imágenes simbólicas filmadas por grandes cineastas. Artistas a los que admiro y considero mi numen, cada vez que busco inspiración. Maya Deren, Andrei Tarkovski, Jean Cocteau, Roman Polanski, Jacques Tourneur y Kenneth Anger. Combiné fragmentos de filmes suyos que evocan en mi lo mágico, lo misterioso, lo onírico y, especialmente, los espejos donde me miro cada vez que quiero hacer una nueva película. Me decidí por el collage porque es una forma de trabajo muy habitual en mi, que me define y que resume de algún modo mis preferencias por lo artesanal y lo analógico. En este caso, es un collage de fragmentos de películas donde los espejos son elementos centrales y son tomados como puertas secretas que invitan a los personajes -y a mi mismo- a viajar hacia otra dimensión.

¿Te manejas con un guión?

En este caso tampoco hubo un guión. Se trata esencialmente de una película de montaje, un collage de imágenes y sonidos al que fuimos dando forma con Nubia Campos, mi editora. Antes de llegar al montaje, hice un listado de algunos autores y películas preferidas. Y pensé en los espejos que aparecían en ellas como umbrales, representaciones gráficas de puertas hacia otra dimensión. Así construimos un relato onírico, que tiene la forma de un viaje misterioso a través de todos esos espejos. Usé fragmentos de “Meshes of the afternoon”, de Deren, “La mujer pantera”, de Tourneur, “El espejo” y “Nostalgia”, de Tarkovski, “Orfeo” y “El testamento de Orfeo”, de Cocteau, “Macbeth”, de Polanski, y “Lucifer rising”, de Anger.

 

¿Al igual que en Numen muchos de tus cortometrajes se caracterizan por la casi ausencia de diálogos, porque esta decisión?

Me interesa mucho encontrar la forma de narrar historias valiéndome únicamente de imágenes y sonidos, y evitando en todo lo posible el uso de diálogos. Me interesa llevar cada imagen hasta el máximo de sus posibilidades expresivas. Y eso muchas veces se logra a través de una puesta en escena o a través de la combinación de varias imágenes y del ritmo orgánico que encuentran al momento de ser montadas. En ese sentido, me interesa más aludir que informar. Plantear dudas y no certezas mediante la palabra. Cuando la uso, intento que la palabra sea más alegórica que explícita. La idea es omitir información para generar misterio y porque creo que así se produce una participación más activa del espectador. Creo que tiene que ver con mi interés por el cine mudo y mi admiración por la obra de algunos grandes narradores de la etapa silente del cine como Fiedrich Murnau, Carl T. Dreyer, Buster Keaton, Jean Epstein o Joseph V. Stroheim. Pero también se relaciona con una idea del cine alejada de la narración decimonónica. Un cine más lírico y metafórico. Un cine más cercano a la poesía y lo perceptivo que a la información y la prosa.

¿Qué directores te sirven de inspiración?

La lista sería interminable. En 1990, cuando empecé a interesarme más conscientemente por el cine, me gustaban mucho Frank Capra, Alfred Hitchcock, John Ford, Howard Hawks y John Carpenter, además de otros extremos como John Waters o Hershell Gordon Lewis. Pero poco a poco me fui encontrando más a gusto con universos paralelos -más poéticos, si se quiere- propios de autores como David Lynch, Luis Buñuel, Tarkovski y Alejandro Jodorowski. El cine de terror, el cine fantástico y el policial negro también son y fueron grandes fuentes de inspiración. Sería muy largo nombrar a todos y cada uno de los directores y películas que me inspiran. Creo que lo que me gusta de ellos es que proponen mundos propios y desarrollan formas cinematográficas absolutamente personales de representarlos.

 

¿Cómo ves el cine argentino en la actualidad y hacia donde crees que se dirige?

Lo veo amplio, rico y diverso, lleno de propuestas y posibilidades. Al menos en el espacio específico del cine argentino donde me muevo más frecuentemente, que es el del cine independiente y, dentro de él, un cine más cercano a lo amateur y experimental, donde me interesa volcarme a la investigación y al aprendizaje continuos. Creo que hay mucho presente y mucho futuro para el cine argentino.

 

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

En varios a la vez. Acabo de filmar un largometraje narrativo, una suerte de comedia dramática que tentativamente lleva el título “Lo que tenemos” y que escribimos junto a Maricel Santín, Alberto Rojas Apel y Mónica Lairana, sus protagonistas. Además estoy montando y construyendo de a poco un documental subjetivo con imágenes en super 8 y fotografías analógicas que tomé hace unos años en un viaje por Angola y Etiopía, a donde fui invitado por Pablo César para hacer el making-off de una película que filmó en esos países africanos. Y por otra parte este año pienso filmar dos cortometrajes: uno de terror, en base a la versión gráfica de Enrique Breccia de un cuento de Lord Dunsany; y otro sobre las aventuras de un perro que busca a una perra en celo en las islas del delta del Paraná.

 

Mauro Lukasievicz

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