“Lo mío fue más un paso a paso y trabajo que un golpe de suerte”. Entrevista a Paula Carruega.


 

Confesa adepta a la meditación y devota de sus afectos, esta joven actriz en franco ascenso compartió con nosotros novedades sobre sus próximos proyectos.

 

 

Por tu interpretación en la serie web Un año sin nosotros este año obtuviste el premio a la Mejor actriz protagónica argentina (entregado por el Buenos Aires Web Fest). ¿Sentís que ese reconocimiento te otorgó más visibilidad?

Yo nunca sé si los premios te dan visibilidad. Es como una sumatoria de todo lo que uno viene haciendo. Obviamente la serie fue muy vista y gustó mucho, y el premio es como una caricia para los actores. Creo que la serie dio más visibilidad.

 

Con Alejandro Jovic repetirán la dupla protagónica de Un año sin nosotros en la película Los mentirosos…

Los mentirosos primero fue un corto, y como nos gusta el Festival de Mar del Plata, siempre llevamos algo debajo del brazo.  Esta dupla es más trashera, y bardera y menos correcta que la de Un año sin nosotros. Tenemos la suerte de trabajar con amigos, como Eze Tronconi y Cami Fabbri. El guión es fresco, divertido.

¿Cómo ves el mercado actoral en la Argentina?

No hay mercado como para que el actor se luzca, aunque tenemos actores actores increíbles en nuestro país. Miguel Angel Solá y Julio Chaves me encantan. Es muy lindo lo que hacen Pili Gamboa y Julieta Zylberberg. Están sintiendo lo que hacen. Y eso el espectador lo agradece. Romina Ricci, que es muy amiga mía. Laurita Cymer. Hay mucho molde, “chorizo”, nadie siente. Un actor que está en cincuenta y tres películas y tres programas de televisión no va a rendir lo mismo que si no lo estuviera. Alezzo lo decía. Somos tantos… y hay poco laburo. Uno va agarrando todo porque tenés miedo de que no salga más. Hay mucha demanda actoral para poco mercado. Laburarán doscientos actores de todos lo que hay. Soy una privilegiada. Este año estoy trabajando un montón. Recomiendo un montón. Intento pasar laburo porque sé que hay poco. A actores buenos que no son reconocidos ni famosos y que dan para el rol.

 

¿Tenés conciencia de cuáles fueron los pasos que diste para estar donde estás hoy? 

Me gusta mucho estudiar y leer. Trabajo desde muy chica en esto. Hice muchas películas. Mucho esfuerzo. Por una conseguía la otra. Lo mío fue más un paso a paso y trabajo que un golpe de suerte. Amo lo que hago, y siempre dije que si no había trabajo saldría a buscarlo. Fue más un boca a boca. Yo estaba haciendo Idilio en el BAFICI, una película de Nicolás Aponte donde yo protagonizaba. Fue muy chiquita, con un equipo chico. Estaban buscando a la protagonista para Un año sin nosotros. Fue Pablo Aconte, que es un programador de Mar del Plata, me recomienda, le dice a Ale Jovic, Ale le cuenta a los chicos de Calma Cine, y ellos me van a ver al cine. Ahí es que me convocan para ser la protagonista de Un año sin nosotros. Fue como un efecto en cadena. Gracias a eso, y a que la serie fue un boom, me llama Juan Ortelli para hacer una nota en la Rolling Stone. De ahí me llaman para una película que estoy haciendo con Nicolás Vazquez, Alan Sabbagh y Benja Amadeo, que se llama La última fiesta, que se estrena el 6 de octubre, que dirigen Nicolás Silbert y Leandro Mark. Va a ser la comedia del año; está pintando muy zarpada. El director me conocía de Un año sin nosotros. Debo tener hechos unos 30 trabajos, entre cortos, películas, series y programas de televisión. Creo que es a causa del trabajo más que de la suerte.

 

¿En qué plano están en este momento Paula dramaturga y directora

Escribí y dirigí una película a la que le falta terminarse aún. Estoy haciendo el corte de un cortometraje para presentar en festivales. Después de eso terminaré el largo. Primero vamos a mover el corto. En la película actúan Antonio Birabent, Celina Font, Mucio Manchini y Ximena Banús, que es la protagonista.  Tengo guiones escritos. Estaba a punto de dirigir una obra, pero la semana que viene empiezo a filmar un Historias breves. Se llama Las hormigas, un proyecto muy hermoso. Lo dirige Mariana Wainstein. En el corto Las hormigas soy la protagonista. Está producido por el INCAA. Actúan Paula Grinszpan, Vera Spinetta, Michel Noher. Y una actriz increíble que hace de mi  tía, Susana Pampín.  Tengo una película con Tamae Garateguy, que se llama Pendeja, Payasa y Gorda. Yo vendría a ser la pendeja. Muy contenta porque la peli va a estar buenísima; Tamae es una genia absoluta. Siempre con el sello de Tamae. Lo bueno que tiene ella es que no deja de reinventarse. Ojalá podamos filmarla y esté todo bien. Se vienen muchas cosas. Es re lindo tener trabajo, pero ando media boleada.

 

¿Y hacés algo para relajarte? 

Medito todos los días desde hace muchos años. Tengo un altar en mi casa. Hago yoga, voy al gimnasio que está en frente de mi casa.

 

¿Hay algún trabajo que hayas realizado por el cual sientas especial afecto?

Si tengo que recordar un trabajo por lo afectivo, sería la obra de Eze Tronconi Segundo set, que hicimos en el 2006 con los que hoy son mis mejores amigos: Tronconi, Coletti. Esa obra nos juntó. Llevé a Laurita Cymer, que era amiga mía, para un personaje que faltaba de una chica. Tronconi la sumó y fue un éxito. Lauri la rompió. Ahí conocí a mis personas preferidas en el mundo. Después hice una obra que dirigió Alezzo, Central Park West, y en lo profesional fue muy fuerte para mí porque lo admiro mucho, y ser dirigida por él es un lujo que me pude dar. Yo era muy chica, fue una de mis primeras obras y me enseñó muchísimo. Con respecto al cine, espero que lo mejor esté por venir. Todo lo que hice en cine fue parte de la historia que tengo. Tengo mucha gente muy amiga del ambiente. Termino de trabajar y me termino haciendo muy amiga, porque se genera un lazo de tanta intimidad, familiaridad con el otro.  Con la gente afín a uno. No es que voy por la calle haciéndome amiga de todo el mundo (risas). Por ejemplo con Apo, el director de Idilio, él ahora es el montajista de mi película. De repente hacemos un proyecto y arrancamos el otro. Yo no soy solo actriz. Hago otras cosas porque soy culo inquieto, entonces me genero mi propio laburo cuando no lo tengo. Cuando lo tengo también me gusta generar. Con Antonio Birabent soy muy amiga y lo conocí en la película Internet Junkie. Él sabía que yo estaba por rodar mi primera película y quiso estar. Es el protagonista. Son vínculos que fluyen y son buenos. Hay un entendimiento y se conectan desde lo creativo, más allá de la personalidad. Me encanta trabajar con amigos. Soy re pesada. Cuando leo un guión, si tengo un protagónico o cierta influencia en la historia y me dan cabida, meto gente (risas).  Cuando uno tiene más relación con el director y los productores. Siempre digo: “Yo para este personaje vi a este actor…”. Por ejemplo, Michel Noher, que también es íntimo, me dijo que quería hacer cine. Me llamaron para un corto y le dije que no había guita. Le pregunté si lo quería hacer igual. Ahora me llamaron para el Historias breves y pasó lo mismo. Así que está él ahí conmigo también. Es una rueda de buenas intenciones. No soy tacaña con castings. Aviso de todo. Si eligen a otra persona, es porque no era para mí. No siento competencia con otras actrices. Lo que yo te doy, no te lo va a dar otra, y a la inversa es lo mismo. Hay que tirar buena onda y no creérsela. Hay mucho creído. El laburo del actor es como atender  un kiosco, como otro trabajo. Salvo que estás en una pantalla. El resto queda en el imaginario de las personas, que no tiene que ver con lo que uno hace como profesión, oficio o arte. Hay que tener los pies en la tierra, pensar en hacer bien las cosas y concentrarse en el trabajo, en crear personajes y crear ficción. Yo no creo mucho en el show, en los actores showman. No son los actores que me gustan. Me gusta el actor que se puede mezclar entre la gente sin problema. A mí no me conoce nadie; nadie me atosiga ni me vuelve loca, y lo puedo hacer. Todavía puedo tener el privilegio de observar sin ser observada, y eso es muy importante para el trabajo del actor.  Robert De Niro decía algo muy interesante: él hace años no actúa de lo que quiere porque no puede ir a una plaza a mirar. Porque lo vuelven loco. Mucho del laburo del actor es mirar. Yo tengo que ir a un bar y mirar los gestos de la gente. Absorber.

 

¿Has incursionado en la docencia?

Di clases a niños hace años en una escuela en Recoleta. La pasé bien pero no me mató. Creo que hay que tener un alma especial para ser docente. Siento que por ahora no. Para niños sé que no voy a dar nunca. No soy muy didáctica, y los niños son lúdicos. Me encantan los niños, flasheo.  Tienen unas mentes espectaculares. Prefiero dirigir, escribir, llevar material para que los alumnos lean.  Hay que tener una paciencia especial y saber transmitir la enseñanza, que no es poca cosa. Así que mis aplausos para los docentes.  

 

Paola Jarast

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