El Infierno de Beatriz


Conversamos con Marcos Migliavacca, Estudió comunicación audiovisual en la UNLP. Fue co-director asistente de "Al cielo" (2012, dir. Diego Prado), y junto con Nahuel Lahora dirigió el largometraje 'Rocío Recorder" (2013). Es programador del Festival Internacional de Cine Independiente de La Plata FestiFreak.

 

Proyecciones

Sabado 4. 20hs.

Martes 7. 22:30hs

Cine Gran Pampa. Calle 20. 642

 

Entrevista a Marcos Migliavacca, director de El Infierno de Beatriz


 

¿Cómo surgió la idea de realizar un cortometraje en donde la figura central es la directora teatral Beatriz Catani?

A Beatriz Catani la conocíamos con anterioridad, habíamos colaborado con ella en obras teatrales como Finales y Patos, también fue profesora nuestra en la materia dirección de actores en la carrera de cine en la UNLP. A fines del 2013 ella nos contactó por unas proyecciones que necesitaba para una adaptación libre de La Divina Comedia de Dante Alighieri que iba a hacer en Barraca Merlo a orillas del Riachuelo y que se iba a llamar Infierno. En ese momento surgió la intención de parte de Nahuel Lahora, productor del corto, de grabar el proceso de ensayos y montaje de la obra. Aprovechando el vínculo de confianza con Beatriz y conociendo la intensidad y minuciosidad con la que asume sus trabajos nos pareció que en esa instancia podían generarse situaciones con potencial en relación a los procesos creativos y sus formas de abordaje. Al proyecto se sumaron Luis Migliavacca (cámara), Paola Buontempo (segunda cámara), Cecilia Guerrero y Coca Kreiter (en producción), y empezamos a grabar.

 

¿Qué desafíos se plantearon al realizarlo?

En principio nos propusimos abordar registros de observación en planos generales del trabajo colectivo de la puesta de la obra durante ensayos, pruebas técnicas, reuniones y viajes, siempre tomando a Beatriz, como motor accionador de nuestra puesta en escena, durante la dificultad que suponía para ella controlar más de 60 actores en un amplio territorio que incluía dos orillas y un río. En el transcurso del rodaje nos fuimos concentrando más en el rol de dirección como concepto, en este caso de una dramaturga pero que se podía generalizar a otras disciplinas. Bajo este desafío grabamos a Beatriz durante toda la génesis de la obra Infierno hasta las dos funciones que se realizaron. El corto es un segmento pequeño y concentrado resultante de todos esos registros, pero representativo de ese desafío conceptual general.

¿Cómo fue el proceso de producción y con qué apoyos contaste?

El infierno de Beatriz es el producto del trabajo de un grupo de amigos que se interesaron, confiaron en una idea y sumaron esfuerzos. El corto no se hizo con dinero, se hizo con tiempo. El principal apoyo fue el de Beatriz Catani que nos dejó entrar en la intimidad de su trabajo, sumarnos a sus viajes y permitirnos ser partícipes de su mundo.

 

El Infierno de Beatriz quedo seleccionada en muchos festivales y hasta fue premiada en varios de ellos, ¿cuál fue el festival del que más te sorprendió la selección?

Particularmente sé lo difícil que es para un corto ser elegido entre cientos, y es por eso que me sorprende cada que vez que queda seleccionado en un festival y mucho más cuando es premiado. Quizás el festival más particular en el que estuvo fue el FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires), que es un festival de teatro pero que incluye un sección llamada “Las películas” que programa films en donde converge lo teatral y el cine. En esa ocasión, el corto tuvo el privilegio de compartir función con La Princesa de Francia, de Matías Piñeiro.

 

¿Cómo te definís como director y cuáles son tus grandes referentes del rubro y búsquedas artísticas?

Me defino principalmente como alguien en proceso de aprendizaje, con inquietudes cambiantes y en búsqueda de una identidad/es cinematográficas, en definitiva, como un espectador en proceso. Desde ese lugar he tenido muchos referentes que han sido importantes para mí, pero como realizador trato de prestar más atención a procedimientos, ideas, abordajes de puesta en escena, diseños sonoros. En este momento me interesa trabajar desde registros documentales para luego explorar su potencial narrativo y redirigirlo en función de constituir un lenguaje de lo real por encima del valor en sí mismo de “realidad”, siempre tan dudoso.

 

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

En este momento estoy terminando un largometraje llamado 1996 Lucía y los cadáveres en la pileta, y participando en unos videos que funcionan como intervenciones visuales en una adaptación libre de la novela El viento que arrasa, de Selva Almada, que está llevando a cabo Beatriz Catani y se estrenará en septiembre en el Teatro Argentino de La Plata. En ambos casos junto a Nahuel Lahora.

 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

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