"Ser perseverante, trabajar y no esperar que las cosas te caigan si no ir a buscarlas". Entrevista a Malena Villa


Su presencia en la actual edición del BAFICI es notable (actúa en los cortos Pastel de cereza, Un ejercicio para no olvidar y Berlín, y en el  largo Miss). Tras ser nominada para el Cóndor de Plata en la categoría Revelación femenina por Mariposa, de Marco Berger, en una charla distendida esta joven actriz en ascenso nos revela sus pasiones e intereses.  

Tu papá Nestor es actor y te tengo que hacer una pregunta obligada: antes de establecerte en la profesión,  ¿recurriste a él para pedirle consejos?

Los consejos venían sin recurrir a nadie (risas).  Yo igual insistía en ir a castings. Era de probar cosas. Iba un año a basket, dejaba, un año a tenis, dejaba. Entre los 5 años y los 8 siempre hacía alguna actividad. Arranqué teatro a los 9 en lo de Helena Nesis y me quedé con eso. Ahí hice unos años y después fui a Hugo Midón. Iba cambiando de docente todos los años ahí. Tuve a Nacho Bresso. Hasta que falleció Hugo y cerró la escuela. Y ahí empecé con Nora (Moseinco).

 

¿Algún consejo de tu papá que hayas tomado?

Mi papá me  quemó la cabeza con que “vas a un casting, no significa nada”, que no me ilusione. Me pasó que la primera vez que fui a un casting, que fue para un corto, me había quemado tanto la cabeza con eso, que fui, lo hice y me olvidé. Después quedé y fue una sorpresa. Y ser perseverante, trabajar y no esperar que las cosas te caigan si no ir a buscarlas

 

¿Padeciste en algún momento la instancia de casting?

No, porque siempre me lo tomé como algo muy relajado y nunca le puse expectativas. Sí en un callback. Sí lo sufrí cuando era casting de publicidad, pero porque sentís que estás perdiendo el tiempo. No tiene que ver con lo que vos hagas si no con un montón de otros factores. Hay que ser paciente y no llevarte decepciones. Ahora no lo puede creer. Está baboso. Mi papá tiene la carrera de analista de sistemas. Tuvo épocas en las que se dedicó solo a la actuación, después a sistemas, volvió a dejar, y ahora está solo dedicado a la actuación. Al principio me decía “está bien que lo hagas, pero estaría bueno que tuvieras otra profesión…”.

 

¿Y lo consideraste?

Al terminar el secundario estaba trabajando de esto, y vi que podía vivir de esto. Me gusta mucho la cocina. Ahora estudiaría cocina simplemente para saber. Es terapéutico te digo. Desde los 12 años quise ser actriz, pero después me daba miedo. De aburrirme a los 25. Mis amigas a los 18, 19, me decían “Vos tenés suerte, Male, sabés lo que querés hacer”. “Pero si después no lo quiero hacer más, ¿qué hago?” Me gusta mucho la música. Me cuesta componer, pero toco la guitarra, canto. Con Ezequiel Acuña y con Santi Pedrero nos juntamos a tocar, a ensayar y ver qué salía.

 

 

¿Cómo surgió La niña elefante?

Dos años después de empezar con Nora. En 2014 nos conocimos con los chicos y nos hicimos muy amigos. Surgió en las clases. Teníamos ganas de producir cosas. De escribir y hacer nuestros propios trabajos. Las chicas (Julieta Gimenez Zapiola y Rocío Muñoz) lo escribieron y mandamos el piloto a la Bienal. Nos veíamos siempre, estábamos todo el tiempo juntos. Ahora tengo ganas de escribir. Estamos trabajando en un corto con Nai (Awada); estamos escribiéndolo. Pero hay que tener paciencia para todo eso… (risas).

 

¿Qué me podés contar de la película Miss, que estarás presentando en el Bafici?

Es una peli que filmé hace mucho tiempo. Hicimos todo un trabajo de ensayos. El protagonista, que es Law Makita, es un tipo que labura de extra oriental en las publicidades. Es un personaje muy particular. Él es muy particular. No es actor. Robert (Bonomo) lo conoció en publicidades y se enamoró del chabón (risas). Mi personaje es una chica que viene del interior a estudiar modelaje en una escuela medio pelo. Él le cuida la casa a una ex Miss Argentina que está de viaje, se obsesiona con el concurso, me conoce a mí y me dice que me tengo presentar. Él es el protagonista y yo soy el cable a tierra de la película.

 

¿Sobre tu participación en El amor a veces,  de Eduardo Milewicz, me podés contar algo?

Fue en el verano del 2012. Yo tenía 15 durante el proceso de casting, y ensayamos durante un año. Cuando cumplí 16 empezamos. No sé si por una cuestión de que a los 16 se puede trabajar 8 horas por día. Ese fue mi primer protagónico. La hicimos en fílmico y tuvo mucho proceso largo de post producción. Estuvo en festivales, las proyecciones eran en fílmico y entonces el jurado no llegaba a verla. Si te digo cuándo se estrena te miento.

 

¿Cómo es tu personaje y cómo fue la experiencia de trabajar con figuras consagradas como Leticia Bredice y Gonzalo Valenzuela?

Hermoso. Lo veo en perspectiva y me doy cuenta de que no estaba muy consciente de eso. Gonzalo un amor. Yo lo veía a Gon que se ponía nervioso cuando teníamos que hacer alguna escena, y no entendía por qué. Era una nena. Había hecho un corto con Alan Daicz cuando éramos chicos. Alan actuó en un montón de pelis. Wakolda, Un amor, la de Paula Hernandez. Cuando hicimos ese corto yo tenía 13 años. Con Gonzalo tampoco era tan intensa la escena. Era más cuestión de falsear la cámara. No era nada jugado. Leticia, divina. Yo me sentaba a mirar y aprendía. Es muy intensa Leti. Una genia. A la hora de trabajar es una profesional increíble.

 

¿Tuviste profesores a los que admires?

Edu Milewicz es uno de mis maestros. Me enseñó muchísimo. Aparte generamos una relación. Ahora no lo veo hace bastante. Está viviendo en Brasil. Vino acá a filmar la peli. Para mí es uno de los mejores coach de actores que hay. Él me mandó a lo de Nora. A la hora de trabajar siempre tengo en cuenta lo que me dijo. Es una línea de dirección de actores que Nora también sigue. Me acuerdo de que Edu cuando estábamos pasando una escena me decía: “Estás pensando; no pienses.” Porque se ve todo si estás pensando el texto. Es algo más de estar presente en el aquí y ahora.

 

¿Hay directores con los que tengas el deseo de trabajar?

De acá Szifron me vuelve loca. Caetano. También me gustaría trabajar con Rejtman.

 

Y de afuera, ¿qué directores te gustan?

Paul Thomas Anderson es uno de mis favoritos. Kubrick. Contemporáneos, Nolan. ¿Viste Boogie Nights? La primera peli de Mark Wahlberg. Ahí está también Philip Seymour Hoffman que la rompe

 

¿Películas favoritas?

De Paul Thomas Anderson casi todas. Wes Anderson también me encanta. Moonrise Kingdom. Soy muy cursi. Vanilla Sky me encanta.

 

¿Actores que admires?

De acá un montón. De la Serna. Tengo el Gaumont a 4 cuadras y si estoy aburrida voy. De afuera me encantan Edward Norton, Matthew McCaunaghey. Tremendo actor. Actrices, Meryl Streep, Julianne Moore. Leyrado. Tuve la suerte de trabajar con él en La verdad. Un divino. Tuve un par de escenas con él.  Probablemente ahora no me acuerde de todos… Martín Piroyansky y todos esos chicos que salieron de Nora tienen un humor y una forma de trabajar que me gusta. Martín está todo el tiempo haciendo cosas: escribe, se autogestiona. Está buenísimo eso.

 

Te entrevistaron en el medio La letra tal vez ¿Sos muy lectora?

Tengo épocas. Viste que es como un entrenamiento, y en el mundo moderno casi nadie lee. Cuando militaba en el secundario era muy lectora. Iba a un colegio público, bastante político, y era como mi hobby. Cuando no actuaba tan seguido, a los 14. Presidente del centro de estudiantes. Yo nunca milité en una agrupación política, siempre fui independiente. En el secundario tenía un contexto para hacerlo.

 

¿Qué causas te conmueven o apasionan?

Todo lo que tiene que ver con el país. Voy a las marchas. Ni una menos. Fui con el sindicato de actores, que está organizado en ese sentido. Todas las del 24 de marzo he ido siempre.

 


¿Proyectos futuros?

El corto con Nai. En realidad es más una idea de Nai, que estaba trabada con el borrador y nos pusimos a escribir los diálogos. Con Gabo (Bosisio) escribíamos mucho. Escribimos una peli el año pasado. Era una locura. Yo me cebé y la escribí y la tengo ahí. Tal vez la retome el año que viene y la trabaje. Mi papá  la leyó. Él escribe. Mi papá me dice que si no estoy trabajando, que escriba. Sabe lo que es la vida del actor. Tal vez tenés mucho laburo y de repente un mes de vacaciones. Pero no es solo no hacer nada ese mes, si no no saber qué vine después. Ahora terminé Miss Argentina la semana pasada. Hay dos guiones que me llegaron que todavía no tienen fecha. De Juan Sasiaín y la otra del director de la primera peli que hice, Puentes, que es de Julián Giulianelli.  El mecanismo que hay es que primero firmen los actores para que salga el  subsidio del INCAA.


Muy honorífico.

Sí,  es ayudar a que salga el subsidio. Vos decís “ya tengo los actores, son estos”. No sé muy bien cómo funciona.


Te has desarrollado más en cine. ¿Cómo te gustaría que siga tu carrera?

Si puede seguir así, me encantaría. Hice un capítulo de una miniserie que dirige Gastón Portal que saldrá ahora. Con Osmar Nuñez. Estuvo lindo. Tele diaria no hice nunca. Le tengo un poco de respeto. Me encantaría, pero si estoy filmando una tira con contrato de un año, ¿puedo hacer una película en el medio? Eso me preocupa. Que me llegue una peli que me encanta y no poder hacerla. Pero también es un ejercicio que debe estar buenísimo. Teatro oficial no hice nunca. Estoy esperando. He hecho alguna cosa en el Paseo La Plaza. No me acuerdo. Una especie de muestra. Tuve varias ofertas pero yo estaba en el secundario.


Consumís mucho cine. ¿Teatro también?

Sí. Tengo etapas. Me apasiona mucho más a la hora de ver una película que sea cine argentino, porque hay alguien que voy  a conocer. Lo siento mucho más cercano. Siempre va a haber alguien del equipo técnico. Una de las mejores pelis que vi, en la Berlinale, fue El incendio, de Juan Schnitman. Me encantaron ellos dos (Pilar Gamboa y Juan Barberini) y el director.  


¿Hubo algún trabajo bisagra en tu carrera que te permitiera darte a conocer?

Creí que sería El amor a veces. Si se hubiera estrenado. Estuvo en festivales. Fue más una cuestión de perseverancia y empezar a trabajar y hacer contactos. Y eso se fue expandiendo. Mariposa me dio un montón de cosas: el viaje a Berlín, un Cóndor. Le debo un montón a Mariposa.


¿Hay algún personaje o trabajo al que le tengas afecto?

A Nuri de El amor a veces. No sé si el personaje de Nuri o todo el aprendizaje que recibí de esa experiencia. Si uno se pone a pensar, el personaje es uno. Todo lo que tiene el personaje es algo que vos tenés. Fue mi primer trabajo grande y mucho tiempo de rodaje. Dos meses. Esa experiencia estuvo divina. Como hubo toda una movida de prensa mientras filmábamos tuve cierta exposición en el sentido de conferencia de prensa.


¿Cómo manejás el tema de la exposición?

Por ahora tranqui (risas). Yo disfruto mucho de estar en la calle. Alguna que otra vez  me han parado, más por La niña elefante que por otra cosa. Si no es gente que consume cine, no te paran. Y la mayoría de la gente no mira cine argentino. Si no estás en televisión, podés manejar más tranquila la exposición. Siento que es uno que se predispone a eso. Por más que uno tenga esa exposición, si uno se maneja de una manera, no te va a molestar. Puedo salir con mis amigos a la calle a tomar una cerveza. Me da un poco de miedo pero no creo que ocurra…salvo que estés en una tira  juvenil y sea una locura.


¿Cómo fue la experiencia de compartir trabajo con tu papá en La niña elefante?

Divina. Yo me moría por saber cómo era mi viejo en el set, porque lo imaginaba re cabrón. Y nada que ver, re tranquilo, respetuoso. Y eso que hay escenas intensas con Juli (Gimenez Zapiola). Terminó lleno de moretones. Me gustó ver cómo trabaja mi papá.


¿Pensás en seguir formándote?

Todos los años he hecho clases de teatro. Lorenzo Quinteros, con Ingu (Ignacio Sanchez Mestre). Él fue mi profe en Nora unos años. Y el año pasado estuve con él y con Mónica Raiola. Creo que cada uno va armando su propia técnica. Últimamente me casé con esa idea de Edu Milewicz y Nora Moseinco, que creo es la más efectiva a la hora de trabajar o de actuar y hace años estoy en ese lugar. Me gustaría probar con Alezzo, Fernández, Serrano. Estaría bueno hacer un par de clases, pero no sé si un año de teatro ahí. Unos meses como para ir tomando de otros lados. Este año no sé dónde voy a ir. Me da un poco de miedo. Me cuesta organizarme a la salida de un rodaje. Todos los días son diferentes. Es  interesante y está buenísimo, pero  también hay algo de estar en un limbo. Uno se tiene que armar su propia rutina. Ahora entreno. Me voy buscando cosas para hacer, que es lo que me dice mi viejo.


¿Con los chicos de La niña elefante no quedó ese “colectivo creativo” como lugar de trabajo?

Pasa que fue medio duro el proceso…sobre todo ellos 4, Juli, Ro, Juan y Gabo. De verse todos los días, el proceso de edición… Ellos eran los productores. Nos saturamos. Nos encantaría. Pensamos en una segunda temporada. Yo la  repetiría con gusto, pero ellos son los que tienen que editar el material, producirlo…además de todo lo lindo que tuvo, hubo discusiones. Primero somos un grupo de amigos. Gabo está trabajando con Juan, y Juli está escribiendo con Ro otras cosas… Siempre nos vemos y cenamos. Pero hay que separar. Como las parejas.

 

Paola Jarast

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