La niña de tacones amarillos

Estreno en cines: Jueves 31 de marzo.


Conversamos con Luján Loioco. Se recibió como directora cinematográfica en la Universidad del Cine. Dirigió el cortometraje Sangra (2008), y en 2010 quedó seleccionada para una beca Ibermedia para realizar un Taller de Escritura de Guion de Largometraje en Tenerife. Se desempeñó como productora y guionista para cine y TV. 

 

 

 

 

“Pensé en la pubertad, en ese momento donde a las mujeres se les enseña como una cachetada, su lugar en el mundo”. Entrevista a Luján Loioco.


¿Cómo surgió la idea para tu opera prima “La niña de tacones amarillos”?

El primer germen creo que surgió de pensar y divagar acerca de mi personalidad. De cuántas de mis características ó de mis formas eran realmente mías ó cuantas de esas características, si no todas, habían sido en realidad forjadas por la sociedad en la que nací. ¿Cuánto se me había impuesto por la sociedad patriarcal que aun dicta las normas sociales? Por ahí salió el primer disparador de tacones.
Entonces pensé en la pubertad, en ese momento donde a las mujeres se les enseña como una cachetada, su lugar en el mundo. A fuerza de miradas, piropos y tocadas de culo que no pedimos descubrimos las posibilidades que despierta nuestro cuerpo en el otro. Y si bien al principio nos intimida y nos da vergüenza después con el tiempo lo naturalizamos y podemos convertirnos en mujeres sumisas ó prepotentes ó rebeldes ó putas. Pero todas esas posibilidades son en respuesta a esa primer mirada. Con el tiempo por suerte la vamos desarmando y empezamos de a poco a re descubrirnos y saber quienes somos realmente.
¿Cuantas cosas de mi prevalecerían si hubiese nacido en otra sociedad donde esa cosificación hacia la mujer no existiría? Con el tiempo y luego de visitar Jujuy por primera vez extrapolé un poco esta idea a una sociedad que se encuentre atravesando una fusión cultural y que la protagonista sea una lugareña de 14 ó 15 años que empiece a vivenciar estos cambios.


¿Cuánto tiempo te llevo el proceso de convertir la idea en guion?

Todo el proyecto llevó 8 años.
La primera etapa de escritura formal, digamos fue en 2008, llevo unos 3 meses y presente al concurso del INCAA Raymundo Gleyzer. No entró, pero quedó suplente por la región metropolitana. Era la primera vez que escribía algo y de alguna forma esa presentación me ayudo a desmitificar  un poco los concursos y la figura del genio escritor. Quitarme el miedo y confiar en el proyecto y en la capacidad de trabajo y perseverancia de cada uno.  Presente a varios concursos y las fechas de entrega me iban ayudabando a ordenarme en la escritura y me daban constancia. Uno ó dos años después quedé seleccionada para una beca de escritura en España,  fueron dos semanas pero me ayudó mucho para pulir el primer tratamiento. Finalmente en 2011 Tacones gano el Opera prima del INCAA y ahí ya arrancó otra etapa.  Ya con la conciencia de que la película se iba a filmar  empezaron otras re escrituras. Hice tres versiones mas durante dos años con tutorías de Luz Orlando Brennan y finalmente re escribí la última versión un mes antes de rodar. Por cuestiones de presupuesto y posibilidades reales mías desde la dirección tuve que re escribir bastante la peli.

¿Cómo llegaste a filmar en un pueblo tan pintoresco pero alejado como lo es el de Tumbaya?
Siempre quise filmarla en Jujuy. En la época que había empezado a cuestionarme estas cosas de la personalidad y pensaba ideas vagas acerca del guión hice un viaje a Jujuy con unas amigas y una tarde en la plaza de Humahuaca vi una secuencia de unas niñas- adolescentes bailando con su maestra de pueblo en el centro de la plaza. Las vi tan parecidas a mi, pero al mismo tiempo tan distintas y aniñadas que me quede pensando en ellas, en su forma de bailar, en como serían sus días y sus deseos. Desde ese momento me dieron ganas de filmar ahí en algún pueblito de la quebrada.
Unos años después volví a Jujuy produciendo un proyecto de Canal Encuentro que tenia que registrar paisajes para narrar el éxodo jujeño. Un remisero de San Salvador nos llevó a Tumbaya a filmar y nos dijo que era prácticamente el único poblado de la quebrada que quedaba sin intervenir. Ahí conocí el pueblo. Si bien Tacones aún no había ganado nada y era un proyecto distante, en ese viaje me di cuenta que quería filmar la película en Tumbaya algún día.
Cuando finalmente salió el concurso, fue lo único que no permití que se cuestione. Siendo una producción de bajo presupuesto fue algo muy difícil de lograr y obviamente decidí sacrificar otras cosas en torno a la puestas y la cantidad de jornadas de rodaje, entre otro millón de cosas para poder costear el viaje. Trabajamos con mucha gente de Jujuy y de Salta en el equipo técnico y en el elenco. A su vez trabajé mucho con anticipación haciendo gestión en Tumbaya y organizándome para poder hacerlo ahí.

 

Tengo entendido que todos los habitantes del pueblo participaron en la filmación, ¿cómo fue la relación con ellos?

Fue hermosa la experiencia en general, Tumbaya es un pueblo muy chico de 500 habitantes aproximadamente, y nosotros estuvimos ahí instalados las 4 semanas de rodaje. Un grupo mas pequeño hizo la previa allá también, estando en total 7 semanas. Se movilizo bastante la dinámica general de todo Tumbaya,eramos de alguna manera lo mismo que narraba mi película…
Sin embargo la forma que rigió para nosotros fue otra, la del respeto. Al ser un equipo chico era mas fácil tener el control de nosotros y además de llevarnos muy bien como equipo hablamos entre todos y nos comprometimos a mantener las formas del lugar, decidimos no hablarnos a los gritos en el set, que no se insulte y que incorporemos el silencio del lugar a nuestra dinámica de trabajo. El poblado es maravilloso y todos participaron de la película de una y otra forma  actuando o atrás de cámara.
Al momento del filmar, por ejemplo, los que actuaron en seguida naturalizaban la cámaras y se movían con mucha soltura y comodidad. A su vez tenían el espacio para pedir lo que necesitasen.
El trabajo fue mas agotador para mi equipo de dirección, mi asistente de dirección Mariano Turek y la ayudante de dirección Natalia Dolensky tuvieron que llevar adelante secuencias mas complejas coreografiando los extras para hacer multitud y teniendo un número muy bajo de extras por presupuesto pero todo salió muy bien y la gente ayudaba mucho en todo momento


¿Cómo se realizó la selección de la actriz principal?
Organice un casting muy chiquito con Natalia Dolensky que venia laburando en casting, No teníamos mucho presupuesto para esto tampoco, hicimos una convocatoria en San Salvador por redes sociales y diarios. Solicitamos un teatro a cultura y convocamos a un casting de dos jornadas de donde tenia que sacar a todos los personajes de la película. Estaba a 3 meses de filmar así que estaba bastante nerviosa porque no tenia a nadie visto. Era diciembre y filmé en marzo.
Hicimos un primer filtro por mail mas que nada por edades, porque si bien aclarábamos que Isabel tenia que tener mas de 18 años nos mandaban solicitudes de todas las edades. Finalmente Mercedes Burgos vino de la mano de Natalia Dolensky, ambas son de Salta y se conocían de compartir una profesora de teatro, Natalia me la presentó y le hicimos una prueba de cámara en mi casa, Mercedes fue la primera actriz que vi antes de viajar a Jujuy y a la vuelta cerré con ella.
Además de ser una hermosa persona para laburar, tiene un talento y una predisposición para trabajar admirable. A mi asustaba un poco que ella fuese tan debutante como yo en todo esto, pero decidí ir con ella y ensayar lo mas que podamos en el poco tiempo que teníamos. Armamos un vinculo muy bueno y Mercedes confió mucho en mi, se metió en el personaje de Isabel y abandono todo juicio moral para poder interpretarla, hizo un trabajo, muy muy lindo.


¿Cuánto duro el rodaje?
4 semanas de rodaje y 3 de previa.

 

¿Ya tenes proyectos a futuro?

Estoy terminando de co-escribir la versión final de “Algo con una mujer”, la opera prima de Mariano Turek, que vamos a producir juntos, estamos aun buscando financiación. Es algo muy distinto a mis mundos, por eso me encanta un policial de época situado en los años 50 en Argentina, posiblemente lo rodaremos a fin del próximo año.
También retome la escritura de un guión que había arrancado hace unos años, una narración bastante mas libre que quizá no responde al relato clásico y se sumerge bastante en un mundo onírico y de sensaciones. Transcurre todo en una cabaña perdida en el sur y es la historia de un padre y una hija que no se hablan hace 20 años. Veremos como sigue.. aún esta en proceso.

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

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