"No ser temeroso, sino no detenerme por el miedo". Entrevista a Leandro Taub


 

Es muy difícil conseguir algunos de los libros de Leandro Taub en Buenos Aires, Argentina. Él nació en San Carlos de Bariloche y ya ha dado más de treinta vueltas al sol. A los 24 años se fue a vivir a la India. Al día de hoy, revela que hace casi diez años que no tiene casa y que vive muy bien del modo que él lo hace. Durante nuestra charla, le comento que es casi imposible tener acceso a sus libros, a lo que él me recita dos frases: “Profeta en tierra ajena” y “En casa de herrero, cuchillo de palo”.

 

“Nací en Argentina y creo que eso hace que el país tenga un karma peculiar con mi trabajo peculiar. He sido más discutido y mejor recibido en otros trece países que en Argentina. Pero es como son las cosas hoy”, define sin recelo alguno.

 

Haciendo un poco de memoria, me doy cuenta que su situación es similar a la da Alejandro Jodorowski y a la de Atahualpa Yupanqui. En ambos casos, su reconocimiento fue mayor a nivel internacional que en sus respectivos países. En respuesta, Taub manifiesta: “Hay algo que le da sentido a eso. Si uno hace lo que realmente quiere y no respeta ningún mandato, sino que se hace dominador de su propia voluntad, lo que va a suceder es que se va a encontrar con un “no” del mundo. Gente que te va a decir “no”. Los primeros que lo van a hacer, van a ser los clanes más cercanos. Es decir, a tu familia y a tus amigos van a ser a los primeros que vas a tener en contra. Eso sucede porque estas personas que construyeron una relación de cotidianeidad, no te conocen a vos, sino a ese disfraz que utilizaste por un largo periodo con ciertos hábitos y costumbres con los que uno está identificado y con los que ellos te definen”. Leandro considera que estamos en un mundo de temerosos, y que el temeroso odia al que osa cambiar. Odia al que no teme. Odia al que se quita un disfraz y se pone otro: “Entonces, en un mundo donde te definen por tus hábitos y costumbres, el día en que vos los cambias, te vas a encontrar con que todos aquellos que no se permiten cambiar a sí mismos. Van a resistir tu cambio. Esto es un ejemplo más bien mundial, pero es real, efectivamente, porque nos ha sucedido a Atahualpa, a Alejandro y a mí. Por ende, hay cierta lógica  en el hecho de que si va a haber un país que genere mucha resistencia a mi trabajo, sea Argentina”.

 

-¿Te sentís argentino?

-No niego las raíces, pero no me considero argentino. Yo no trabajo en países, yo trabajo en el mundo. Y mi obra está en vínculo con el paso del ser humano a través de este mundo. Creo que todo el concepto de estado-nación, país, reino, imperio y toda forma de división de fronteras, es antiguo; creo que eso ya venció. Ya nos dimos cuenta que no sirve y que ahora es solo un reflejo de que funciona mal. Está en vías de extinción. El planeta está evolucionando, y si no está evolucionando, está haciendo ese trabajo para empujar a que suceda, con el fin de que desaparezcan las fronteras, desaparezcan los países, que desaparezca toda definición que nos hace separarnos. Los seres humanos que vivimos en este planeta no tenemos la autoridad para llamarlo planeta tierra porque no hay todavía una hermandad. Creo, espero y anhelo, que a eso vayamos. Por ende, no me defino como argentino, como ciudadano de algún lugar. Ni siquiera me defino como alguien del mundo, sino que digo soy alguien en el mundo. Tampoco me defino por el nombre que utilizo, sino que lo utilizo para presentarme con un otro, no para mí.

 

 

-Digamos que estás despojado de todo tipo de biografía o definición…
-Es cierto que no me defino por la nacionalidad, sin embargo, no niego la educación o la crianza que tuve en esta experiencia que estoy teniendo. Me crié en la ciudad de San Carlos de Bariloche -que en ese momento era más pueblo-, en la Patagonia. La ecología, no solo natural, sino la ecología social, humana y cultural que hubo en los ’80, cuando me crié en esa ciudad, compusieron los primeros hábitos y costumbres que utilicé. Compuso la alimentación que tienen las células de mi cuerpo. Entonces, puedo decir que el vehículo que utilicé se definió por eso. Claro que luego viajé y fui teniendo experiencias en muchísimas otras tierras y eso también fue componiendo al vehículo que utilizo hoy, que es mi cuerpo. Por lo que no me defino por eso, pero no lo niego tampoco. Lo acepto y lo abrazo.

 

Leandro es el autor de “Sabiduría Casera”, “La mente oculta” y “Santo Diablo”. Tuve la grata oportunidad de conseguir y leer los últimos dos y puedo decir, con total sinceridad, que son dos reliquias que no pueden faltar en la biblioteca de cada ser humano. Son esclarecedores, reveladores y bellos por donde se los lea. Cada página es una nueva enseñanza para construir un puente para una vida mejor, menos inestable, mucho más sana y feliz.

 

 

-¿Qué es lo que sucede en tus conferencias? ¿Cuál es la respuesta del público?

-Es algo bonito lo que ocurrió a raíz de las conferencias. Yo comencé a darlas luego de publicar los libros. Lo que sucedió es que los libros fueron creciendo y la idea fue hacer la presentación de ellos. La realidad es que nunca me gustaron las presentaciones de los libros en las que me encontraba en el comienzo, en donde te sentás en una mesa y se invita a otras personas a que hablen de tus libros, uno lea el pasaje del libro y se termine el evento. Me aburre. Entonces, en una de estas presentaciones, pedí que quiten la mesa, agarré el micrófono y me puse a hablar, porque creo que es muy valioso el tiempo humano, muy precioso. Es muy riesgoso desperdiciarlo o hacer un mal uso del tiempo que tenemos. Si quienes iban a me estaban regalando su tiempo, un ratito de su tiempo para ir a escucharme, mi responsabilidad era darles algo que les pueda servir en ese pequeño ratito. Por eso, dejé de lado el libro y me puse a hablar de acuerdo a lo que sentía que podía ser útil. Eso se empezó a repetir. Se abrió un mundo nuevo. Hoy por hoy, hago presentaciones del libro pero a su vez también hago conferencias. Se trata, simplemente, de charlar sobre algo útil. No tienen guión, no tienen temática. El objetivo es servir… Servir un rato.

 

La conferencia por skype duró más de 45 minutos. Charlamos sobre su estilo de vida, la búsqueda de la felicidad y todos los proyectos que tiene para lo que resta del año. En cuanto a la importancia del tiempo y cómo lo disponemos, o manejamos, Leandro sostiene que en el día a día es importante administrar nuestra energía vital y elegir colocarnos en ambientes favorables o positivos, con personas que nos hacen bien: “No sirve estar en ambientes venenosos, que te tiran para abajo y con personas que no te están sumando”.

 

-¿Qué actividades elegís a la hora de hacer uso de tu tiempo libre?

-No tengo tiempo ocioso. Tengo días y trato de utilizarlos plenamente, de darle uso a esos días. Mi año se separa en partes. Una parte va hacia fuera, a las conferencias y a las presentaciones. Toda mi vitalidad va en esa orientación, a trabajar y a servir. Otra parte del año en donde me reprimo unos meses para adentro, hago retiros en pueblos o ciudades del mundo. Suelen ser pueblos muy aislados en China, en India, en Europa, en América Latina, en donde me quedo escribiendo lo que es el siguiente libro o el siguiente guión; es una actividad hacia adentro. Y, luego, hay otro momento del año, en el que estoy involucrado en algunos proyectos de cine que se están materializando. Esto a nivel general en el año. Y a nivel particular, en el día a día, le doy un espacio a las redes sociales, en donde trato de servir sin pedir nada a cambio. Trato de todos los días hacerle un favor a alguien sin que se entere.

 

-¿Cuál es tu opinión sobre las redes sociales? Ya que compartís parte de tu conocimiento y experiencia en ellas.

-Considero que son preciosas. Estoy agradecido de las redes sociales. En twitter y en facebook he encontrado guías a través de las cuales se puede servir. Lo que me sucedió con estas dos plataformas es que cuando aparecieron, me pasó lo mismo con la televisión por primera vez: me encontré con una herramienta preciosa muy mal utilizada. En la televisión es más difícil intervenir para embellecer esa herramienta. En cambio con facebook y en twitter, pude intervenir para embellecer y servir a través de ellas.

 

-¿Cuál fue tu formación a medida que fuiste creciendo para llegar a ser quien sos hoy?

-Si te lo tengo que resumir en unas pocas líneas, diría que ser atrevido. No no ser temeroso, sino no detenerme por el miedo. Toda mi vida he sido temeroso y lo sigo siendo, sin embargo no permito que un temor sea algo por lo cual me detenga o deje de hacer lo que creo que es conveniente que haga. Ser atrevido y no pedir permiso. Meterme en donde la atención me llama. Esa creo ha sido una de las herramientas fundamentales que he utilizado estos años.

 

“Me tomé personal el hecho de terminar

con los países, las fronteras,

la propiedad privadas, con la lengua,

con el dinero, y lograr que el

ser humano viva en comunión,

en paz y en alegría”

 

Leandro se encuentra trabajando activamente para unir al mundo y completarlo, para proteger y mejorar este mundo en el que está viviendo: “Me tomé personal el hecho de terminar con los países, las fronteras, la propiedad privadas, con la lengua, con el dinero, y lograr que el ser humano viva en comunión, en paz y en alegría”. Obviamente, él considera que en la vida se puede vivir como un individuo sano, agradecido, alegre y feliz. Y para ello hizo hincapié en la diferencia entre quienes luchan y quienes aceptan: “La lucha viene de una resistencia, de una negación a una situación, que lo que hace es alimentar a dicha lucha y quedar trabado ahí”. En cambio, Leandro afirma que “desde la aceptación se entiende que esto es lo que hay. Y si hay algo con lo que no se está de acuerdo, se cambia. Porque es algo, es simple. Si se está luchando, no se dispone de tiempo para verlo, y no hay salida”. Leandro manifiesta que “estar vivo es algo extraordinario, que no es fácil, ni simple. Para él, quienes aceptan suelen ser los que están agradecidos: “Son conscientes que su paso por esta vida y por ese cuerpo, es temporal. Son capaces de darle uso a su vida. Son quienes ven lo maravilloso en lo simple, porque se dan cuenta que más allá de toda excusa, están vivos”.

Las definiciones no van de la mano con Leandro Taub; no son de su agrado. No quiere ser encasillado por ninguna actividad, labor o profesión en particular, ni siquiera por su propio nombre. Por eso no hice hincapié en su biografía o su historia de vida, sino que me atuve a desgrabar y describir la charla. Por otra parte, leer sus libros es una experiencia imperdible. Un viaje de ida que cambia la perspectiva de uno para consigo mismo y para con el mundo. Charlar con él, obviamente fue una caricia al alma. Muy gratificante. Su voz es pura paz y tiene la sabiduría para transmitir nada más que verdades existenciales. Les recomiendo que, si no lo conocen, visiten su página: https://www.facebook.com/LeandroTaubOficial

Agustina Iacoponi

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