“El apoyo más lindo que recibo de mi familia, mis amigos, mi entorno, es el interés”. Entrevista a Javier De Pietro


 

Con participaciones en más de una decena de producciones nacionales, el joven actor Javier De Pietro se perfila como un intérprete inquieto y en constante búsqueda. Conversamos con él acerca de la importancia de sus vínculos afectivos y laborales, y la dupla profesional que ha conformado junto al director Marco Berger. 

 

Me encuentro con Javier en un bar tradicional de Almagro. Café mediante, se irá revelando como un joven dueño de una sensibilidad y corrección que me impactan.

 

¿Cómo comienza la dupla laboral con Marco Berger?

En el 2010. En Alternativa Teatral, que es una página de teatro  y convocatorias, muy conocida, vi una publicación más o menos en el mes de enero. Estaban buscando actores para un largometraje de un reconocido director. Mandé  material. Buscaban chicos de 16 a 19 años y yo tenía 22. Siempre parecí más chico. Yo venía desde hace un tiempo sin actuar. Había empezado la facultad en La matanza, en San Justo. Comunicación social, que me gustaba. Me gustaba el periodismo. Hacía radio con amigos y había dejado un poco de lado la actuación. Después de unas vacaciones volví decidido a probar suerte como actor. Yo desde chico quiero ser actor. Me convocó a un casting, al callback unos pocos días después, y en el transcurso de una semana me enteré de que iba a protagonizar una película. Fue un cambio en mi vida muy importante, un protagónico en cine, que fue Ausente.  Con Carlos Echevarría, Antonella Costa. La relación empezó ahí. En marzo, abril, ya estábamos filmando. Nos llevamos muy bien durante el rodaje. No nos hicimos amigos pero teníamos una re linda relación. Nos seguimos viendo con él y con Carlos después del rodaje hasta que después del estreno de Ausente, en el 2011, él me invita a sus clases de teatro. Él iba a empezar a dar clases como profesor. Marco además de director tiene formación actoral de muchos años con Julio Chavez, varios  profesores, y se animó. Tenía pocos alumnos y había quedado buena onda. Estuve en el 2011 como alumno de él, y en 2012 me propuso ser su asistente. La escuela estaba creciendo y necesitaba a alguien al lado de él. Ese año además nos fuimos de vacaciones. Yo me iba con amigos a San Marcos Sierras en Córdoba y lo invité. Y nos hicimos muy amigos. Mudamos la escuela a Paternal. Yo hago la parte administrativa y además lo asisto. En el medio fueron saliendo cosas, filmamos un corto, El primo, al que le fue muy bien. Para una serie de cortos que había hecho él para afuera. Nosotros habíamos terminado de filmar Ausente, y había estado en el aire mucho tiempo Mariposa, que tardó en concretarse porque la película había entrado en el INCAA. Cambió varias veces el elenco. Fue la tercera vez que trabajamos juntos, y hoy por hoy además de la relación de trabajo que tenemos somos amigos. Vivimos en un espacio que tenemos con Pablo Crosetto, que también es actor pero no se dedica a la actuación de lleno, y músico. Empezó como una relación laboral, siempre muy afectiva, pero terminamos siendo muy amigos. Marco en mi vida significa alguien que vio algo en mí, me dio mucha confianza, y hoy por hoy es mi maestro. Es una persona que enseña todo el tiempo, cuando dirige, cuando educa como profesor. Y yo siento mucho respeto y mucha admiración por él. Pero todo esto muchas veces queda desdibujado por nuestra relación de amistad. A veces debería agradecerle un poco más. Hay una relación de amistad muy grande y entonces se confunde. Es una de las personas que me hizo creer en que yo podía dedicarme a esto y que me dio un montón de oportunidades y herramientas.

 

 

¿Cómo te formaste?

Yo soy de zona oeste, de El Palomar. Desde chico empecé a hacer talleres de teatro en Ramos Mejía. Ahí estuve con una profesora un tiempito, y una vez eligieron alumnos para llevar a los Juegos bonaerenses y nos adjudicaron una directora, Silvia Cicchelli, con quien también pegué muy buena onda y nos hicimos amigos. Y después de dirigir esa obra, ella nos convocó a un par de nosotros para entrenarnos para empezar a hacer teatro. Generamos un lugar de creatividad ahí con Meli Alonso, que es una amiga mía, de juntarnos a investigar y probar cosas. Hemos ensayado obras que no se hicieron. Silvia también me enseñó muchísimo y me hizo crecer. No sé si a todo el mundo le ha pasado, ojalá que sí, de encontrar esas personas que te dicen cosas que uno comparte desde el primer momento. A mí la actuación siempre me gustó desde un lugar verdadero y realista. Con Silvia, al igual que con Marco, ellos tenían esa premisa. Desde ese lugar siempre me sentí bien para investigar. Yo admiro mucho a los directores de cine con los que trabajé que me enseñaron mucho: Nelson, Lucas, Tamae.


¿Cómo fue participar en una película slasher?

Muy divertido. Yo la había conocido a Tamae en Mujer lobo, había hecho el casting para uno de los personajes y no había quedado. También pegamos buena onda. Cuando filmamos Toda la noche fuimos unos días al campo con una escaleta que habían hecho Tamae, Jimena Monteoliva y Diego Fleischer; ni siquiera teníamos un guión. En base a una escaleta improvisamos. Era un desafío, porque el actor se siente contenido por el guión, pero también había mucha confianza. Ella confiaba mucho en nosotros. Todo lo que proponíamos lo escuchaba. Se armó un re lindo grupo esa semana. Era un género dentro del terror, no sabíamos bien lo que estábamos haciendo, pero todos los que estábamos ahí confiábamos mucho en ella. Jimena es la productora de sus películas, y ahora se largó a dirigir. Sabíamos que estábamos en manos de alguien que nos iba a llevar por buen camino. Se estrenó el año pasado en el Festival internacional de cine de Mar del Plata. La premisa del slasher es sexo, drogas y muerte. Está buenísimo que alguien confíe en vos como actor y te dé libertad. Todo se volvía didáctico. Estabas trabajando y jugando.


¿A qué estás abocado ahora?

En julio protagonizo con Andrea Carballo Invisible, ópera prima de Francisco Bendomir. Y estoy esperando el estreno de Como una novia sin sexo, de Lucas Santa Ana, que filmamos el año pasado en noviembre en Villa Gesell. A Lucas yo lo conocía de un corto que formó parte de Historias breves, que se llamó Vida nueva. El corto habla de año nueva y siempre para fecha se sube a internet. Hubo una linda relación de trabajo,  y en octubre del año pasado me llamó para uno de los personajes. Filmamos con Agustín Pardella, Luana Pascual y Marcos Ribas. Es una vacación de tres amigos en un momento especial de sus vidas. Están creciendo, se conocen desde chicos y empieza a haber diferencias, pero a la vez hay un amor muy profundo entre los tres. Y esta chica viene a causar un desajuste en esas relaciones. Lucas tiene un equipo de gente divino. Es muy claro él para trabajar. Se filmaron pocas escenas por día. Todo tranquilo. Se trabajó muy bien. Todavía no la vi. Mariposa fue una película difícil de filmar porque se combinaban dos universos. Siempre me tocó trabajar con directores que tenían muy en claro lo que querían contar, y yo tal vez no lo entendí bien en el momento de hacerlo. Y uno a veces tiene que confiar en el director, en el guión, y vivir la escena con su compañero. Me encanta esa incertidumbre. Me parece que hay algo interesante que tiene el cine en donde uno se expone, juega, transmite emociones, pero hay cuestiones técnicas particulares del cine, que hasta que no lo ves montado no entendés. Es donde más experiencia tengo, y donde más cómodo me siento, pero no como actor, como persona. Yo soy muy espectador de cine. Me encanta desde chico. Siempre soñé con ser parte de las películas, de las historias. Y hoy por hoy cuando ves la película terminada te das cuenta de que dura para siempre. Me gusta pensar que hay algo que uno que hizo que dura para siempre y se ve en lugares donde uno no se imagina. La comunicación que hay hoy por Facebook entre el espectador y los que hacemos cosas audiovisuales. Ausente creo que fue la que más repercusión tuvo. Me ha escrito  gente con simbolitos chinos. Me encanta la eternidad que tiene el cine, y trabajar en cine. El rodaje, la preproducción, cómo encarar el personaje, la relación con los compañeros.


Todos los trabajos te dejaron compañeros queridos.

Male, Juli Infantino, Ailín. Hay gente muy talentosa, con un ojo muy fino para el arte, y que a la vez no tiene ningún problema en levantar cables. Es muy atractivo y dura ese momento, pero en cada uno dura para siempre, todos con un objetivo en común, concentrados en el momento del plano y la escena. Hice poco teatro. Hicimos Puta con Gisele Amantegui, obra dirigida por Cristian Morales. La protagonizamos con…otra gran amiga y Los enanos. Cristian es otro director muy talentoso, con las cosas muy en claro, siempre presente en la dirección, que a mí me acompañó mucho. Yo tenía mucho miedo de salir a hacer teatro. Un respeto y un temor muy grandes. Me habían ofrecido hacer teatro y no me había animado. Algo que yo como espectador no estaba convencido de ver, o por ahí yo sentía que no estaba a la altura y prefería dejar pasar la oportunidad para formarme un poco más, para tomar valor y estar seguro.

 

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Estoy con dos proyectos de largometraje para filmar este año, pero todavía no sé si puedo hablar de ellos. En cine nunca nada es seguro hasta que no esté la fecha de rodaje y tengas la prueba de vestuario. Todo se puede caer a último momento. O no aparece la plata…cábala quizás.

 

Has hecho teatro y cine, siendo el cine donde más te has desarrollado ¿hay algún medio en el que disfrutes más trabajar?

Cine por una cuestión de cercanía, porque a mí como espectador me encanta. Voy al cine o miro en la computadora todo el tiempo. Siempre me encantaron las películas de Aristarain, con mucho diálogo, mucha bajada de línea. Creo que decidí ser actor cuando vi Roma. Siempre lo supe pero me costó tomar la decisión.

 

¿Cómo fue recibida esa decisión en tu familia?

Mis viejos siempre apoyaron lo que hice, mientras lo hiciera con conciencia y respeto. Les debo muchísimo porque ha sido difícil a veces en todos estos años sostenerme económicamente. Y anímicamente, y siempre estuvieron ahí bancándome. Siempre aceptando los desafíos que yo me ponía a mí mismo, y a cambio de nada. Eso creo que es lo mejor. Yo siento que ellos me dieron demasiado, o muchísimo, y todo el tiempo me lo siguen dando. Sí el amor y respeto que ellos me dan devolvérselo. A veces me cuelgo y ellos siempre están ahí. Con mi hermano también, y mis abuelas. Siempre tuve la contención. El apoyo más lindo que recibo de mi familia, mis amigos, mi entorno, es el interés. Siempre están interesados en saber cómo me va, qué cosas hago. Son los primeros espectadores y los primeros críticos para mí. Necesito a rajatabla que ellos me digan qué les parece. Mi familia son los primeros en ir a los estrenos de teatro, a las avant premiere.

Nelson Schmunk compartió en Caligari el diario de rodaje de la película Entre Ríos, que protagonizaste. ¿Qué te dejó esa experiencia?

Fue muy linda, porque fue la primera vez que salí de Buenos Aires para filmar. Fuimos a un pueblo, General Ramírez. Era la ópera prima de Nelson. La protagonista es Eugenia Alonso, una gran actriz y gran amiga también. Y una gran maestra. En esos días de rodaje me enseñó mucho. Es una de esas personas que enseña sin querer. Estuve lejos de mi casa un  mes, abocado al trabajo, con un equipo de gente hermosa. El desafío era que todos los demás en la película no eran actores; era gente de ahí. La otra protagonista, Frida Erbes, que hace de la abuela, no es actriz. Hacía su curso de teatro allá, pero nunca se había dedicado a esto. El cine tiene eso: vos podés estudiar actuación mil años y ser un genio, pero aparece alguien en la calle que se desenvuelve bien, que hace lo que tiene que hacer, y tal vez le da más verdad que vos. La película no es un documental, es ficción, y los actores que no son actores están muy bien, también por un gran trabajo de Nelson. Pero era todo un desafío encarar las escenas con gente que tal vez no está acostumbrada a decir un texto. Cuenta la historia de un chico que vuelve a Entre Ríos después de muchos años a visitar a su abuela, que está siendo cuidada por su madre. Vuelve en una especie de despedida de silencio, porque sabe que la abuela se está por morir. La madre quiere guardar ese secreto, no se sabe bien por qué, y ahí se desenvuelven otras subtramas en silencio. Por eso se llama Entre Ríos, todo lo que no dijimos. Fue muy linda la experiencia de estar en una cultura diferente. General Ramírez es un lugar con una fuerte presencia de la cultura alemana. Más allá del resultado, con el cual estoy muy conforme, me gusta mucho la película, también crecí como persona y profesional. En esa situación estando allá era muy difícil desconectar. Filmando otras películas, a la noche llegaba a mi casa y por lo menos una hora miraba tele, me desconectaba. Vida de hotel…en Como una novia sin sexo volvió a pasar eso y yo estaba preparado de otra manera. Con Agus, Luana y Marcos nos hicimos muy amigos, y teníamos la costumbre de llegar, hablar un poco de la película, de lo que estaba pasando, y cortar, cocinar, tomar algo, mirar series en Netflix…. Me gusta mucho cuando estoy rodando estar en contacto con la profesión desde otro lado, mirar películas. Los momentos de grandes actuaciones te inspiran. Hay muchas películas que me gusta volver a ver cuando estoy en rodaje. Julio Medem me gusta mucho, Los amantes del círculo polar es la peli que me marcó de él…Lucía y el sexo también, de Robert Zemeckis, Forrest Gump es la película más linda que vi, es una propaganda yanqui pero lo que transmite Tom Hanks me parece genial. Lo mismo me pasa con Náufrago. Paul Thomas Anderson me parece un genio, todo lo q hace me gusta. Hace poco me preguntaron por qué era actor, y no sé bien, un conjunto de cosas que me tiran para ese lado y hacen que quiera ser parte de las historias. Es como cuando te enamorás.

 

Muchas actrices sueñan con ser Chicas Almodóvar. ¿Vos soñás con trabajar con algún director en particular?

Aristarain, que ya no sé si volverá a filmar. Medem, me encantaría. Ser parte de una película de Paula Thomas Anderson también. Yo soy muy admirador de ese tipo de cosas, pero no tengo un fanatismo o un sueño, porque si me llamara Paul Thomas Anderson, después de trabajar con él qué hago? Voy a querer trabajar en otra de él. Woody Allen. Todos los genios.  Sería como jugar en el Barcelona. Volver a trabajar con directores con los que trabajé. Marco me gustaría. Se generó como una cuestión muy personal y profesional. Él sabe lo que me puede pedir. Me siento muy libre y muy a gusto. Argentinos me gustan mucho Trapero, Ana Katz.

 

¿Hay algún personaje por el que sientas especial afecto?

Por todos. En mi corta carrera, joven, hice varias películas, once. No todas con personaje, algunas solo con escenas.  Creo que sin dudas va a pasar el tiempo y la que más me va a quedar en el imaginario va a ser Ausente, mi primera película. Yo no entendía bien lo que estaba haciendo. Pasé de ni saber si iba a vivir de esto a protagonizar una película en un mes. En un año se estrenó en Berlín. Y ganando un premio, y aparte trabajando con Carlos Echevarría, que era un actor al que admiraba mucho. Y a Antonella la admiraba por Garage Olimpo. Antonella hace de la pareja de Carlos en Ausente. Cuando era chico yo era muy curioso de cosas de las que en el colegio no me daban información. Y a  través del cine pude conocer la dictadura, la Guerra de Malvinas, cosas que en la escuela todavía no se enseñaban. Creo que de los 12 a los 18 solo miré películas argentinas. Si de algo fui fanático en algún momento de mi vida fue del cine nacional. Iba a un videoclub cerca de mi casa y en un momento ya me las había mirado todas. Iba una vez por semana a ver qué películas argentinas habían traído. Ausente fue la oportunidad de cumplir un sueño, y de hacerlo de la manera más limpia y más inocente. Cuando terminó el rodaje de Ausente yo no entendía bien lo que había pasado. Me tiré a la pileta en Ausente. Ya a la segunda película vas con otra mochila. Con experiencia pero también temor. En Ausente fue todo hermoso. A mí me cuesta mucho mirarme. Igual lo hago. Soy muy autoexigente. Trato de ver qué tengo q mejorar o lo que para mí no se logró. Ausente la vi en el BAFICI, en el estreno comercial, y después la volví a ver 2 años después, y cuando terminó no podía parar de llorar. Pude alejarme un poco, verme más chico, ver la película como película. Lo que tiene esta profesión es que te llevás amigos, gente con la que te volvés a cruzar en otro momento. Y también Mariposa, porque conocí a Juli, Male y Ailín. Con Male y Juli fuimos a Berlín. Ailín no pudo. Con Juli nos volvimos a juntar en la obra Los enanos. Martín Deus, el director, es otro maestro y no lo había nombrado. También es una persona que me hizo crecer mucho como actor porque…él lo va a entender. Él también fue profesor mío de actuación, ahí nos conocimos. Después me convocó para un videoclip. Yo tengo mucha personalidad, y en las clases discutíamos mucho. Soy medio bravo a veces. De hecho soy el enano cascarrabias. Soy tranquilo, pero cuando me pongo a debatir o discutir, soy bravo. Me hizo crecer mucho hablar con él y que él me haga ver lugares míos como actor. Lugares donde yo estaba fallando y otros donde estaba cómodo y de los que tenía que empezar a moverme. Fue muy linda la experiencia de Los enanos con muchos de los que estamos en el elenco. Salvo Mati Dinardo y Eli Murgia, que son gente que viene del teatro, los demás no somos gente de teatro. Y nos lanzamos todos a la pileta. Martín Deus es director de cine, y se lanzó a hacer su primera obra. Nos llevamos muy bien. Nos conformamos como grupo y la idea es seguir haciendo obras. No sé si para anunciarlo, pero es la idea. Vamos a empezar a ensayar otra obra, pero yo tengo la película en julio, Juli tiene una película en mayo…tenemos dos obras escritas por Mati y Feli Villanueva. Un genio Mati. No para. Es muy talentoso como escritor, actor y director. Para mí va a ser de ese tipo de actores que un día no te das cuenta y está laburando sin parar. Creo que ahí está uno de los secretos: no parar de hacer y de entrenar. Martín tiene la teoría de que los artistas o los actores estamos más relacionados con un deportista que con un intelectual. Antes la mirada estaba puesta en que los artistas tenían que ser cultos. Él dice que nosotros somos como los deportistas, en tanto que tenemos que estar en contacto con nuestra profesión todo el tiempo. Messi es un genio pero no sé si sabe cómo hace cuando le pega a la pelota y hace esos golazos. Yo creo que todo el tiempo trabaja su talento. Es un genio. Comparto lo que dice Martín, que no hay que perder la confianza, hay que estar en contacto e investigar desde otros lugares. Y así uno está más preparado cuando salen los trabajos, que son muy esporádicos.

 

Deus trata de fomentarles la autogestión.

Tal cual. Está bueno poder hablar de lo que uno hace. Yo hago esa práctica con amigos actores, hablamos de actuación. Yo lo hago mucho con Marco y Pablo, los chicos con los que vivo. Como otros se sientan a hablar de fútbol y campeonatos. En cada colega también hay un maestro.

 

Paola Jarast

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