Inmortal (Competencia Oficial Latinoamericana)


Conversamos con Homer Etminani. Nació en Teherán, Irán, en 1974, y actualmente vive en Colombia. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona y diplomado por el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya (CECC), dirigió Nation (2011).

 

Proyecciones de Inmortal
Jueves 14. 20:10hs
Viernes 15. 15:30hs
Jueves 21. 20:00hs

 

Entrevista a Homer Etminani, director de Inmortal


¿Cómo llegaste a una historia tan fascinante como la de Cosme Peñate?


Llegué a Cosme a través de un artículo del periódico local El Herlado. El hecho de que exista una persona que se dedique a recoger cadáveres del mar es realmente llamativo y a su vez revela una violencia latente con la que convive diariamente la sociedad. Tras conocerlo y hacernos amigos, le propuse de hacer una película. Pero más que recoger el testimonio de sus quehaceres a modo de documental, el compromiso estético y cinematográfico me exigía encontrar otra manera de revelar la vida de Cosme. Así fue cuando me acordé de una de mis alumnas, Hellens, quien había perdido a un familiar en el conflicto armado y cuyo cadáver nunca apareció. Por tanto, tenemos a una chica que busca un cadáver y un señor que los encuentra. Esa fue mi intervención, como una especie de chispa para que se desencadene un fuego impredecible, y al cual seguiría hasta las últimas consecuencias con mi cámara. Y realmente sucedieron hechos trágicos durante la filmación que quedaron reflejados en la película.

 

¿Qué sensaciones te dejó el filmar en locaciones tan alejadas de la sociedad?

Para mí, el cine es esencialmente un modo de vida. No parto de un "voy a hacer una película", sino que vivo e interactúo con la realidad, y trato de capturar de forma estética lo que me conmueve. De allí es donde surge una película.  En Inmortal vivimos con Cosme y luego viajamos y tratamos de hacer el recorrido desde la selva hasta la playa, pasando por el río Magdalena, el mismo que lleva los cuerpos inertes hasta el Mar Caribe. Eso provoca unas sensaciones muy fuertes porque estás rodeado de parajes espectaculares pero a la vez la muerte está presente en cualquier rincón. El recorrido afectó especialmente a Hellens y eso nos tocó también a nosotros. No hay que olvidar que hay más de 50.000 desaparecidos en Colombia.

¿Qué mecanismo utilizaste para la recolección de los testimonios y el decidir si incluirlos o no en la película?

Como dice Jonas Mekas, "I react to life". Así es como me siento más cómodo trabajando. Se trata simplemente de estar atento ante la realidad y ver cuál es la mejor manera de "documentar" esa realidad, siempre teniendo en cuenta el aspecto estético. Luego, en la edición vuelve a a haber grandes dosis de atención racional y emocional, porque las imágenes y los sonidos te dicen cómo debes montar la película.

 

¿En qué aspectos sentís como personal la historia de Cosme y la de los conflictos armados ocurridos en Colombia?

Yo nací en Irán y viví allí hasta los 13 años antes de huir a España, así que me tocó vivir la Revolución y luego la guerra contra Irak. Durante años conviví con todo tipo de tragedias y recuerdo al día siguiente de los bombardeos cómo rescataban los cadáveres entre los escombros de los edificios derruidos. Conocer a Cosme y su trabajo hicieron aflorar en mí esos sucesos trágicos de la infancia y seguramente eso sirvió para tener una mirada más profunda y respetuosa sobre la realidad colombiana.

 

 

 

¿Cómo se financió “Inmortal”?

Inmortal es una película completamente autofinanciada, al igual que mi primera película, Nation (2011), y ello se debe a una cuestión de principios. Desde hace años, con las nuevas tecnologías se puede hacer cine con muy pocos medios. Digamos que el cineasta puede crear desde la intimidad como lo hace un pintor o un poeta. Ya no se requiere de toda la parafernalia de producción del cine de los años 50, con equipos de 20, 50 o 100 personas.  Pero a la Industria le interesa sólo este modelo de trabajo porque si interés es económico y no artístico. 
Soy consciente que esa industria debe existir, pero creo que se deben abrir o ampliar las ventanas para el cine ajeno a la industria. Por ejemplo, que haya fondos destinados a películas ya finalizadas, y no financiando un texto literario lindo pero que no sabes cómo va a terminar. 
Por tanto, hoy día el problema del cine nos es la producción o realización, sino la exhibición. Se hace mucho cine y bueno pero no se ve, y eso definitivamente debe cambiar. 

 

¿Qué directores te sirven de inspiración?

Sin duda hay varios cineastas con los que uno siente una cercanía, pero a la vez hay que huir de ellos porque uno debe encontrar sus propias formas cinematográficas. A mí me interesa trabajar sobre la materia prima del cine que es el Tiempo y hay varios cineastas que conocen bien esa naturaleza: Tarkovski, Bresson, Bartas, Ozu o, uno contemporáneo y cercano, Lisandro Alonso. No se trata de narrar o contar historias, sino experimentar estéticamente con el Tiempo a partir de una realidad dada. Luego, el espectador construye en su mente o en su alma a partir de esas formas que le proporciona el artista. 

 

¿Qué expectativas tienen para la premiere mundial que será en el Bafici?

La verdad, muy contento de estar en el Bafici porque es de los pocos festivales que cuida la búsqueda cinematográfica, alejado de los cánones televisivos, con temas muy sociales sensibles pero poca o ninguna experimentación cinematográfica. Será fantástico poder ver y conocer otros cineastas que presentan sus creaciones y un honor que el sagaz público argentino vea la película, y conozca la vida del inmortal Cosme

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

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