Un ejercicio para no olvidar (Competencia Argentina de Cortos)


Conversamos con Gabriel Bosisio. Nació en Buenos Aires en 1987. Debutó como director con La niña elefante, serie web ganadora de la Bienal de Arte Joven 2015. 


 

Proyecciones de Un ejercicio para no olvidar
Lunes 18. 20:45hs
Martes 19. 16:00hs
Jueves 21. 16:00hs

 

Entrevista a Gabriel Bosisio, director de Un ejercicio para no olvidar


¿Cómo concebiste la idea de Un ejercicio para no olvidar?

Escribí el corto una semana después de conocer a Male filmando una película. Así que supongo que más que una idea fue algo que necesitaba contar. Estábamos muy enamorados. Fue un momento muy lindo para mí, y sentí que necesitaba inmortalizar eso de alguna forma. Había cosas que sentía muy reales… casi a flor de piel. Quería poder hacer algo en lo que no quedara del todo claro si lo que estabas viendo es realidad o ficción. Y el hecho de que la historia sea sobre dos actores, me permitió poner un montón de ideas que tenía. La primera imagen que tuve concreta de este corto fue la de ellos dos acostados en un momento muy íntimo y romántico, con todos sus cuerpos completamente cubiertos en sangre.

 

¿Creés que ayudaron La niña elefante y su exitoso paso por la Bienal a la hora de que Un ejercicio… fuera considerado para proyectarse en el BAFICI?

Me gusta pensar que tiene su mérito propio. Para mí es una sensación extraña, porque filmé primero este cortometraje y después sucedió todo lo de La niña, que fue un torbellino, y se volvió mi prioridad, haciendo que Un ejercicio se retrasara bastante más de lo que hubiese querido. Supongo que en ese momento me molestó un poco, pero si la serie ayudó de alguna forma al corto, me pone feliz. Los quiero a los dos por igual.

 

¿Puede ser que Un ejercicio abreve en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, de M. Gondry?

Me encanta Eterno resplandor y me pone contento que alguien pueda ver similitudes con ella, pero no me animo a compararme con una obra así. Yo quiero hacer películas, y Un ejercicio es el primer paso de lo que espero sea un largo camino. Lo único que quería hacer era poder contar algo que yo sintiese verdadero, quería exponerme, tenía muchas cosas guardadas y quería dejarlas salir, quería poder mostrar mi forma de ver las cosas, pero quería estar seguro que lo hacía por mí y nadie más. Por eso supongo que decidí hace este corto (que es sobre el amor) estando enamorado y pidiéndole a Male que lo haga, quería encontrar intimidad y mostrarla. Y fue un proceso difícil, cuando escribís una historia semi biográfica, la dirigís y la actuás junto a la persona de la que estás hablando, en un punto tenés que preguntarte si estás haciendo algo que vale la pena o simplemente estás siendo un completo narcisista que no puede ver más allá de sí mismo. Y una vez le planteé eso a Male y me dio una respuesta que todavía me acompaña y que me parece hermosa: “si sos sincero y hacés las cosas con criterio, todo va a salir bien.”

 

¿Cómo se financió?

Filmé el corto en dos partes. Para la primera, había conseguido algo de plata filmando publicidades y me pareció una gran idea usarlas para mi primera película. Mi tío se fue a vivir al medio de la montaña y yo estaba viviendo con mi hermano en su departamento, y ahí terminamos de escribir el guión. Todo el proceso fue rapidísimo. A los tres meses ya estábamos filmando. En el medio del rodaje me quedé sin plata, e hice una campaña en Idea.me para terminar de financiarlo. Tuve muy buena respuesta de la gente, quienes me apoyaron y gracias a eso pude terminar el cortometraje.

 

¿Qué expectativas tenés para la premiere mundial, que será en el BAFICI?

Cuando hice Un ejercicio no pensaba mandarlo a festivales. Venía de hacer Albino, un cortometraje al que le tengo mucho afecto, pero que siento que cuando lo hice no entendía bien que quería contar. El corto estuvo en varios festivales por todo el mundo, y yo no estaba nada feliz…me sentía que estaba mostrando algo con lo que no me identificaba en absoluto. Así que cuando hice Un ejercicio, que es de por sí tan personal e íntimo, juré que lo estaba haciendo únicamente por mí y no para tratar de entrar en festivales, y todo el circo que hay a su alrededor. Con el tiempo, fui cambiando de opinión y pensé que ya que lo había hecho podía probar ver qué pasaba, pero sabía que la única manera en que lo iba a estrenar era si lo hacía en un festival de Argentina. No quería que se estrenara en algún lugar del mundo que ni siquiera conozco. No le veía sentido. Esta historia sucede acá, donde me pasó a mí. Y si bien el mensaje que tiene es bastante universal de alguna forma, necesitaba que el corto tuviese un hogar, y me pone muy feliz que sea BAFICI.

 

Paola Jarast

paolajarast@caligari.com.ar

Contacto