Mi último fracaso (Competencia oficial Argentina)


Conversamos con Cecilia Kang. Estudió cine en la ENERC. Dirigió varios cortometrajes que participaron en diversos festivales, entre ellos, Videojuegos (2014).


 

Proyecciones de Mi último fracaso
Lunes 18. 21:20hs
Martes 19. 18:30hs
Viernes 22. 14:15hs

 

Entrevista a Cecilia Kang, directora de Mi último fracaso


¿Cómo surgió la idea para realizar Mi último fracaso?

Desde que estaba en la escuela de cine tenía la idea de hacer una película sobre la colectividad coreana. Siempre tuve ganas de contar acerca de ese lugar, tan personal y propio, pero que a su vez era tan ajeno al contexto que habito. Hace un par de días, una amiga de la secundaria que ahora vive en Chile me escribió porque había visto el trailer de la película. Ella me decía (y la cito textual): “Entrar a tu casa era trasladarnos a "la dimensión coreana”. Nos emocionamos mucho, recordamos viejas anécdotas y me hizo feliz saber que ella había visto eso en el trailer. Bueno, entonces ese era el deseo, retratar a la colectividad coreana de la cual soy parte, acá en Buenos Aires. Por otro lado, la imagen de la mujer en esta colectividad era la que más me interesaba. Yo, siendo mujer y siendo parte de esta colectividad, vivo constantemente las ambigüedades de esta bi-culturalidad que me atraviesa. Si bien en el presente pude vencer varios fantasmas y complejos, estas tensiones van a ser siempre parte de mi ser, y es sobre esas tensiones de lo que justamente quería hablar en esta película. Por otra parte, posar la atención sobre las relaciones sentimentales de estas mujeres de la colectividad coreana me parecía un marco ideal para poder hablar de ello. 

En la película aparecen muchos familiares y amigos tuyos, ¿fue fácil convencerlos de que participen?

Retomando lo que dije antes, eran más grandes los fantasmas y miedos que tenía yo sobre este asunto que la realidad en sí misma. En un principio pensé que nadie me iba a dar bola, que no les gustaría la idea, que me cerrarían las puertas. Fue todo lo contrario. Con mi familia en particular, sucedió que al principio no entendían mucho, como siempre me veían boludeando con la cámara en casa para ellos era “Ceci está de vuelta con la cámara”. No saben quizás, como cualquier familia de realizador independiente, que uno puede estar haciendo, efectivamente, una película. Pero una vez que veían que no sólo estaba yo sino que venían un camarógrafo y un sonidista, ahí se entregaron completamente, por amor a su hija. Por otra parte, cuando le conté a mi hermana la idea y le expuse que yo quería que sea una de las protagonistas, muy al contrario de lo que yo esperaba, la idea le encantó. Creo que de alguna forma, directa o indirectamente, ese juego de “hacer una película” le divirtió, pudo hablar de cosas de las que no hablábamos. No sé si a ella le habrá servido de algo, pero sí puedo decir que durante el rodaje la pasamos muy bien, destapamos muchas emociones. Tanto mis amigas o Ran, puedo decir que todas ellas (incluida mi hermana y mi familia), son personas muy reservadas, más aún viviendo “dentro de una colectividad”. Realmente les estoy muy agradecida, ya que accedieron a participar no tanto por el interés en la película misma, sino en la necesidad de ayudar a una amiga, a una discípula, a una hermana, a una hija. 

 

¿Se podría catalogar a “mi último fracaso” como una película sentimental?

Definitivamente. Es una película que nace de lo más sentimental, tanto para mí en lo personal como en las decisiones que tomamos en las formas de estructurar el relato. Todas las decisiones, dramáticas y estéticas, fueron dictadas primero por los sentimientos, luego por la sensatez de los amigos que me ayudaron a armarla. Es nuestro melodrama documental.

 

¿Qué sensaciones te dejó el estar detrás y delante de la cámara?

Fue un proceso muy complicado para mí. En un principio, yo no iba a participar delante de cámara, salvo de forma fragmentada (por encuadre o en off). No sentía, ni siento, que este fuera un relato en primera persona, sí quería remarcar, si bien esto puede resultar una obviedad, que había un punto de vista muy definido, el mío, por lo cual era muy personal y subjetivo. Al comienzo de este proyecto, yo tenía ciertas ideas, ciertos prejuicios, sobre las mujeres de esta colectividad, y la intención era demostrar aquellas ideas a través de los retratos de las mujeres que documentásemos. A medida que avanzaba el proyecto, cada prejuicio que había construido en mi cabeza (siendo yo misma parte de esta colectividad) se refutaba. Fracasaba en cada intento de demostrar aquello que yo creía, acerca de cómo estaba construida esta “pequeña sociedad”. De esta forma, a lo largo del rodaje, me parecía inevitable pasar para el otro lado, ya que de alguna forma tenía que materializar ese contrapunto, “hacerme cargo” de mi lugar en esa estructura. Por supuesto que esto está relacionado directamente con el hecho de que las personas que decidí retratar son personas muy íntimas a mi: mi propia familia, mi hermana, mis amigas, mi profesora de arte de la adolescencia. Lo que las une en esta historia, es que todas ellas tienen una relación conmigo. Entonces, a la hora de estructurar la película, mi personaje debía funcionar como el nexo que uniera estas historias. De alguna forma, las historias que aparecen en la película, derivan en “respuestas” frente a mi necesidad de construir mi propia identidad, o al menos tratar de entender aquellas ambigüedades que sentí toda mi vida, siendo en parte coreana, en parte argentina. Ese motor fue como una primera motivación para empezar a entender la naturaleza de esta película, algo tan propio para mí pero también como una idea, una búsqueda, que puede tomar cualquier otra persona en el mundo.

¿Cómo se financió la película?

Si bien en principio el proyecto ganó el subsidio de Desarrollo de 5ta vía del INCAA,  a partir de ahí, no tuvimos éxito en conseguir financiación para la producción o la postproducción. La única forma en la que esta película pudo realizarse fue gracias a la generosidad y al compromiso de todo el equipo técnico, que confió en este proyecto y siguió para adelante. También obtuvimos un apoyo enorme de la E.N.E.R.C. y de colegas muy grossos para la postproducción (Bruno Fauceglia, Ada Frontini, Gerardo Kalmar, Sebastián González)

 

 ¿Qué directores te sirven de referencia a la hora crear?

Hoy los directores que más admiro son Tsai Ming Liang, Hong Sang Soo, Jia Zhangke, Miguel Gómes. Creo que soy mejor espectadora que realizadora, a la hora de hacer cosas mías, creo que éstas tienen más relación a la tele que veía cuando era adolescente. Con esta película en particular, el aprendizaje arrancó con Jonas Mekas, no sólo con sus películas, si no con su libro “Ningún lugar adonde ir”. Fue como iniciático, me enseñó a pensar el cine desde otro lugar muy distinto al que uno aprende en una escuela de cine. Luego, tratamos de robarle un poco a distintos directores. “A touch of sin” de Jia Zhangke, si bien uno no le encuentre relación alguna a nuestra película, hizo que tanto el montajista como yo deshiciéramos toda una primer estructura que teníamos y que nos dieran ganas de volver a armarla.

 

¿Qué expectativas tenés para la premiere mundial que será en el Bafici?

Tenemos unas expectativas (y unos nervios) enormes. Es la primera vez que voy a participar en el BAFICI, eso me llena de alegría ya que voy a poder compartir el estreno con toda la gente que participó en la película y todos mis amigos. Eso ya es un regalo para mí. Luego, este festival fue uno de los primeros lugares donde me encontré con el cine, hace diez años que voy como espectadora al BAFICI, en ese lugar pude ver películas maravillosas que me abofetearon en la cara y en el corazón, me dejaron sin aliento. Espero que nuestra película pueda aportar al menos una pequeña porción de aquel cúmulo de sentimientos que uno puede encontrarse en una sala de cine. Luego, espero que la película pueda tener un recorrido en otras salas, que distintos espectadores tengan la posibilidad de verla. En principio, nos vemos en el BAFICI. Los esperamos con los brazos abiertos.

 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

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