La hora de la siesta


Conversamos con Candelaria Pantaleon

Proyeccion:

Domingo 22. 18:50hs.

Sede Central Teatro Municipal Brazzola
Sarmiento 90
Chascomús

 

Trailer:

 

Entrevista a Candelaria Pantaleon, directora de La hora de la siesta


 

¿Cómo surgió la idea para realizar La hora de la siesta?

La hora de la siesta surge a partir de algunas imágenes de mi infancia. Soy de Chacabuco, una ciudad que queda al noroeste de la provincia de Buenos Aires y por supuesto que se duerme la siesta después de almorzar. Cuando era chiquita, yo no quería saber nada, entonces entraba a la habitación donde dormía mi abuela y la molestaba para que se despierte y juegue conmigo, ella se enojaba mucho. Otro recuerdo, es de cuando tendría doce o trece años. Con mis amigas pasábamos casi todas las tardes del verano en una quinta que estaba cerca de la ruta, bastante lejos de nuestras casas. Íbamos en bicicleta con un sol que rajaba la tierra y los mosquitos que nos picaban los tobillos. Pero bueno, con tal de terminar en la pileta nos bancábamos cualquier cosa. Hubo algunas de esas tardes que ya estábamos aburridas de hacer siempre lo mismo, entonces como la quinta estaba rodeada de campos salíamos a robar choclos, cruzábamos los alambrados y nos metíamos entre en los maizales. Después a la tardecita los cocinábamos y esa era la aventura del día.    
“La hora de la siesta” surge más que nada de estas dos situaciones, también de la idea de querer retratar este momento del día, en donde todos dejan de hacer sus actividades para descansar y las calles del pueblo quedan vacías.

 

¿Porque elegiste a la ciudad de Lobos para filmar el cortometraje?

Elegimos Lobos para filmar, en primer lugar porque la historia necesitaba un pueblo, con calles de tierra, campos y un gran tanque australiano. “La hora de la siesta” fue realizado para una materia de Diseño de Imagen y Sonido en la UBA, en el equipo éramos seis y tres de las chicas son de Lobos, entonces a nivel producción y logística se nos facilitaron muchísimas cosas, hasta hicimos “casting” de tanques australianos (visitamos como diez) y nos prestaron la grúa con la que arreglan los tendidos de cables, nos subimos para hacer un plano desde la altura.
Íbamos a filmar los fines de semana y nos quedábamos a dormir, conseguimos de todo y la gente fue muy accesible y copada. Fue una experiencia re linda filmar en Lobos.     

 

Hay un gran trabajo técnico en cada plano y secuencia, ¿cómo se armó el equipo de trabajo?

El grupo de trabajo se conformó en la facultad, en el segundo cuatrimestre del 2014 estábamos cursando Diseño 2, y nos pedían hacer un corto. En general nos conocíamos de otras materias pero no habíamos laburado en rodaje como equipo.
Yo ya venía con esta idea en la cabeza, la plantie y los chicos enseguida se prendieron. Cada uno eligió su rol, de acuerdo a lo que más le gustaba hacer y con lo que se iba a sentir más cómodo.  Después de esto, empezó un proceso de dos meses maso menos donde labure el guion, y fuimos pensando una propuesta estética.
Cada uno investigo y propuso desde su área; Charly desde el sonido, Anto con la cámara, Coni produciendo, Cami manejando la organización del rodaje como asistente de dirección y Caro pensando en el montaje. Después nos juntábamos para hacer una puesta en común y ponernos de acuerdo y así el proyecto fue tomando forma.
Funcionamos y nos entendimos re bien como equipo, no teníamos demasiada experiencia pero pusimos mucha voluntad y horas y horas de laburo.       

 

Se destaca mucho Lucía Castillo en el papel principal, ¿como llegaste a ella?

A Lucia llegue por un casting que hicimos en Lobos donde fueron alrededor de sesenta nenas. Yo ese día no la pude castear por que se había hecho tarde y decidimos dividirnos en dos grupos, así que las chicas castearon a Lucia y les  encantó.
Cuando terminamos me mostraron su video y la llamamos para otro casting al día siguiente junto a diez chicas más que quedaron seleccionadas. Este casting lo hicimos en una quinta con mucho verde, entonces el lugar me sirvió para hacer diferentes juegos relacionados con el personaje (andar en bicicleta, trepar un árbol, tirarse en el pasto, etc). Cuando llego Lucia me di cuenta que era Alma y todo el equipo estuvo de acuerdo. Era la nena que amaba la naturaleza, que no le importaba embarrarse y que disfrutaba tirándose en un tanque australiano.
Durante el rodaje fue muy lindo trabajar con ella, todo era un juego, nunca se aburría, se las banco todas y aprendimos un montón.      

¿Cómo se financio La hora de la siesta?

“La hora de la siesta” se financió a pulmón, entre nosotros, con la ayuda de nuestras familias y la gente de Lobos que nos facilitó un montón de cosas.
Más que nada tuvimos gastos en viajes a Lobos y a las Toninas, que fuimos para los planos del mar, en comida y algunos equipos (las cámaras y el sonido eran nuestros). 

 

¿Qué directores te sirven de inspiración?

De Argentina Lucrecia Martel, me encanta lo que hace, como plantea la cotidianeidad y los personajes, los ritmos, las temáticas, su cine es poesía pura.
A nivel internacional, Abbas Kiarostami, los hermanos Dardenne, Wong Kar Wai, Truffaut, Tarkovsky. Me gusta mucho el cine de Oriente, pelis como “El olor de la papaya verde”, “La niña de la bicicleta verde” o  “Vals con Bashir”.  

 

¿Te encontras trabajando en otro proyecto?

Actualmente, estoy difundiendo un corto que filmamos el año pasado y hace un mes mas o menos terminamos de editar, se llama “Los días en la lluvia”. Lo estamos mandando a festivales y proyectando en diferentes muestras.
También estoy escribiendo un guion que me gustaría que sea mi primer largometraje y buscando posibles concursos y subsidios para presentarlo. 

 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

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