El movimiento


Conversamos con  Benjamin Naishtat.Nacido en Buenos Aires en 1986, estudió en la Universidad del Cine y en Le Fresnoy, Francia. Ha realizado cortos como El juego(2010) e Historia del mal (2011), además del largometraje Historia del miedo (2014), estrenado en la Berlinale y premiado en varios festivales. Actualmente desarrolla Rojo, una ficción ambientada en los setenta, que será su tercer largo.

 

 

El estado primitivo de una nación que nace.

Entrevista a  Benjamin Naishtat, director de El movimiento


¿Porque elegiste ambientar El movimiento en una época tan interesante políticamente para nuestro país como lo es el año 1835?

Porque es una época fundacional. Luego de la revolución de mayo, que en rigor sucedió como forma de resistir de la invasión de España por parte de Napoleón, los criollos se hacen del poder del virreinato pero sin tener en claro que modelo de gobierno querían desarrollar. La situación devino en un largo período de desorganización nacional y guerras intestinas, que encuentran quizás un momento cúlmine hacia 1834 cuando Rosas -gobernador de la provincia de Buenos Aires- parte al sur a guerrear a los Indios y deja un vacío de poder en la ciudad. Las patotas armadas entonces por sus lugartenientes y su esposa fueron el indicio primitivo de una forma de concebir el poder que se mantendría a lo largo del tiempo.

 

 

¿Porque la elección del Blanco y negro para la fotografía?

El blanco y negro, como el formato 4:3, responden a una asociación elemental entre la técnica del cine primitivo, al menos en cuanto a presentación de la imagen, y el estado primitivo de una nación que nace. Además, para una película que tuvo que filmarse en tan solo diez jornadas, el blanco y negro funcionó como una forma de economizar tiempos de producción, haciendo un poco más sencillas las puestas y las decisiones de dirección de arte y vestuario

 

¿Como fue la selección de los actores?

El guión se escribió para Pablo Cedrón, Francisco Lumerman y Marcelo Pompei, que son los miembros de el movimiento que da título al film, los protagonistas. Luego se sumaron cantidad de actores no profesionales del pueblo de Carhué donde se filmó la película. Creo que hay un buen contrapunto entre unos y otros. El trabajo de Cedrón particularmente, es algo que le da un espesor más delirante a toda la película, crea su clima.

 

¿Como se financio El movimiento?

Gracias a una invitación del festival de Jeonju, de Corea del Sur, con la productora Pucará Cine tuvimos 90 mil dólares que fueron la base del presupuesto. Luego iniciamos el camino del INCAA sumando a Varsovia, otra productora.

 

¿Que sensaciones te dejaron las proyecciones en el festival de Locarno y de Jenjou?

La sensación de que le retórica y el poder son temas que interesan a todos por igual más allá de las diferencias culturales. La capacidad de cuestionar las formas de gobierno y el ejercicio de la política son algo que los cinéfilos del mundo están interesados en problematizar.

 

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Me encuentro escribiendo y desarrollando una nueva película, un tanto ambiciosa en lo que a producción respecta, que se llama Rojo. Está ambientada en la década del 70, en el interior del país.

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