Foto documento


Foto documento: Olivia trabaja en una casa de familia en algún barrio de Buenos Aires. Es verano a mediados de los noventa y hace mucho calor. Los chicos que viven en la casa miran tele y juegan a los jueguitos, mientras pasan los últimos días de vacaciones y su mamá trabaja. Olivia escucha cumbias en su walkman y el sonido de los días de verano de ciudad: el ventilador, las bocinas, los aviones. Olivia necesita comunicarse con Bolivia, donde viven sus hijos, pero las fichas en los teléfonos públicos y las redes de comunicación dificultan el llamado. Un fin de semana volviendo a su casa en tren como siempre, se encuentra con un hombre que cambia su modo de ver, sus deseos y la reencuentra con su lugar de origen.

 

Proyecciones:

MARTES 9 DE AGOSTO, 16 HS. SALA RADIO CITY

 

VIERNES 12 DE AGOSTO, 17.30 HS. SALA ROXY

 

 

Entrevista a Antonella Defranza, directora de Foto documento


¿Cómo surgió la idea para realizar un film como Foto documento que retrata los problemas de la distancia con la familia y la comunicación?

Foto Documento surge de un montón de imágenes e historias que pude mezclar en una noche de inspiración. Lo escribí muy rápido y lo cajoneé por años, hasta que salimos a filmar. Pero lo tenía muy claro en la cabeza. Es una historia que podría ser la historia de cualquier mujer latinoamericana que tiene que ir a buscar un nuevo destino para poder trabajar, y el consiguiente conflicto de la separación de sus hijos. Olivia está en Buenos Aires con sus hijos en La Paz, pero la mamá de los chicos que ella cuida también trabaja todo el día y, por ende, también se separa, porque no le queda otra. El problema comunicacional y afectivo está en ambas historias, que tiene dos posibilidades diferentes de resolverlo. Una mamá tiene que irse de su país. Otra de su casa. Es como una transposición de espacios y roles. Y me salió que era en los noventas, en plena época de inmigración, de primeros divorcios, de niños dueños de casa con jueguitos electrónicos. De este modo pude hablar un poco también de mi historia, de las historias que conocí de otros, de imágenes que vi y viví de chica y hacerlo lo más realista posible. Si bien mi madre podría ser la de los chicos, Olivia es esa imagen que siempre me interesó del otro y que quise indagar. Tengo muchos amigos inmigrantes de otros países de Latinoamérica, y miles de historias que me contaron.

 

Hay un gran trabajo técnico en cada plano y secuencia, ¿cómo se armó el equipo de trabajo?

El laburo minucioso en el corto es algo que se planteó de entrada. Queríamos que quede lindo aunque no tuviéramos millones de pesos. Armé un equipo con gente que es profesional en elmedio, que son amigos, con los que estudié, trabajé y trabajo en otros proyectos. Son personas en las que recontra confío estando yo desde el lado de la producción casi siempre. Esta vez me corrí de lugar gracias a Karina, mi hermana, que se cargó el proyecto al hombro y produjo algo que parecía medio imposible. Es un corto con mucha producción. Nos juntamos muchas veces, decidimos junto al DF, Mariano Laguzzi, los horarios, la paleta de colores, las luces, esos soles, el viaje en tren, los sonidos. Todo eso estaba muy presente en el guión y había que reproducirlo en la peli. Una vez que conseguimos algo de dinero, nos tiramos a filmar en dos jornadas, una muy larga en el departamento y otra en el tren, entre las que pasaron cinco meses de juntar plata. Hice story, ensayamos mucho el vínculo y los tonos con Olivia y los chicos. Teníamos poco tiempo, un presupuesto muy ajustado y no podía fallar. Cumplimos con el plan de rodaje y en la edición que hicimos junto a Gabriel Perez, amigo y socio de Garra Films. Nos encontramos con tanto material lindo que no resultó nada difícil de compaginarlo. De todos modos, hice dos cortes, uno de 17 minutos y otro de 15 que es el que está ahora en festivales.

 

¿Cómo se financio Foto documento?

Foto Documento es un corto independiente. La financiación vino en principio de unas fiestas que armamos desde 2012 hasta el año pasado, que permitieron grabar dos cortos más de Garra Films, nuestra productora. Hicimos un Ideame, pedí plata al banco, a mi mamá (al final me la regaló), ahorré y a medida que entraba algo, planeábamos la jornada. La primera fue en noviembre de 2014, el día del cumpleaños de Mariano (DF) y la segunda el 28 de marzo de 2015, de casualidad el día de mi cumpleaños, arriba del tren. Tuvimos que esperar no sólo por el dinero, sino por el permiso. Salía, pero poníamos fecha y nos cancelaba Metrovías por arreglo en las vías o alguna otra cosa. Necesitábamos el Urquiza porque es el único que quedó con vagones viejos. Como el equipo técnico trabajó ad honorem, dependíamos de que todos pudieran, de que no lloviera, de que estuviera el permiso. La prolijidad del corto se logró con paciencia, con amor por el proyecto, y gracias a al equipazo.

¿Qué directores te sirven de inspiración?

Soy una gran admiradora del cine iberoamericano, aunque mi primer amor fue la Nouvelle Vague. Tengo algo platónico con Fellini, especialmente desde el uso del espacio y el tiempo. De lo actual, me tiro por Almodóvar. Me vuelve loca como el drama y la comedia le quedan tan bien, y esos guiones enrollados, esa telenovela sangrienta y profunda. En el corto hay cierto homenaje a Lucrecia Martel, que es la directora que más me gusta de acá. Era muy chica cuando vi Rey Muerto, en un programa que había en la Tv Pública y luego salió La ciénaga.Y ahora estoy esperando que salga Zama. Me parece que logró algo muy original y se toma el tiempo para no repetirse, porque creó un código. Decir es “una película muy Martel” habla de algo. Miro y hago, dicté clases de Cine Documental, hay un poco de eso también en la película (mucha gente me dice por el cartel “y como va lo del docu?”). Me gusta que la gente no tenga idea de lo que va a ver en la pantalla. Olivia y esa foto apelan a eso.

 

¿Cómo ves la actualidad del cine Argentino y hacia dónde crees que se dirige?

El cine argentino es hermoso. Hay una cultura del cine en Argentina, la logramos con esfuerzo, con hacer sin importar cómo, hay realizadores enormes, grandes técnicos y mucha gente que consume cine. El tema está en si eso se va a mantener a lo largo del tiempo, y que las financiaciones otorgadas el año pasado lleguen para seguir haciendo. Ojalá no se deshumanice y terminemos viendo películas de bañeros, porque sería un retroceso. Si bien hay que darle lugar a todo el cine, desde el enlatado comercial hasta el cine arte, lo independiente, todos sabemos que para los que lo hacemos de abajo es más difícil. Hay que tener salas y hay que distribuir. En cuanto a la distribución, intenté hacerlo por mi cuenta y no sé cómo se hace, así que nos juntamos con Luciana Abad de Hasta 30 minutos y ella consiguió en muy poco tiempo que la peli se mueva. Creo que lo cierra la cadena de producción es que tu historia le llegue a alguien. Sino haces guiones para guardarlos. Eso es algo que con el tiempo se pudo cambiar. Ahora los realizadores sabemos que si hacemos películas, se ven en algún lado, en algún cine o en alguna red independiente. Y te da la confianza para seguir haciendo. Si no hacemos, nos ahogamos de proyectos.

 

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Estoy trabajando en un documental, que ya obtuvo el desarrollo mediante el INCAA y ahora vamos por la producción. Si sucede, va a ser la primera vez que haga un largo con el Instituto. Es un documental sobre el diario Reconquista de Scalabrini Ortiz, en el que trabajamos junto a Ariel Martinez Herrera y Santiago Podestá. Estamos haciendo varios videoclips este año con Garra, estamos por grabar uno con Paloma del Cerro, que es quien nos donó la música para Foto Documento. Y además, estoy escribiendo la secuela del corto, la vuelta al hogar de Olivia. Un poco porque lo pide la historia y, fundamentalmente, porque hice un laburo de investigación casi documental con la actriz y su familia que me parece que tiene que ser contado. Hay que hacer, siempre.

 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

@MLukasievicz

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