La larga noche de Francisco Sanctis (Competencia oficial internacional)

Andrea Testa: Nació en Buenos Aires en 1987, y estudió en la ENERC, donde realizó varios cortometrajes. Dirigió el documental Pibe chorro, que se estrenará este año.

Francisco Márquez: Nació en Buenos Aires en 1981. Estudió en la ENERC, donde realizó varios cortometrajes. Dirigió el documental Después de Sarmiento (2014).


 

Proyecciones de La larga noche de Francisco Sanctis
Viernes 15. 21:50hs
Sabado 16. 16:15hs
Lunes 18. 20:40hs

 

Entrevista a Andrea Testa y Francisco Márquez, directores de La larga noche de Francisco Sanctis


¿Como surgió la idea de realizar una película sobre la novela de Humberto Costantini que trata un tema tan delicado como es el terror social en los años 70?

Apenas leímos la novela, a la cual llegamos por la recomendación de un librero de puestos de usados, los dos tuvimos la inmediata sensación de que queríamos transformarla en una película. De hecho la co-dirección surge de este impulso simultáneo más que de una decisión premeditada.
La novela, a pesar de ser del año ’84, aborda la dictadura de una manera muy original en relación a como fue trabajada en el cine. No desde un militante ni tampoco desde el terror ejercido por los militares sino desde el punto de vista de un personaje que se consideraba por fuera del conflicto político planteado en ese momento. El rol de estos sectores amplios y diversos pero unidos en la pasividad, en algún sentido fue clave para la consolidación de la dictadura. En ese sentido nos parece una película que nos interpela en la actualidad, no porque hagamos transpolaciones históricas sino porque es una película que no indaga en “lo que nos hicieron” sino sobre “lo que hicimos (o no) con aquello que nos hicieron”. Ese dilema es actual. ¿Cómo nos relacionamos con el mundo histórico? ¿Qué hacemos para transformar las evidentes y dolorosas consecuencias que el capitalismo siembra en la sociedad?  

 

¿Como llegaron a la elección de Diego Velazquez como el actor principal? ¿Hubo un casting o siempre supieron que el papel era para el?

En un primer momento Sanctis era un personaje de más edad, por lo que originalmente, en la escritura del guión, habíamos pensado en otro actor. Luego, cuando terminamos de definir el personaje y fijar su rango de edad no tuvimos duda de que Diego era el actor perfecto para el papel. No le hicimos casting porque lo habíamos visto actuar en varios personajes y sabíamos que podríamos trabajar juntos en la construcción del protagonista.
Diego no sólo es un gran actor sino que también es muy comprometido con su trabajo. En ese sentido la construcción de Francisco Sanctis fue en común con él. Era muy difícil lo que tenía que hacer, lo hace muy bien y pareciera que es fácil, pero transmitir emociones internas tan intensas sin verbalizar nada de lo que le pasa es complejo. El tenía que contener pero a la vez su actuación tenía que ser viva y emotiva, y lo logró. El trabajo de Diego es el que más se destaca porque está durante toda la película en escena, pero hubiese sido imposible sino hubiese estado acompañado de un elenco muy talentoso. Para nosotros fue un lujo, en nuestra opera prima de ficción, poder trabajar con toda gente que admiramos: Laura Paredes, Valeria Lois, Marcelo Subiotto y Rafael Federman, este último fue el único que casteamos y su intrepetación fue tan buena que ese mismo día modificamos el guión incorporando lo que él había hecho en el casting. 

 

¿Definirían a “La larga noche de Francisco Sanctis” como una película política?

A decir verdad, definiríamos a todas las películas de este modo. Incluso, en la película hay una escena en un cine donde, creemos, se evidencia esto que te estamos diciendo. Más allá de esto, y para no esquivar la pregunta, sí, es una película política. Está quizás en el estado más privado e íntimo de la política y la importancia de esto es que evidencia que todos somos sujetos políticos. 

Teniendo en cuenta que hay un gran trabajo tanto en fotografía como en los demás aspectos estéticos, ¿cómo lograron financiar la película y que tan difícil fue?

La película se financió con el premio Opera prima del INCAA, luego obtuvo Mecenazgo de la Ciudad y el Fondo Metropolitano, que nos permitió concluirla. Más allá de esto, lo principal fue que hubo un equipo que comprendió la película que estaba haciendo e hizo esfuerzos enormes para hacer rendir un presupuesto con el cual parecía imposible hacer época. Además, fue importantísimo poder ser nuestros propios productores de la película. Eso nos permitió tomar decisiones que, quizás con una productora externa, hubiese sido más difícil. Para nosotros era muy importante poder trabajar con un tiempo de rodaje que nos permitiese trabajar con un mínimo de serenidad. Logramos tener un rodaje de 5 semanas. En segundo lugar hubo se trabajo en conjunto tratando de pensar las carencia presupuestarias como desafíos estéticos. Por ejemplo, por presupuesto no podíamos hacer planos generales en el exterior, entonces se trataba de pensar entre todas las áreas como explotar los pequeños espacios que teníamos, la oscuridad empezaba a jugar un rol fundamental que jugaba a nuestro favor cuando había cosas que “no se podían ver” pero no las trabajamos como un negro en la pantalla sino como un espacio de donde podía provenir el peligro, ahí el sonido tenía que jugar un rol clave.

 

Para ambos es el primer largometraje de ficción que realizan ¿Cómo fue la sociedad en dirección? ¿Delimitaron tareas o fue todo consensuado?

Trabajamos juntos desde que filmábamos los cortos en la ENERC, nunca co-dirigimos pero siempre hubo mucha confianza y escucha mutua. La película la fuimos construyendo juntos. Nosotros dos, pero también con Luciana Piantanida (productora ejecutiva), Federico Lastra (DF) que nos acompañaron desde el día cero, pero también con el resto del equipo que hizo su aporte con creatividad, pasión y entrega. Entre nosotros no delimitábamos tareas sino que, de alguna manera, la película fue macerando y llegamos a un punto donde había adquirido una lógica propia que hacía que, sin mucha dificultad, vayamos todos para el mismo lado. Cada uno tiene su sensibilidad, sus búsquedas y sus maneras de ser; pero la película terminó siendo una síntesis más que la suma de nuestras individualidades.

 

¿En qué directores clásicos o actuales se reflejan o resultan inspiración para ustedes?

Muchos, muy distintos y por diferentes razones. Para esta película en particular hubo un primer referente que fue Hitchcock, es una película que, como eran las de él, cuenta a un personaje ordinario en una situación extraordinaria. Digamos que fue una inspiración en ese sentido. Luego fue importante reveer parte de la obra de Wenders, aquella que dialoga más con el cine de género sin perder una impronta muy personal. También las primeras películas de Carax que tienen una especial preocupación por la construcción sonora. No hubo una referencia madre, no era una película a la tal o cual director; más bien estuvimos llenos de referencias porque era también la manera de dialogar entre nosotros. Por eso nos remítímos a films muy diversos, desde “Kárhozat” de Bela Tarr hasta “Después de hora” de Scorcese.

¿Que expectativas tienen para la premiere mundial que será en el Bafici y el hecho de saber que se agotaron las entradas a los pocos días de ponerse a la venta?

Estamos ansiosos. Es la primera ver que mostramos la película. En la primera función va a estar la familia de Humberto Costantini, el equipo técnico, los actores, para nosotros es muy importante como ven ellos la película. Tenemos una relación afectiva con el BAFICI, somos público desde las primeras ediciones, poder estar este año en la competencia internacional es para nosotros muy emocionante.

 

Mauro Lukasievicz

mlukasievicz@caligari.com.ar

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