Metamorfosis conductual. Wir Monster (2015), de Sebastian Ko

Rosario Iniesta 19 - Septiembre - 2016 Textos

 

 

 

“Es curioso cómo te ciega la comodidad”

Wir monster (Nosotros los monstruos) es la ópera prima de Sebastian Ko.
Punto de partida: una adolescente le confiesa a su padre que ha matado a su mejor amiga. Sin contextualizar demasiado, nos adentramos en una localidad industrial, en un bosque, en un campo, en casas heladas. Somos espectadores de un dilema moral con una impecable dirección de actores que nos plantea en 95 minutos que todos podemos ser monstruos en situaciones extremas.

El conflicto se nos presenta en el comienzo del relato. Sarah (Janina Fautz), una adolescente de catorce años, se está yendo a un campamento mientras sus padres separados, Christine (Ulrike C. Tscharre) y Paul (Mehdi Nebbou) ya tienen planeadas vacaciones con sus respectivas parejas. Desde el comienzo, intuimos que Sarah es una adolescente problemática. Ella invita de sorpresa a su amiga Charlie, una joven bella y provocadora con quien se pelea en el auto y desaparece en el bosque. La dinámica recuerda a American Beauty, donde Thora Birch odia a su mejor amiga por insinuársele a su padre. Paul sale a buscarlas. Sarah anuncia angustiada la muerte de su amiga y confiesa que no fue un accidente que Charlie se haya caído al lago, motivo por el cual finalmente no van a la policía y pactan ocultárselo a su madre, primer punto de inflexión del relato.

Los padres deciden entonces cancelar sus planes para sostener a su hija, a quien encuentran en un primer momento vulnerable y al siguiente, completamente recuperada. Pero no se cuestionan los motivos que la llevaron a cometer asesinato. Están centrados en que no haya cabos sueltos. Esto provoca un quiebre inevitable con sus parejas, dejando de lado obligaciones, disfrazando situaciones y tejiendo un complejo entramado en el cual no dejan entrar a nadie más, aislándose poco a poco de cualquier comportamiento normal. Realizan una puesta en escena, transformándose lentamente en monstruos maquiavélicos, al igual que su hija, maestra titiritera de un plan para ser el centro de atención y reconciliar a sus padres de manera egoísta.

El padre de Charlie, de quien supuestamente huye la joven, será utilizado como chivo expiatorio frente a los servicios sociales una vez que los padres se vuelvan cómplices y, a la vez, víctimas de las mentiras de su hija. Sarah también es una víctima de Charlie, quien manipula su discurso y movimientos a través de mensajes y conversaciones online.

Una vez que Sarah confiesa que la muerte de Charlie ha sido una puesta en escena para castigar a sus padres por no prestarle suficiente atención, Paul y Christine ya están inmersos en una espiral homicida de la cual no hay vuelta atrás.

Rosario Iniesta

rosarioiniesta@caligari.com.ar

 

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