Salvar a la Santa madre. Verfehlung (2015), de Gerd Schneider 

Carla Leonardi 21 - Septiembre - 2016 Textos

 

“Pecado” (“Verfehlung”, 2015), primer largometraje del director alemán Gerd Schneider, aborda la problemática de los abusos sexuales que se comenten en el seno de la Santa Iglesia católica y de qué hace de ellos, tanto dentro de la misma institución como a nivel judicial. Se trata de una película que puede ponerse en serie con las recientes “El Club” (Pablo Larrain, 2015) y “Los bosques de Karadima” (Matías Lira, 2015) que también abordan la misma temática pero por un sesgo diferente. En “El club” se muestra cómo la Iglesia funciona como una comunidad cerrada que tratará de borrar las huellas de cualquier suceso que manche su honorabilidad, manteniendo a los curas sospechados en una casa en un pueblo remoto. Mientras que “El bosque de Karadima” basándose en una historia real, asume el punto de vista de la víctima y la manipulación psicológica que ésta sufría por parte del renombrado sacerdote para que mantuviera lo que sucedía en silencio, hasta que se decida a hablar ante los medios de comunicación y desenmascararlo.
“Pecado” comienza con un prólogo que nos ubica en el contexto de la historia a la que habremos de entrar. La voz en off entona una plegaria a Dios y luego vemos a un hombre frente a un locker que se saca un collar con una cruz en el vestuario de un club. Este hombre se unirá a un partido de futbol. Olivier, Jacob y Domink son amigos desde hace 15 años. La amistad que los une los hace como hermanos. Son compañeros de futbol y además sacerdotes católicos. Al finalizar el partido, ya llama la atención el trato sumamente afectuoso, a nivel de los abrazos, que Dominik tendrá para con los otros dos con quienes irá a festejar a un bar. En la charla en el bar, Olivier les contará a sus amigos que ha sido ascendido al puesto de Vicario y que buscará un puesto para ellos.
Jacob (Sebastian Blomberg) se desempeñará como consejero espiritual de presos de una cárcel y Dominik (Kai Schumann) será el párroco de un barrio vulnerable cuyos habitantes sufren dificultades económicas y sociales. La amistad entre los tres amigos y las convicciones religiosas de Jacob comenzarán a vacilar a partir de una denuncia que un menor realice contra Dominik. Durante el proceso de investigación Dominik será puesto en prisión preventiva en la cárcel donde trabaja Jacob.
De entrada no se nos revela directamente el cargo por el cual se lo acusa Dominik pero se lo deja deducir de lo que se dice como por ejemplo, que hay una declaración muy detallada que ha realizado un niño, y de lo que se muestra; como por ejemplo, fotos del sacerdote abrazado con adolescentes. La historia está narrada desde el punto de vista de Jacob, que toma el rol protagónico. Pero no obstante, el director contrastará esta posición con la de los otros actores involucrados en el hecho.
Dominik le confesará a Jacob que “los límites con los chicos son confusos y que todo sucedió muy rápido.” Jacob se dirigirá con su verdad a Olivier (Jan Messutat). Pero Olivier en tanto tiene un rango jerárquico, sólo quiere que el hecho se resuelva rápido, sin dejar secuelas. Olivier sostendrá que el rol de ellos como sacerdotes no es investigar, sino apoyar a su amigo. Considerará que la mejor manera de resolver el problema es tratándolo puertas adentro de la Iglesia. Para él no hay que ventilar los trapos sucios a la opinión pública porque esto le haría perder credibilidad a la Iglesia, que entonces perdería fieles. Propondrá como salida ayudar a las familias afectadas, para de ese modo comprar su silencio. Olivier encarna la posición del amo, a quien sólo le interesa que las cosas marchen sin problemas.
La influencia de Olivier sobre Jacob lo disuadirá de tomar acción en el asunto y la verdad confesada por Dominik será para Jacob una carga que mantendrá en silencio y que se hará cada vez más pesada porque aunque Dominik sea puesto en libertad, Jacob descubrirá que ha habido otros casos consistentes con un abuso sistemático. Jacob estará angustiado, no podrá dormir e irá perdiendo paulatinamente el control de su temperamento en su trabajo con los presos. Jacob estará tironeado entre mantener la lealtad a sus amigos y a la Iglesia por un lado, o denunciar un crimen. Jacob encarna al sujeto dividido, que se cuestiona su fe.
El director también realiza una crítica al sistema judicial oponiendo a Dominik el caso de Raúl (Sebastian Kowski). Raul está preso por abuso a una mujer de 20 años y cuenta con antecedentes previos. Tener el cuello blanco sacerdotal, da privilegios. Dominik será puesto en libertad. Mientras que Raúl será condenado y tras la sentencia, se suicidará.
En cuanto a las víctimas, está el caso de Mike y el de Jerko. Mike Rubin es un adolescente de 15 años, que vive junto a su madre. Esta mujer está divorciada y trabaja arduamente para sostener la economía del hogar porque no recibe ayuda de parte del padre de su hijo. Mike ha denunciado al padre Dominik por abuso sexual. Y a pesar de ello, vemos que se realiza cortes superficiales en la pierna. Jerko vive con su padre y su hermana. Se trata de una familia de inmigrantes croatas. El padre sostiene el hogar como puede, ya que está derrumbado por la muerte de su hermano. Jerko no puede confesar el abuso sufrido por parte del padre Domink, acaso por evitar la vergüenza, pero se desmaya ante la sola mención de su nombre o de su presencia. Ambas familias al verse necesitadas e impotentes en sus denuncias, aceptarán el acuerdo ofertado por Olivier para desestimar las demandas judiciales a cambio de recibir ayuda económica y asistencial. La Iglesia para las víctimas, sus familiares y la comunidad es general es un club donde los miembros se protegen mutuamente. Y siendo la Iglesia un escudo consistente intocado por la ley, serán las víctimas quienes intentarán agujerear ese sistema respondiendo con su propio cuerpo, con el acting out de los cortes en el caso de Mike y con el síntoma de desmayo en el caso de Jerko.
Dominik, si bien confiesa a Jacob su pecado, no lo admitirá públicamente. Y no presentará ningún atisbo de culpa o arrepentimiento por lo que ha hecho. Dirá que se había enamorado, revelándose como un hombre con una personalidad patológica. Se trataría de una posición perversa, cuyo acto con los jóvenes necesitados al brindarles amor, lo sitúa como instrumento de bien al servicio del engranaje simbólico de la Santa Iglesia o de Dios.
El cardenal, como cúpula de la Iglesia, escuchará la denuncia de Jacob pero sostendrá que “la Iglesia es una Madre a la cual no hay que golpear”. De manera que no intervendrá en el asunto, ni siquiera desplazando de su cargo al sacerdote cuestionado. La iglesia es un gran aparato simbólico y burocrático consistente que no admite falla alguna de sus miembros, y que hace lo posible por protegerlos, pues protegiéndolos, se protege a ella misma como institución. La Iglesia al no admitir que algunos de sus miembros pueden estar enfermos y cometer un delito, no sólo impide que sean sancionados por sus actos jurídicamente, sino que les niega también una sanción simbólica dentro de la iglesia misma y la posibilidad de un tratamiento asistencial adecuado.
“Pecado” es una película que no es novedosa en cuanto lo que sabemos de cómo suelen terminar los casos de denuncias de abuso sexual contra sacerdotes, pero resulta interesante que proponga la perspectiva de un sacerdote en conflicto ético. La película es consistente en lo que hace al guión y al elenco actoral y cuenta con cuadros y planos, que si bien no logran tomar un pleno sentido simbólico en la trama, son muy bellos.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

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