Llegar a la luz. Vapor (2016), de Mariano Goldgrob

Mary Putrueli 3 - Octubre - 2016 Textos - Foco: 3 Festival internacional de cine de Puerto Madryn

 

La ópera prima de Mariano Goldgrob, encuentra entre muchas de sus virtudes, dos que destacan por sobre las demás, la elección de la dupla actoral, casi únicos protagonistas del film, y un guión perfecto, bien construido, pensado en los detalles con un trabajo previo que se aprecia desde el momento inicial.
El argumento reúne a los actores Julia Martínez y Julián Calviño, quienes componen a una pareja, en realidad ex pareja, la cual se reencuentra después de mucho tiempo en la puerta de un velatorio, debido a la muerte de un familiar de ella.
Ese motivo no sólo dará lugar al reencuentro entre ambos, si no a una extensa e interesante caminata y charla, durante distintos barrios, en la noche porteña. De hecho todo el film transcurre en esa noche de agobiante calor, perfectamente plasmado en la pantalla.
Tanto Martínez como Calviño dotan a sus personajes de una espontaneidad y naturalidad pura, genuina, verlos deambular sin rumbo, conversar sin incomodidades, conectarse con el otro, no desde el reclamo, sino desde los puntos en común que alguna vez tuviera, los convierte en esos personajes querible, inolvidables (quizás como aquellos que nos presentaba Linklater en el clásico "Antes del amanacer"), solo que aquí pareciera no haber un objetivo, un propósito, ellos se dejan llevar, y en ese fluir está el acierto de la trama.


La decisión de la dirección fotográfica de llevar el color a uno casi monocromático, bordeando un blanco y negro, reafirma esta nebulosa que vaga en la noche, acompañada la mayoría de las veces por una cámara en mano, testigo prudencial del diálogo y las miradas cómplices que se suceden y que tal vez sin decir mucho, digan todo.
Entre el ruido de la noche, con un destacado trabajo de sonido ambiente y los paisajes que ofician como punto de encuentro para historias fantasmales, recuerdos de viajes, peleas, risas, y todo aquello que los encontró unidos en el pasado hoy solo les queda el presente en este andar sin destino, que al llegar la luz del día encuentra su resolución.

Mary Putrueli

maryputrueli@caligari.com.ar

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