Todavía es importante preguntar. Unas preguntas (2018), de Kristina Konrad

Agustina Osorio 20 - abril - 2018 Textos- Foco: 20º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

 

Al pan pan y a la impunidad ¿caducidad?:

Una mujer camina por pueblos y ciudades de Uruguay, con una cámara U Matic, preguntando a quienes están allí, paseando, trabajando, esperando en una cola: “¿qué es paz para usted?”.
La directora suiza, Kristina Konrad, presenta 4 horas de material filmado entre diciembre 1987 y abril de 1989; es decir, el período durante el cual se desarrolló, en primer lugar, la recolección de firmas para presentar la iniciativa popular y, a continuación, la campaña en torno a la votación del plebiscito en el cual se decidiría la derogación o confirmación de la Ley de Caducidad de Pretensión Punitiva del Estado que había sido dictada en 1986.
Según el uruguayo Eduardo Galeano esta Ley fue “bautizada con ese nombre rocambolesco por los especialistas en el arte de no llamar a las cosas por su nombre”(1) y mucho del registro realizado por Konrad, da cuenta de la dificultad a la que nos enfrentamos a la hora de llamar a las cosas por su nombre.
El documental comienza con tomas largas de algunas calles que, suponemos, son de Montevideo, donde la vida cotidiana transcurre con tranquilidad y normalidad. Los autos pasan, las personas caminan, el día transcurre sin grandes alteraciones. Aquellas sensaciones que evocan las imágenes son las que, más adelante, serán nombradas por distintxs ciudadanxs, cuando se les consulta acerca del significado de la paz.
La película avanza con algunos discursos y pequeños actos donde familiares de detenidxs y desaparecidxs, como la Tota Quinteros, arengan a otrxs a caminar y avanzar, golpeando todas las puertas de la calle, hasta conseguir la cantidad de firmas necesarias para presentar la iniciativa popular. El registro continúa con marchas más nutridas donde, una multitud de clase media mezclada con parte del sector popular marcha animada, por Montevideo, tras haber conseguido la cantidad necesaria y llevan, junto a comparsas improvisadas, los papeles necesarios para que se haga un plebiscito que permita poner en cuestión aquella ley que daba por terminadas las pretensiones de juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militares y la policía, durante el golpe que había culminado en 1985. Vale aclarar que esta ley había sido aprobada en 1986, como parte de la transición hacia la democracia, tal como se ha denominado desde la  Ciencia Política y la Sociología.
Al respecto, el cientista político e historiador uruguayo, Juan Rial, aclara que "las Fuerzas Armadas aceptaron que se desecharan sus propuestas de cambio institucional.  También que se recortara la autonomía casi total para designar sus mandos superiores.  Admitieron reformas para permitir un mayor control del Poder Ejecutivo sobre algunas de sus actividades y recortes en su presupuesto.  Pero, en un área se mantuvieron firmes:  no admitieron revisiones sobre la actuación en el pasado.  No sólo de la corporación como tal, sino dela de sus miembros, individualmente(2)”.
Konrad registra también actos en los que la gente se agrupa afuera de un edificio militar, escuchando a un orador por altoparlante, hablar sobre cómo “los enemigos de ayer volverán a equivocarse”, lo cual denota que lxs responsables del terrorismo de Estado, aún tenían lugar en un micrófono en aquella época. También podían aún usarse eufemismos como caducidad de la pretensión punitiva para no hablar de impunidad. Desde la cámara, aparentemente pasiva, Algunas preguntas registra este tipo de trampas semánticas en las que se veía inmersa la ciudadanía uruguaya en el '89.

Elegir vs. Votar:

A medida que avanza, el extenso metraje realizado en las calles, comienza a mezclarse con registro de publicidades comerciales de la época en TV y propagandas en torno a los votos verde y amarillo, en contra y a favor de la ley, respectivamente.
A partir de entonces, la periodista y la directora recorrerán todo tipo de espacio público para hacer a la gente común sus dos o tres preguntas: Si ambas opciones del plebiscito hablan de la paz ¿qué es paz? ¿qué es justicia? ¿creés que hoy se vive en paz en Uruguay?
En ese momento, lo que, hasta entonces parecía un documental de puro registro al estilo Propaganda (Christopher Murray, 2014), donde la cámara es colocada a una distancia óptima para registrar sin intervenir, vira hacia un trabajo de interpelación; lo que da lugar a cuestionamientos en torno a las nociones más complejas (y filosóficas incluso) relacionadas con el Estado moderno, tales como la paz, la tranquilidad, la democracia.

La riqueza de Unas preguntas,  radica en abrir el juego a todxs lxs ciudadanxs que deambulan por las calles de Uruguay, no solo en Montevideo, sino en barrios más periféricos y en el interior rural de este país, en donde prima el tradicionalismo y se expresa la falta de costumbre a discutir u opinar sobre política.

En este interior más rural, queda evidenciada la dificultad en la articulación de las ideas que están allí, pero que, no terminamos de saber si no se animan a asomarse, si no saben cómo expresarse o si son tan distintas a aquellas traducidas por el discurso dominante, que no pueden verse afines a ninguna de las opciones simplificadas en una boleta verde o amarilla.
“Los que hablan todos los días en la tele, esos no viven en paz”, contesta unx de lxs entrevistadxs ante la pregunta sobre si en Uruguay se vive en paz. La periodista quiere ahondar en quiénes son “los que hablan todos los días en la tele” pero no llega a esclarecer.
Otras respuestas son tan simples como “para mi, la paz es la tranquilidad” y, nuevamente, al ahondar qué significa esa tranquilidad no hay demasiada claridad. En algunos casos, lxs entrevistadxs hablan acerca de sus condiciones sociales, de la falta de trabajo, de los salarios bajos, del aumento de precios, de la miseria que se cobra siendo jubilado, otrxs eluden con más palabras vacías o tan polisémicas que son difíciles de interpretar con su solo prounciamiento.
La periodista indiga a través de la estrategia de repreguntar de acuerdo al confuso discurso de las personas, lo que, por momentos ayuda a profundizar y llegar a entender lo que verdaderamente piensan ellxs en torno a una justicia que juzgue a lxs militarxs que cometieron crímenes (como cuando pregunta “si a Ud le hubieran secuestrado a una hija ¿qué pensaría?); mientras, por otros momentos, solamente sirve para dejar claro que muchxs no entienden bien de qué se trata el plebiscito o lo asocian inmediatamente a una elección por cargos ejecutivos que lxs ayudará “a estar mejor de una vez por todas”. Sin decir si ese “estar mejor” tiene relación con la justicia o no.
La cámara se cuela en un acto de lxs llamadxs familiares y amigxs de las víctimas de la sedisión. Vuelven a pronunciarse las mismas palabras polisémicas que solo se completan por el contexto y por quienes las pronuncias. Frases como: “que las heridas cicatricen y el tiempo mitigue el dolor” son aquellas pronunciadas por profesorxs y maestrxs de ceremonias en actos con escenario y micrófono.
En la vereda de enfrente, se celebran actos en pequeños pueblos, en los que no se habla tanto sino que se escucha música, se cuelgan fotos con los rostros de lxs detenidxs y desaparecidxs. Las palabras que se escuchan son las de las murgas.
La U Matic no solo registra frases vacías sino también sujetos vacíos o intangibles. Lxs entrevistadxs hablan de “ellos”, “la gente”, “los políticos”, “los otros”, sin que lxs espectadorxs podamos saber a quiénes se están refiriendo. ¿Cuáles son los políticos que mienten, quiénes son “ellos”? ¿quiénes “quieren volver”? ¿acaso son los tupamaros o los militares?
Las respuestas que brindan a la cámara oscilan entre la desinformación y un halo de miedo. Algunxs dicen que, en caso de ganar la boleta verde, volverán lxs tupamaros y otrxs que eso volverá a traer a lxs militares, mientras otrxs explican que todavía “no hay democracia completa, es a medias”. Una mujer denuncia que en su pueblo todavía reprimen a quienes se expresan a favor de la anulación de la Ley de Caducidad o ante cualquier tipo de protesta. Lo dice a medias, con esa denuncia también pesando sobre su cabeza.
Por momentos, recordamos que el registro se hizo en 1989, lo que nos retrotrae a la sensación de amenaza del retorno al terror, que rondaba por toda la región. Estos fragmentos se asemejan a algunos del documental Juan, como si nada hubiera sucedido  (Carlos Echeverría, 1987), que investiga acerca de la desaparición del joven Juan Herman en Bariloche, en el cual algunxs vecinxs hablan con temor incluso 10 años de haberse producido el secuestro. Sin embargo, en ambos casos, evidentemente aún no estaban las condiciones dadas para hablar sin tapujos.
Esto también se observa en parte del lenguaje propio de una época de transición, tal como: “de los dos lados se hicieron cosas”, “que no haya ni vencedores ni vencidos”, “unidad nacional”, etc. Frases propias de una sociedad en la cual, lxs que habían instaurado el terrorismo de Estado, todavía eran actores en el juego democrático.
Según la socióloga Alicia Lissidini, la experiencia de este plebiscito, dio lugar en Uruguay, a un nuevo período de democracia directa, esta vez, con objetivos “contestatarios”; es decir que “las organizaciones y grupos con capacidad de movilización y organización se contrapusieron a aquellos ciudadanos que sólo votan y que no tienen posibilidades de movilizar recursos humanos para defender o imponer sus intereses u objetivos políticos”(3).
No obstante, Algunas preguntas, deja al descubierto que, parte de esxs ciudadanxs no organizadxs o que “solo votan”, no contaban con un escenario propicio para que su voto se hiciera a conciencia o con una elección deliberada.
La cámara presencia actos casi espontáneos en espacios públicos, en los cuales se comparte el micrófono entre simpatizantes de la boleta amarilla y la boleta verde que expresan sus ideas con bastante claridad. Pero esa misma cámara también registra frases repetidas como “la política es muy sucia” o “yo no entiendo muy bien”, ante lo que la periodista vuelve a insistir “pero igual tenés que votar”, mientras la respuesta es un simple: “y... sí...”.

Esto expone parte de las características de la democracia de esa época. Durante los años de dictadura se desmovilizó a través de la represión y el terror. Los actos electorales de todo tipo se suprimieron, quitándole a la ciudadanía el ejercicio no solo del voto sino de elegir, debatir, deliberar, discutir con otrx, animándose a pelearse sin que tuvieran que matarte por eso.
A comienzos de 1989 un plebiscito les devolvía ese derecho pero, parte del electorado, no se mostraba completamente apropiado del mismo. O no estaban dadas todas las garantías para su pleno ejercicio.
Konrad y su equipo caminan las calles, las plazas, las ferias como lugares de trabajo de las personas, los lugares de esparcimiento, donde todxs desarrollan su vida cotidiana. Ante las preguntas por el voto, todxs hablan de querer mejorar sus condiciones de vida. Lxs más vulneradxs asocian la paz a poder tener un trabajo e ingreso digno: “la mayoría somos el jamón del sandwich y solo queremos estudiar, trabajar y criar a nuestros hijos”. Lxs más conservadores, la asocian a la tranquilidad y seguridad. Sin embargo, son pocxs lxs que pueden explicar con claridad el motivo de su voto amarillo o verde.
Quizás sea como afirma Lissidini: " los ciudadanos no votan en las consultas populares por el tema en cuestión, sino que siguen lo que dicen sus líderes políticos, buscando “atajos”. Sin embargo, tampoco hay “pureza” en las intenciones de los votantes en las elecciones presidenciales: se vota por el “menos malo” o para que pierda el otro contendiente. El carisma de los líderes políticos suele tener mayor relevancia que los programas políticos que promueven. Es casi imposible pensar en un voto sin influencia de liderazgos, gustos y humores sociales.(4)
El dato técnico acompaña lo que el material audiovisual expone en frases tales como: “me gustan más los hombres que patrocinan la amarilla” u otras en las que lxs votantes definen que votarán a la verde pero sin saber explicar por qué.
En ese momento, había que votar aún sin saber cómo (o sin poder) elegir.

El hecho cinematográfico:

Unas preguntas, se destaca por la originalidad de mostrar más de cuatro horas de material casi sin editar. La camara se acerca lxs entrevistadxs a través de primerísimos primeros planos, en los que se pierde el foco y vuelve, como si nada. Por momentos, realiza cortes abruptos cuando la entrevista se está profundizando. Las publicidades y propagandas tampoco se muestran por completo sino que pasan unas tras otras como en un zapping, como si se quisiera resaltar la falta de focalización sobre la temática.
La técnica audiovisual forma parte de la construcción de la (intuída) tesis del documental: se puede mostrar todo sin develar nada, se puede hablar mucho, sin decir nada. Se puede desear la paz sin la justicia. Se puede votar sin realmente deliberar.
Estas contradicciones van de la mano con la paradoja de una “democracia de transición”, en la que el quien nos quitó ese principio, es parte activa en el acto de devolución.
Cabe destacar que la directora no usó el material hasta la actualidad, por lo que el documental adquiere especial valor en momentos como éste, en el que nuestra región está viviendo nuevas situaciones de debilitamiento de la democracia en manos de la derecha liberal, a través de nuevos mecanismos, esta vez, de la mano del Poder Judicial y los medios de comunicación.
Su relevancia es mayor aún cuando en este mes se cumplen 29 años de dicho plebiscito. Sin embargo, el tema aún no está cerrado. Tal como indican Rial y Lissidini, aquel acto electoral dio por terminado el período de transcisión democrática en Uruguay; sin embargo el historiador afirma que, "el referéndum cerró la cuestión, pero no clausuró simbólicamente el pasado.  Las memorias fragmentadas no conforman todavía una historia.(5)”.
Ante esto, la película, cobra un sentido único al reforzar esta idea sobre la historia fragmentada y aún abierta a pesar de un segundo plebiscito en 2009. Al no haberse contestado las preguntas de lxs familiares de desaparecidos, así como el resto de la ciudadanía interesada por escucharlas, todavía es relevante hacer preguntas.

Agustina Osorio

agustinaosorio@caligari.com.ar

 


(1)               Discurso pronunciado en el Obelisco de Montevideo, en el cierre de la campaña contra la ley de impunidad, la noche del martes 20 de 2009.

(2)               Rial, Juan. Los partidos políticos uruguayos en el proceso de transicion hacia la democracia, Pg. 39  Kellogg Institute (1990).


(3)     Lissidini, Alicia. Las paradojas de la democracia directa. Pg. 9. En:  Susana Mallo y Miguel Serna (organizadores) Seducción y Desilusión: la política latinoamericana contemporánea. Ediciones Banda Oriental, Montevideo (2001).

(4)     Lissidini, Alicia. El desencanto del referendo. Revista Anfibia (2018)

(5)     Rial, Juan. Ibid. Pg. 41

Unas preguntas