Suicidio y depresión. The sea of trees (2015) de Gus Van Sant

Ayelen Boffelli 11 - Enero - 2017 - Textos

 

Propuesta: el directo Gus Van Sant realiza una nueva película sobre la depresión y el suicidio, situada en un bosque en Japón donde la gente se dirige para quitarse la vida. Con la actuación de Matthew McConaughey y Naomi Watts. Se suma a esto que en medio del bosque conoce a un hombre que, arrepentido, intenta salir de allí. Nada puede fallar. Ya imaginamos los excelentes planos que puede producir el director con todos estos detalles juntos (y a lo que ya nos tiene acostumbrados).

Sin embargo la película no logra acercase a las expectativas que la propuesta nos fomenta. Cae en un relato superficial, que desaprovecha un tema tan abundante como el suicidio y la depresión, para narrar una historia de amor a medias, que busca enternecer a quien la ve, sin llegar a tomar una postura.
Pero hablemos un poco de la película en sí misma. Nos ambientamos en Japón, específicamente en Aokigahara, un enorme bosque a los pies de Monte Fuji, que nos sorprende en su inmensidad. Allí se dirige Arthur Brennan (McConaughey), un hombre que viaja a Japón sin pasaje de vuelta. Comienza a adentrarse en el bosque donde los carteles iniciales recuerdan de manera insistente lo hermosa que es la vida. El bosque, un mar de árboles, es un lugar conocido justamente por la cantidad de personas que se acercan a él para quitarse la vida. Allí se encuentra el protagonista, sentado sobre una piedra, con un frasco de pastillas en la mano. Los flash backs son el recurso elegido para ir entendiendo el porqué de esa decisión. Discusiones con su pareja parecen ser el problema. Sin embargo, luego de la primera pastilla, aparece un hombre japonés (Ken Watanabe), desesperado, perdido, lastimado. Arthur, luego de varios intentos de ayuda, se ve obligado a acompañarlo a la salida del bosque.
A partir de ahí la película se transforma en un film de supervivencia, dentro del bosque que parece querer impedirles su salida. En el transcurso del camino, los dos hombres comienzan a contar sus historias, el pasado de Arthur se reconstruye por una seguidilla de flash backs que nos muestran sus peleas constantes con su mujer, su enfermedad, y el sorpresivo y forzado desenlace, que terminan convirtiendo al protagonista en un hombre deprimido y culpable por no haber conocido a la persona que tenía al lado, pero que cuenta con un excelente actor que con un primer plano logra demostrar su gran capacidad.
Las innumerables pruebas que les interpone el bosque, hace casi inverosímil que los protagonistas logren sobrevivir. Sin embargo Arthur logra ser rescatado, para luego, por una especie de realismo mágico, y al lograr cumplir su promesa para con Watanabe, logra cerrar todas aquellas dudas que tenía al inicio del film y que lo habían llevado a querer quitarse la vida.
En definitiva, una resolución simple, para un tema complejo, donde la ternura que el protagonista nos muestra, no logra taparnos el haber desaprovechado un tema tan interesante con una historia tan poco lograda. Los planos bien hechos, la luz que se filtra por esos árboles interminables, las actuaciones, el lugar donde fue filmada, son esas las cosas que podemos valorar y apreciar.
Lo mejor será quedarnos con las enormes cosas que ha hecho su director y esperar que vuelva para seguir mostrándonos con sus excelentes planos, lo que es capaz de hacer. Te extraño Gus, volvé.

Ayelen Boffelli

ayelenboffelli@caligari.com.ar

 

The sea of trees