Cultura e ideología. The Party (2017), de Sally Potter

Ian Quintana 26 - Diciembre - 2017 Textos

 

Somos estereotipos. Estamos construidos en base al espacio y al tiempo en que nacemos. Lo que creemos únicamente nuestro en realidad es fruto de una construcción social que se injerta desde que nacemos, lentamente, en nosotros. Todas nuestras decisiones se corresponden a nuestras creencias, que se constituyen en los círculos familiares, sociales, sentimentales, etc, en que crecemos. La cultura y la ideología son hijas de lo innato y lo inculcado. Nuestra persona corresponderá con ciertas ideas, ciertos valores construidos. No hay una forma de ser que no haya sido; nosotros todos seremos alguna de esas formas. En presencia de otros, tendremos la posibilidad de no reprimirlo, de manifestarlo. Lo social será necesario en tanto que logremos con ello satisfacer nuestro deseo de libertad, de definición; en lo social encontraremos el regalo de aquella construcción: el placer de pertenecer. En esa correspondencia entre los unos y los otros nos uniremos en conjunto, organizaremos reuniones, alabaremos nuestros sueños, nuestros objetivos cumplidos: haremos una fiesta.

The Party (2017), la última película de Sally Potter, es una fiesta de estereotipos en crisis; estereotipos blancos y negros, que comparten una situación cotidiana que llegará al paroxismo. El encuentro, reunirá a ciertos personajes para festejar el nombramiento como Ministra del Gobierno Británico de Janet (Kristin Scott Thomas).  En esta reunión conoceremos las personalidades invitadas, las cuales no serán más que el reflejo específico de una corrompida alta clase británica: el empresario ambicioso, iracundo y vengativo; las feministas posmodernas, progresivas defensoras de género, asqueadas de patriarcado; el anciano espiritual, promotor de la paz, para quien todo es un mensaje del universo;  la idealista reformadora; el ateo; la cínica… un reflejo, en realidad, de la sociedad contemporánea. Y desde esa base, uno a uno veremos a los personajes cuyas frases y acciones se corresponderán a la pronta definición que el texto hace de su forma de ser, de su estereotipo, a modo (quizás demasiado) declarativo.  Los diálogos rápidos, elocuentes, ácidos, dinámicos conformarán un relato acelerado con un ritmo funcional excelente, que en setenta minutos de metraje hacen sentir que el tiempo es poco. Pero lo que se cuenta no. Los quiebres morales, los giros en la narración, las crisis de los personajes, la burla y la blasfemia comenzarán a aflorar en una breve sociedad de amigos que terminará festejando, con orgullo, sus propios pecados. El crescendo de la narración intensifica una historia sencilla, plagada de mentiras y engaños, que funcionará hasta el desenlace. Y con la fiesta en proceso, la directora comenzará, con inteligencia crítica, a reírse de cada estereotipo. Como queriendo decir que algo anda mal en la clase alta y en la forma de ser de la gente, algo que está demasiado escondido y con ello, justificar así el formato teatral de la película: realizada en una única locación, siendo más texto y personajes que puesta en escena y montaje. Pareciera que Potter necesitara esa intimidad, ese aislamiento, esa privacidad que se vive en el teatro, entre actor y público  para contar su historia. Y por ser un cine de actores, Potter consiguió una impecable troupe que se luce en cada momento de la película, haciendo de su visionado una fiesta actoral de intercambio retórico. Muy inteligente y audaz, la película se intensifica y Potter sabrá cómo llevar, con el manejo de cámara y la cruda fotografía blanco y negro, las crisis de esos estereotipos, sus quiebres morales y  sus delirios interiores. Todo acabará en un clímax en dónde las acciones se realizarán entre la muerte y la risa. Nada importará ya entre estos amigos, sólo ver su verdadero rostro, sólo quitarles el velo, la máscara de su definición, de su forma, de su construcción. El estereotipo se irá desmoronando, uno a uno cayendo, hasta que un tango de Pugliese irrumpa en el silencio, quizás de un sábado a la noche, como algo inesperado, en el medio de una fiesta.

Ian Quintana

ianquintana@caligari.com.ar

The Party