Tentativa de articular un espacio infantil. Proyecto Florida (The Florida Project) (2017), de Sean Baker

Santiago Mariñas 4 - Abril - 2018 Textos

 

Es muy difícil intentar separar al estado de Florida de ese bastión del entretenimiento que es el atractivo parque de diversiones “Walt Disney World”. Sus dimensiones en conjunto con su artificialidad se complementan para dar una experiencia única a un publico particular: los niños. Un lugar, o como bien su nombre indica, un mundo destinado a los pequeños, asegurándoles una cosa, la diversión. Sin ir mas lejos, estamos frente a un espacio completamente pensado y articulado.

Con esta idea, me parece prudente pensar esta nueva película del prolífico director Sean Baker, “The Florida Project”. Una película que nos ubica en la periferia de este famoso parque de diversiones en el estado de Florida, en donde una enorme cantidad de familias (de bajos recursos) viven en una serie de moteles que están dispersos por el área. En ese contexto, el film retrata las vivencias de la pequeña niña de tan solo 6 años Moonee (Brooklynn Prince), junto a su amigo Scooty (Christopher Rivera) y su nueva amiga Jancey (Valeria Cotto). Rompiendo los esquemas convencionales de representación de la infancia (desde la gentileza y subestimación), Baker configura al personaje de Moonee de una forma que nos recuerda a los niños con mayor anarquismo que ha tenido la historia del cine, tales como los alumnos de Zéro de Conduite (1933) de Jean Vigo, el travieso Antoine Doinel de Los 400 Golpes (1959) de François Truffaut, o el intrépido Billy Casper de Kes (1959) de Ken Loach.

Si bien el retrato de la infancia es uno de los temas centrales de este film, la idea de un “espacio articulado” es lo que sienta las bases de este relato, ya sea de una manera puramente física como metafórica. Baker retoma las bases e ideas de aquel Proyecto Florida (nombre con el que se conoció al parque de Walt Disney en su etapa primitiva) y las utiliza para estructurar su film. Su forma de concebir aquella periferia es la misma forma con la que Walt Disney concibió su parque de diversiones en aquel entonces. Un microcosmos, un mundo. La confluencia de espacios tan diversos: las extravagantes tiendas de baratijas y outlets, los campos llenos de fauna local, y los moteles con aire temático como el Magic Castle donde viven Moonee con su madre Halley (Bria Vinaite) o el Futureland Inn donde vive Jancey; muestran la clara intención de Baker de que este área puede ser vista como un todo, no tanto desde los ojos de los adultos sino mas bien desde la mirada de los niños. No es coincidencia que tanto el manejo de los tiempos como la representación del espacio se configura desde una mirada puramente infantil. El niño no se detiene a mirar cada fragmento para dar con el todo, sino que un vistazo rápido, un instante en cada lugar configuran su visión del mundo. Y esa es la lógica espacio - temporal que explora Baker desde el montaje. Los instantes, la acumulación de acciones, las elipsis. Es el montaje, es el corte abrupto el que une los espacios que pueden parecer distantes uno del otro, pero que su union dan lugar a este mundo en el que los niños circulan de la misma manera que un turista lo hace en el verdadero parque temático que esta en las cercanías.

Si bien también los espacios son de una artificialidad desbordante, el uso de los lentes y los movimientos de cámara son los que terminaran de calibrar la mirada infantil que Baker tanto busca, y que terminan de darle forma a ese un mundo. Un lugar donde los niños tienen su propia libertad durante el día y protegidos a su vez por el personaje de Bobby (Willem Dafoe) que no solo es el gerente del Magic Castle sino que funciona como una especie de guardián de ese mundo cuidando a sus huéspedes de las amenazas externas, es decir de aquellos que podríamos llamar los “outsiders” (no es casualidad que esos personajes no sean del ya se un pervertido anciano de New Yersey, una pareja de visitantes brasileños o un enojado turista del parque de aledaño).

Un lugar extrañamente mágico, una especie de parque de diversiones para que los niños disfruten de sus vacaciones de verano. Pero lo que hay que entender es que los parques tienen su reglas, y los huéspedes no pueden residir para siempre. El verano en algún momento llega a su fin.

Santiago Mariñas

santiagomarinas@caligari.com.ar

 

The Florida Project