“Hambre de verdad”. Sieranevada (2016) de Cristi Puiu

Rocio Molina Biasone 23 - Noviembre - 2016 Textos - Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

Los últimos años se nos ha evidenciado un aspecto de la globalización en cuanto a la comunicación y la información que circula: más remotas, más inmediatas, más visuales son las noticias, pero al fin y al cabo, las certezas que nos dan no son mayores. La verdad, si existe, siempre está imposibilitada, algo habrá en cada evento global que no cierre del todo, o si cierra, siempre puede pensarse en un detalle que pueda abrirlo nuevamente. Ningún evento termina, ninguna posición se consagra como verdadera.
Este es el contexto que está latente en Sieranevada, pero llevado a ese grupo humano original, más básico y presencial: la familia. La ocasión: la muerte del padre. Una muerte que parece provocar una desestabilización, un quiebre en el equilibrio que esa familia había querido. Un equilibrio falso y a fuerza de lo no dicho, sabremos más tarde.
Es difícil establecer un único conflicto en esta historia, pues los conflictos son constantes, numerosos, y de principio a fin. Hay excusas narrativas, recursos que exasperan y hacen nacer los conflictos, como la espera eterna a la llegada del sacerdote, o ese hambre que por una tradición funeraria no puede ser saciado aún. Los conflictos llegan a la historia de una forma que dialoga con los temas de conversación de esa familia, el atentado a Charlie Hebdo y el 11 de septiembre. Es decir, caen como bombas, irrumpen en la misión de duelo de esa esposa y esos hijos. Son actos terroristas dentro de ese núcleo familiar, intervenciones que comprometen y exponen todo el horror que hay debajo de esa paz.
Lo único que puede hacerse con esos múltiples conflictos que son detonados a lo largo de la trama, es encontrar el factor que los une. No podemos hablar simplemente de la disfuncionalidad de una familia. Sí debemos hacer referencia a la muerte de un padre, que en toda la película ya no está presente más que en menciones, mas el discurso de la madre, que parece ser el de cualquier esposa de hace medio siglo, es muy claro: si el padre estuviese allí, nada de esto pasaría.


La muerte de esa autoridad que daba la pauta, abre una caja de Pandora de la que sale una caótica búsqueda por la verdad. Es este el hilo que une cada conflicto en este film. No sólo la búsqueda de la verdad, sino la lucha por establecer quién la tiene. En su manifestación más íntima o más ideológica, cada conflicto es entre dos o más miembros de esa familia, una lucha por quién tiene la razón: ya sea si el video de una muerte en Charlie Hebdo está o no trucada, si el 11 de septiembre no fue hecho por el mismo gobierno americano, si el comunismo en Rumania fue una salvación o una aberración, si el marido a engañado a su esposa toda su vida, si la muchacha inconsciente en el cuarto está drogada o solo borracha.
Lary, el protagonista, pasará por todo este proceso, viéndose afectado por esos varios enfrentamientos de sus propios familiares tratando de ver quién será quien impone la nueva verdad, quién tiene la autoridad de fijar el discurso que será aceptado, y tal vez encuentre la solución en bajar las armas, y escarbar en las grietas de esa figura autoritaria que ya no está presente.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

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