Welles, Cortázar y Videla. S.C. Recortes de prensa (2014), de Oriana Castro y Nicolás Martínez Zemborain

Juan Pablo Barbero 10 - Julio - 2016 Textos

 

 

Aquella voz inconfundible, con acento argentino afrancesado, inconfundible para quien conoce la voz de Julio Cortázar, que después de conocerla se es imposible no traerla a la mente mientras se lee uno de sus relatos. Un buen ejercicio es escucharlo leer, hay varios cuentos que están grabados, Cortázar practicaba mucho sus tonos grabándose él mismo y escuchándose, seguir la lectura mientras su voz se mete en tu cabeza y son aquellas voces singulares que no se olvidan en la gran multiplicidad de voces a las que estamos acostumbrados. Porque pensar en eso, en una voz particular dentro de la multiplicidad, es no sólo pensar en la dictadura, que es el hecho histórico que narra el documental, sino un pensamiento siempre contemporáneo en un mundo globalizado. “Sin censura” era el nombre del diario, formado por un grupo de exiliados, entre ellos Cortázar y Soriano, el documental reconstruye poniendo énfasis en la desinformación por parte de los medios de comunicación durante la dictadura militar y cómo S.C. se abría paso en Europa a través de intercambio de informaciones entre los que se fueron y los que habían quedado en el país. 

Se reflexiona sobre cómo mostrarle al mundo lo que estaba sucediendo en Argentina durante la dictadura, aquel mundo desinformado de todo horror por culpa de la manipulación de los medios que muestra su realidad escogida y conveniente. Y este es el punto, ¿cómo mostrarle al mundo?  No es curioso que Fernando Ferreira nombre a Orson Welles, un director como Welles se piensa en todo el documental ya desde sus inicios parecidos, a un cinéfilo se le es complicado olvidar aquel “news on the march” y esa máquina de impresión a toda velocidad. Citizen Kane ya es un sinónimo de la desinformación. Esta pregunta Welles también se la hizo como director, ¿cómo mostrarle al mundo los horrores de los campos de concentración? En The Stranger unos personajes ven estas imágenes como modo de tomar conciencia y lo importante de Welles era este compromiso social que tenía para abrirle los ojos al espectador hollywoodense. Porque en todo campo de concentración predomina la invisibilidad social, y él en medio de una ficción se da lugar a mostrar estas imágenes, todo esta asociación viene a mi cabeza, vuelvo a repetirlo, por Ferreira, que decía que él tenía que escribir una crítica sobre Orson Welles, por ejemplo, y aprovechaba a hablar de la represión, de una forma de asumir aquel compromiso que tenía como crítico ya que la revista se movía en varios festivales de cine. Resalto nuevamente lo del compromiso, porque el documental ya es una apuesta por el cómo se debe hablar de algo que estaba hablando en un momento que no se podía hablar. El documental es convencional en su narración, pasando de entrevistas y material de archivo, es muy interesante el punto elegido y se mantiene siempre prolijo en ese lineamiento selectivo de narrar que el no hablar ya es una mentira, la manipulación por parte de los medios de comunicación es siempre contemporánea, ya sea en los campos de Auschwitz o en Buenos Aires, la desinformación es fruto de la manipulación. Se leen títulos como “Terroristas”, se lee la exageración periodística, mientras se escucha un hombre dolido que intenta mantener su testimonio, pero sus palabras son diferentes a las que se leen en la pantalla. El documental se para siempre firme en aquella contraposición entre palabra y realidad, entre información y verdad, entre mentira y silencio.

 

Juan Pablo Barbero

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S.C. Recortes de prensa