Más allá del bien y del mal. Rojo (2018), de Benjamín Naishtat

Rodrigo Peto ZImerman 29 - Octubre - 2018 Textos

 

“Yo he hecho eso, - dice mi memoria.
Yo no puedo haber hecho eso - dice mi orgullo y permanece inflexible.
Al final la memoria cede.”

Friedrich Nietzsche , Mas allá del bien y del mal (1886)

 

Rojo/ es el color de la violencia/ de la intimidación/ de la venganza/ de la ira.
Rojo/ es el color del peligro/ la sangre/ el disparo/ la muerte.
Rojo/ el desierto/ el eclipse/ el silencio.
Rojo/ es color del caos/ el conflicto/ el mal.
Rojo/ es el color del sexo/ los celos/ el pecado.
Rojo/ lo que vino antes/ lo que sucedió después.

 

Rojo es la tercera película de Benjamín Naishtat, donde, el joven director, focaliza sobre ciertos asuntos, ya retratados en sus dos películas anteriores, Historia del miedo y El movimiento. La violencia, los personajes miserables, la comedia absurda y la moralidad vuelven a estar presentes en la narración de Rojo.
La película transcurre “En una provincia Argentina” (la cual pareciera decirnos que, así como esta provincia “X”, la historia pudo suceder en cualquiera) “1975” (vísperas de la dictadura militar argentina).  Lo que sucede, es mejor enterarse en la sala a oscuras.

Pero lo que podemos decir es, que es notable el trabajo de las diferentes áreas de la película, para la construcción de “Rojo”.

Tramas: Por parte de la narración, vale resaltar el objetivo de querer contar con una trama principal y diferentes sub-tramas (o tramas secundarias) lo que conlleva a desarrollar mayor cantidad de personajes, que deben sostenerse a lo largo del relato. A la vez, al retratar una parte de la historia argentina, lleva a pensar que la actitud de todos estos personajes, no quedan nada más en ese pueblo, sino, que hace pensar a que esa era la actitud,  de gran parte de la gente, de diferentes provincias y ciudades, en dicho momento de la historia.

Diálogos: Los diálogos están en pos de la construcción de los personajes, de sus conflictos y del funcionamiento general de la sociedad, en dicha época. Una gran discusión sobre los modales, el respeto y lo que está bien y que está mal, desencadena, no solo el conflicto principal del Doctor Morán (el personaje de Darío Grandinetti) sino que, también, muestra como es cada personaje que discute, cuales son ideales y cómo reacciona un grupo social ante la presencia de tal discusión. Y a propósito de los diálogos, vale destacar, además, aquello que no se dice. Aquello que no se dice porque es evidente, porque atenta contra la construcción de la película que se presente un dialogo que diga “a esta gente la mataron” o “la desaparecieron”. La narración elige el silencio, cómplice, de los personajes ante una casa abandonada con manchas de sangre en la pared.

Tono: El tono de la película es una mezcla entre diversos géneros e influencias.  La historia cuenta con un “suspense”, propio, de directores norteamericanos de los años 70’ (los cuales Naishtat elogia ya se trate de Coppola, Peckinpah o Boorman, entre otros)

Los personajes parecen ser obra de los hermanos Coen. Hay situaciones que oscilan entre la comedia negra y el humor absurdo que provocan por momentos una risa distentida o una risa cómplice ante el mal ajeno. La figura del detective y el género policial. El musical, no solo por la obra de teatro que se ensaya en la escuela, sino, además, por los momentos en donde ciertas canciones acompañan, al pie de la letra, los sentimientos de algunos personajes.

Y todo esto es llevado a cabo con la impronta de una película de los años 70’. A nivel de los recursos técnicos como el zoom, los fundidos encadenados, el trabajo sobre el sonido. A nivel de la estética de los colores, el arte, la fotografía (y una secuencia que será difícil de olvidar)

Rojo invita, como esa casa abandonada, incómoda, a re pensar las actitudes sociales, a revisar la historia y a encontrarse cada unx con la violencia pasiva del ser humano.

Rodrigo Peto Zimerman

rodrigozimerman@caligari.com.ar

Rojo