“A prueba y error: el cine es arquitectura”. Right Now, Wrong Then (2015) de Hong Sang-soo

Rocio Molina Biasone 21 - Abril - 2016 Textos

 

¿Quién de nosotros no pensó nunca en ese momento, ese día, en el que no fuimos nuestra mejor versión? ¿Quién no trató de identificar los detalles y las decisiones que habrían podido mejorarlo todo?

En una película pasa lo mismo, y por ello se suele hacer todo lo posible para evitar el arrepentimiento. Desde el guión hasta el rodaje (si es que hablamos de cine que atraviesa estos procesos más “tradicionales”) no se hace otra cosa que tomar decisiones. Sobre cada escena, sobre cada personaje, sobre cada plano, sobre los diálogos, sobre las actuaciones. Cada uno de estos aspectos o factores funciona para lograr esa película terminada, y modificar cualquiera de éstos, inevitablemente cambia la obra.

En Right Now, Wrong Then este hecho se ilustra a la perfección. No es tanto una cuestión de qué pueden hacer diferente esos personajes, sino de qué puede mejorar el autor para lograr una buena película. Para exponer esto, Sang-soo Hong hace una obra consistente en dos partes, de una hora cada una: un mismo contexto, un mismo día, un mismo hombre y una misma mujer, pero una historia diferente en cada parte; la primera es un error, la segunda un acierto.

 

Así, no

Desde lo formal, no hay demasiadas diferencias entre la primera versión y la segunda. O más bien, no hay diferencias notorias, pues son cambios muy sutiles. En esta primera parte, por ejemplo, se recurre varias veces a la voz en off del protagonista, ya sea para transmitir unos pensamientos interiores, o informar sobre los planes que tiene. Dicho recurso es ampliamente discutido en el ámbito cinematográfico, y por una buena razón: su uso queda a menudo desprolijo, o mediocre, si es para contar algo que se nos podría haber transmitido con imágenes o diálogos. Es decir, cuando no aporta nada nuevo o crea un efecto particular, la voz en off sobra. Y ese es, creo yo, el caso de la voz en off en la primera parte de la película.

Respecto a los planos, podemos decir que acompañan la presentación de Ham Cheon-soo, un director de cine, como el protagonista del film. Los ángulos y la posición de cámara se ubican para ponerlo a él como el centro de las escenas, para meternos en su punto de vista y otorgarle casi todo el protagonismo. Cambios sutiles, respecto a la hora siguiente, pero aún así se destacan.

Tanto los personajes como la estructura del guión nos dejan con una sensación confusa. Para empezar, el director parece interesado en su asistente, la voz en off expresando lo atraído que se siente por ella. Comparten unas escenas juntos, que parecen indicar que el personaje de esa muchacha va a ser relevante para la historia. Sin embargo, desde que entra al palacio, el personaje de la asistente no vuelve a hacerse presente hasta el final, y pierde todo tipo de relevancia.

Luego tenemos a Yoon Hee-jeong, la muchacha que se cruza en su visita al palacio. A Yoon se la caracteriza como una ex-modelo, que ahora pinta, y es más bien una joven inocente, honrada por la compañía del director. Esa inocencia la pone en un cierto lugar de víctima de la seducción del director, quien es luego develado como un mujeriego por los amigos de Yoon, causando en ella una clara desilusión, y haciendo que ese encuentro no haya sido otra cosa que un intento de seducción fallido, de una borrachera que es simplemente patética para ambos, y no aporta mucho a la narración.

En cuanto a nuestro protagonista, es un personaje que no cae simpático. Poco a poco se va presentando como algo soberbio, como un seductor malintencionado, que además está casado y tiene dos hijos, detalle que, entre interminables halagos, olvida mencionarle a Yoon. También lo vemos en su desempeño como director, contestando con desdeño a su público, y despreciando al moderador de su conferencia.

El fragmento termina de forma algo abrupta y dejando la sensación de que hay una resolución que está ausente.

 

Así, sí

En la segunda parte tenemos una mejora total de la historia. Donde antes había poca certeza en la estructura, ahora se tomaron decisiones que revelan una visión de la historia como totalidad, y se estableció un rumbo para los personajes en ella.

Volviendo a empezar desde lo formal, la voz en off desapareció. La función que cumplía en la versión anterior, acá está sugerida en diálogos e imágenes, porque eso es simplemente suficiente.

Las posiciones y los ángulos de cámara ya no establecen su centro en Ham. La construcción de planos está más resuelta a equiparar a éste y a Yoon en cuanto a su importancia dentro de la trama. Es una cámara más pensada, más concentrada en el efecto de los planos y su vinculación con lo que se narra, como se ve en la decisión de dejar fuera de cuadro la pintura de Yoon, para que sea puro producto de nuestra imaginación, y sólo importe lo que nuestros protagonistas opinen al respecto, y los diálogos que estas opiniones desencadenan. Mostrar la pintura, como hizo la versión anterior, provocaría que el espectador se convirtiese en un crítico más.

La asistente así como las escenas que el director tenía con ella, ya no están. Ese personaje no aparecerá más que como un agregado en el final. Esta versión es toda sobre el encuentro de Ham con Yoon, y el breve vínculo que establecen en un sólo día.

Yoon ya no es la muchacha inocente y temerosa a la sombra del director, sino que está a la defensiva, y le resalta a Ham lo impertinente de las preguntas que le hace. También salta a la defensa de su pintura. No tiene un pasado de modelaje, sino que es una muchacha que dice no estar enterada de su belleza, y que simplemente está en una nueva etapa de alejarse de banalidades como el alcohol y las fiestas.

Por su parte, Ham ya no es el director soberbio de antes, ni trata de hacer énfasis en su carrera demasiado seguido. Por Yoon se ve atraído físicamente, pero su forma de encararla, sus palabras, carecen de ese tono de conquista barata que tenían antes. A Ham se lo presenta ahora como un hombre en descontento con su matrimonio y con su vida rutinaria, que encuentra en Yoon una emoción de lo inesperado.

El alcohol en esta parte tiene un motivo de existir: por un lado, provocando la confesión y expresión de sentimientos por parte de ambos; por otro, siendo el motor de momentos muy cómicos durante la noche.

No se alejan el uno del otro hasta el fin de la noche. De esta forma, logran ser una pareja del estilo de película como Los puentes de Madison, o Antes del amanecer: es decir, romances destinados a terminar, encuentros breves pero adorables y que viven en la posteridad.

En el final mismo, es con Yoon con quien terminamos. Y es el interés y afecto mutuo que  Ham y Yoon logran sentir en unas veinticuatro horas lo que fortalece la trama, es eso lo que hacía falta ver hasta las últimas escenas. Un director famoso pero humilde y una muchacha con potencial, en vez de un altanero mujeriego y una pobre chica ingenua.

Con esta película, Sang-soo Hong nos deja en claro que una película tiene una estructura, que depende de sus escenas, de los personajes, de la puesta en escena, y de que cada elemento que la componga esté relacionado con el resto; y que cuando esa estructura tenga tanto su soporte como su superficie conscientemente diseñados, la película será inevitablemente sólida.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

Right Now, Wrong Then