El viaje a ninguna parte. Requisitos para ser una persona normal (2015), de Leticia Dolera

Rosario Iniesta 17 - Abril - 2016 Textos

 

 

 

Todo comienza en una entrevista de trabajo. En un lugar incómodo. Con preguntas absurdas. Y con una respuesta simple. María de las Montañas (Leticia Dolera) no es una persona normal, no cumple con los requisitos ni de tener casa, trabajo, pareja ni aficiones, vida social ni familiar. Vive sola, la echaron por no poder pagar el alquiler, por no tener trabajo y así comienza el círculo en el cual nos han atrapado a todos: la mentira de terminar la carrera y triunfar. Volviendo al seno familiar con treinta años, María siente un derrumbe emocional pero se lo toma con filosofía. Va paso a paso y Borja (Manuel Burque) es quien va a ayudarla. Su hermano Alex(Jordi Llodrà), que es discapacitado intelectual, es también un sostén en esta ecuación, quien además parece tener la vida mucho más clara que nuestra protagonista. Todo apunta a que es torpe y melancólica, aunque también muy irónica en su relato en off.

María congenia enseguida con Borja y llegan al acuerdo de hacer un quid pro quo para ayudarse en sus problemas cotidianos. La química que sostienen es divertida, no impostada, fluyen perfectamente, encajan. Digamos que no se trata de la típica etapa de enamoramiento, sino que es algo más profundo y puro, pero con mucho sentido del humor y de la autocrítica. María se enfoca en conseguir todos los puntos de la lista para ser una persona normal e ignora lo que está pasando.

Su madre, Bárbara (Silvia Munt) es viuda y guarda un mar de tristeza. Durante gran parte del relato hacen de todo para evitarse por no lastimarse, aunque se encuentran en sus silencios y se escapan la una de la otra. Cristina Pi (una excelente Alexandra Jiménez), amiga de la secundaria, cuya vida es perfecta según la lista, con su afán de organizarle la vida a todo el mundo, le arregla una cita a ciegas con Gustavo, que parece ser un tipo normal y que cumple con todos los requisitos.

A medida que María va completando metas en su lista, y Borja se postula para trasladarse a  Estocolmo, comienzan a distanciarse y en ese momento es cuando se percatan cuánto se necesitan. Empiezan a actuar raro, pero aún mantienen esa dinámica lúdica. El pasado familiar de María reflota a través de imágenes y recuerdos traumáticos. En un ejercicio terapéutico surge una de las escenas más emotivas de la película: los miedos hay que soltarlos, dejarlos ir pacíficamente, sin rencores.

Dolera, en éste, que es su primer largometraje (ya había dirigido cortos, destacando A o B) es muy ácida en su crítica hacia la sociedad actual. Se plantean supuestos preceptos de felicidad y se desmontan inmediatamente con gran sentido del humor. Nada es lo que parece. Conseguir lo que se quiere no es nada fácil, pero una vez conseguido en papel, no es lo que esperábamos. Quizá sea mucho mejor.

Rosario Iniesta

rosarioiniesta@caligari.com.ar

 

Requisitos para ser una persona normal