Fragmentos en el tiempo. Primer grado en tres países (2017), de Mariana Lifschitz

Santiago Mariñas 12 - marzo - 2018 Textos

 

Me es difícil recordar aquellos días que pase en los primeros años de la primaria. Era muy chico, mis preocupaciones eran otras, diferentes a las de mis padres. Ellos se plantearían a que colegio llevarme, cual podría ser mejor para mi futuro profesional como social. Por otro lado, los amigos y los juegos eran mis preocupaciones, los cual es lógico dada mi corta edad. Sin embargo, lo que para mis padres son recuerdos nítidos, totalidades, para mi son partes, fragmentos . Así es como Mariana Lifschitz contruye su documental “Primer Grado en Tres Países”, un film que utiliza la fragmentación como principio de narración.

Un documental interactivo (siguiendo la clasificación propuesta por Bill Nichols) en el que la directora explora junto a otras dos madres, Agustina y Caroline, la modalidad educativa del primer grado en tres países distintos: Argentina, Finlandia, Francia. De esta manera, Lifschitz intenta dar cuenta de como la educación (fundamentalmente pública) se articula en estos países europeos y como fue evolucionando en nuestro país, haciendo hincapié no solo en el presente de los menores sino también indagando en su propio pasado y en de las otras dos madres. Un film que no solo desde su primicia es fragmentario, mostrando la educación en tres lugares distintos, sino también desde su construcción. Los fragmentos de las vivencias de los niños son tan importantes como las charlas por Skype entre las madres. La infancia y la inocencia de los niños frente a las preocupaciones e inseguridades de sus padres son piezas dispersas, que cuando se unen reflejan la experiencia completa de lo que conlleva empezar el colegio por primera vez. Una fragmentación que llega a tal nivel de que la película posiciona no solo a Lifschitz como directora, sino también a las otras dos madres, cuyas entrevistas (filmadas por ellas) a los educadores proporcionan nuevas fuentes de información para la investigación en curso. Agustina y Caroline se corren del papel de meras testigos de los hechos, adentrándose de lleno en el rol de investigadoras. Así es como se construye esta pieza. El trabajo unido es lo que logra captar la totalidad de la trama. El trio de madres permite un trabajo integral que hubiera sido imposible que Lifschitz lograra sola. La fragmentación como modo de trabajo. Un documental que indaga y logra consolidar un especie de totalidad temporal de la situación educativa. Fragmentos de pasado, presente y futuro; preguntándose de aquí en mas: ¿Qué educación le dejamos a nuestros hijos? O mas bien citando a la propia directora: ¿Qué mundo le dejamos a nuestros hijos?

Santiago Mariñas

santiagomarinas@caligari.com.ar

 

Primer grado en tres países