La emancipación del hijo. Pozitia copilului (2013) de Calin Peter Netzer

Francisco Caparros 25 - Abril - 2016 Textos

 

La posición del hijo (Pozitia copilului) comenzó a confirmar la realidad de que el cine rumano había encontrado un estilo propio que lo diferenciaba de otras filmografías del este europeo y dejaba de ser una simple moda. Sin despojarse completamente de las marcas de identidad (critica al comunismo y a su sociedad opresiva con un diseño oscuro y minimalista de la imagen) el ganador del Oso de Oro del Festival de Berlín hacia un salto hacia el presente actual del país balcánico y sus problemas contemporáneos.

En el medio de la noche una mujer se entera que su hijo ha atropellado a un chico de 14 años mientras circulaba a toda velocidad. Cornelia es una arquitecta exitosa que pertenece a la limitada clase alta de Rumanía, el país más pobre junto con Bulgaria de la Unión Europea. Solo tiene un hijo, Barbu, que es la razón de su vida hasta el punto de intervenir constantemente en sus movimientos y ahogarlo con sus cuidados y sus consejos. Ella sabe mejor que nadie lo que a él le conviene y lo que no. A sus ojos Barbu ni siquiera sabe elegir un libro para leer antes de dormir. Su relación enfermiza le impide cortar los lazos que lo unen y boicotea cualquier intento de independencia que éste plantea. La película transita entre la tensión entre una madre controladora y un hijo sumiso que no logra encontrar la posibilidad de romper con las cadenas.

Pero esto es un ida y vuelta y si Cornelia no deja que su hijo sea hombre el tampoco parece determinado a serlo. Aunque se lo nota incomodo en la situación siempre aparece adaptado a la idea de que "Mamá" va a resolver todo y se mueve a través de la cinta entre la resignación de que no puede hacer nada y la comodidad de saber que no existen responsabilidades para él. Tanto el como su padre son figuras menores, desdibujadas y casi innecesarias porque esta es una historia netamente de tres mujeres.

Tres lados de un triángulo que contienen y encierran a Barbu. Además de la madre también está la amiga de Cornelia, Olga, con la que enfrentan médicos, policías, familiares o abogados con tal de salirse con la suya. El tercer vértice es a su vez el más interesante: Carmen la nueva mujer de Barbu. No se sabe bien porque pero Cornelia no la aprueba y no hay necesidad de saberlo porque ninguna mujer es merecedora de un hijo con el grado de obsesión que ella tiene con Barbu. Carmen es la que termina de trazar el relato patético de Barbu, del eterno adolescente que no encuentra el camino a su adultez.

Cornelia no es un caso único sino el reflejo de una realidad muy común en los países del Este europeo: los nuevos ricos. Una clase social que emergió tras la caída del comunismo y que se basan en la única idea de que el bienestar económico determina su éxito personal. La radiografía de la nueva sociedad rumana es menos esperanzadora que la critica que se le hacía a su par comunista.

El motor no solo de la película sino de sus personajes es el dinero. No solo como el fin que nos permite garantizarnos nuestra subsistencia sino quien nos genera un status social distinto y nos eleva por sobre el resto. Tener dinero es entonces en esta sociedad algo que nos diferencia y que rompe con la idea de igualdad comunista. En este mundo capitalista un buen pasar económico nos da derechos y nos quita obligaciones. Cornelia no lo dice nunca pero lo demuestra constantemente cuando entiende que dar dinero puede evitar que su hijo pague por sus errores.

Dinero y conexiones que se negocian y se intercambian. Todo tiene un precio y todo se puede vender en la Rumanía del presente incluso conceptos abstractos como la libertad o la verdad tienen un número mágico. Ella lo sabe y para eso se maneja con la impunidad que su posición le permite. Su trato es despectivo y autoritario, sabe que la única forma de conseguir lo que quiere es imponiéndose y para ello tuerce declaraciones oficiales, interpreta leyes a su antojo, mueve conexiones y hasta intenta sobornar testigos. Para ella no hay límites con tal de salvar a su hijo el problema pasa por saber si su hijo quiere ser salvado o si prefiere pagar por sus errores.

Francisco Caparros

francaparros@caligari.com.ar

Pozitia copilului