Imagen distancia. Plusvalía (2015 ), de Carlos Felipe Galvis

Sofia Cazeres 29 - Mayo - 2016 Textos

 

 

Dice Jun Fujita Hirose en Cine-Capital: “El cine extrae plusvalía del trabajo colectivo de las imágenes ordinarias.” Y quizás ‘Plusvalía’ de Carlos Felipe Galvis sea un ensayo respecto a esta afirmación.

La mayor parte de la acción transcurre en una oficina en la que Martín se encuentra trabajando (siendo ésta modalidad de trabajo, y no ya las fábricas del siglo XIX, que subpaga la fuerza de trabajo del proletariado por antonomasia) cuando recibe un llamado que atiende su secretaria y decide no contestar. A partir de esa señal, Martin le ordena a Vicky que se retire; se queda solo y tras algunos momentos de cavilación, mira un video de un hombre siendo decapitado. Desconocemos quién es, o cuáles fueron las acciones que lo llevaron a ésta muerte. Por demás mecánica, carente de otro sentido más que quitar vida en sí. No hay imagen del dolor. Es eficiente. Capitalista.

Padecemos un triple distanciamiento: 1) la instancia de filmación del hecho; 2) la reproducción en el monitor que observa Martín; 3) el reflejo en el espejo mediante el cual accedemos a la imagen. Ésta falta de definición y lejanía a la imagen de la perpetración del acto violento nos quita herramientas para empatizar con el sujeto/víctima, quien carece de rostro, nombre, voz y propósito. Es enteramente anónimo y como tal, lo sentimos ajeno a nuestra realidad, nos vemos imposibilitados a identificarnos con él y sentir su dolor.

El relato nos deja preguntas propias de este tiempo, ¿quién es culpable de esta muerte? ¿quien la efectúa? ¿quien la ordena? ¿somos responsables en parte por querer observar con mayor detenimiento el acto de violencia? ¿por qué es que deseamos mayor cercanía de ese espejo, de esa pantalla, de esa cámara que registra la sangre, la violencia? El film nos regala ese close uo sólo por unos segundos que no nos satisfacen. No nos ayuda a identificarnos con el personaje.
Mediante flashbacks se le brinda al espectador pistas, elementos que en determinada cadena de montaje nos permiten reconstruir una “historia real”, otorgarle al film algún tipo de verdad en ese clima intencionalmente enrarecido. Son las imágenes ordinarias de una vida cotidiana las que nos enfrentan con lo impensable. En un relato rutinario, el autor fuerza al espectador a medirse con el distanciamiento personal al que está acostumbrado pero del cual no toma consciencia. Y lo obliga a cuestionárselo.

Sofía Cazeres

Plusvalía