Cuidarse entre las pibas. Paisaje (2018), de Jimena Blanco

Juan Pablo Barbero 13 - abril - 2018 Textos- Foco: 20º BAFICI, Buenos Aires Festival Internacional Cine Independiente

 

 

Paisaje se remonta en un período no tan lejano, una década atrás donde toda reminiscencia del pasado puede hacer florecer un obstáculo en una pequeña aventura, tan sencilla como emocionante. El mundo donde un grupo de amigas de un pueblo ven a la gran ciudad como una selva peligrosa y a la falta de tecnologías modernas y la ausencia de ese saber nato de exploración, crece algo mucho más imponente que es el valor de la amistad.

 Un grupo de amigas del interior van a un concierto de música y una de ellas pierde su mochila, este pequeño incidente sirve de motor para generar distintos episodios, todos transcurridos en la oscuridad de la noche, donde la aventura se compone de romances fugaces, de andanzas y contratiempos que rozan el peligro, pero toda correría resalta la valentía de cuidarse entre las pibas.  

El espacio toma un papel fundamental ya que el recorrido de la ciudad es la máquina generadora de emociones, que puede dar bajo una misma luna y una tela de edificios, tantas risas descontroladas como un par de cejas arqueadas. La belleza de la película irradia en el crecimiento del vínculo de las amigas que se enfrentan a lo que sea, pero juntas, y si se separan, inmediatamente se buscan. Tienen todas personalidades muy distintas, pero no dejan de complementarse, como si cada una tuviera su responsabilidad narrativa pero a la vez se puede apreciar eso que subyace de ellas: es una película que se cuenta en el pasado, pero tiene enseñanzas para todos los tiempos.

En cuanto a la técnica, nada es estático, al contrario, irradia movimiento en una cámara en mano que no deja de expresar exaltación. Cuando gritan, cuando corren, cuando bailan, la cámara acompaña perfectamente más como una quinta amiga, que como el marco de un retrato. Paisaje es una película sobre la amistad, pero también sobre la juventud. Tanto en su fondo, como en su forma, Julieta Blanco intenta llevar el mapa para este grupo de chicas perdidas, no para marcarle su destino, sino para llevarlas delante de la cámara y hacer de esa conjunción de emociones una peripecia generacional.

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

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