Soledad e intimidad, y el mundo de fuera. Ochenta (2015), de Santiago Saferstein

Soledad Marcote 22 - Mayo - 2016 - Textos

 

OCHENTA (2015), es la ópera prima del directo Santiago Safer, producido por Pomelo Films. Tesis universitaria de alumnos de la FADU de la cátedra Blanco, nueva cátedra de Diseño III que los últimos años ha estado incentivando la producción de films independientes de los alumnos de la carrera de Imagen y Sonido. La cátedra se encuentra compuesta por docentes y realizadores de ciertos reconocimiento a nivel local, como Benjamín Ávila y Yago Blanco, entre otros.

La película nos sitúa en un estado de transición que se produce en una pareja octogenaria. Luego de haber descubierto una tarde, el gas prendido durante horas por su padre, y luego, a su madre sola en camisón mirando el abismo de la terraza de su edificio; su hija Malena, tomará una serie de decisiones que cambiarán la vida de esta pareja de jubilados. Pese a los ruegos de su padre, específicamente a que espere hasta cumplir ochenta; Malena direcciona cambios en su convivencia, en relación al bienestar de esta pareja de personas mayores: Samuel y Elsa.

¿Qué es lo que verdaderamente necesita una persona que sufre alzheimer? ¿Cuáles son los caminos en una familia que atraviesa ésta situación en llevarlo adelante? ¿Quién tiene la razón? ¿Quién tiene derecho a elegir? ¿Es mejor estar cuidado por ayuda profesional o es mejor estar con quién uno quiere?

Éstos son algunos de los interrogantes que el espectador podrá hacerse a medida que uno ve la película, al identificarse con ésta familia. Cuando la responsabilidad del cuidado se invierte completamente entre un hijo y un padre. El encuentro y comunicación entre los ancianos se producirá con cierta dificultad. El amor se crea con el tiempo, y  a veces, al amor lo aparta la soledad. Ahora Elsa y Samuel, en diferentes espacios, se encuentran separados. Un aislamiento dado bajo la preocupación del bienestar de su hija. Elsa es internada en un geriátrico y su estado psíquico, siquiera le permite dar cuenta de ello. Paralelamente, el silencio y la oscuridad ocupa la casa, una casa sin Elsa. La soledad de Samuel, como una sensación de sentirse solo continua, pese a que Malena ahora ha contratado a Johanna, una empleada paraguaya cama adentro.

Los primeros días de esta convivencia, se resumen en enojo, desconfianza, discusiones e  incomodidad; que terminarán estresando a Malena. ¿Será por eso que esta mujer porteña terminará comportándose de manera cruel y hasta casi xenófoba con la joven paraguaya? ¿Será este trato, algo común que se manifiesta con las familias de clase media, clase media alta y /o clase alta que contratan este tipo de empleados cama adentro? Es interesante el trasfondo que despliega el personaje de Johanna en relación al trato, tipo de contratación, tipo de arreglo económico que estos trabajadores viven -y en los que encuentran, embebidos en situaciones de gran densidad emocional y conflictiva-.

 

Progresivamente, la convivencia y la tolerancia entre Samuel y Johanna, se irá apaciguando. Y hasta hará carne un hecho de injustica, en el que Samuel, defenderá el trabajo de Johanna pese a acusaciones de robo falsas y su incapacidad para leer. Se cuestiona por  sus actitudes y diálogos el corazón de Malena, altamente discriminatoria y por momentos, ausente de comprensión para con su padre.

Como grandes aliados,  en película: ellos dos, encontrando compañía y una gran ayuda uno del otro. Tardes de crucigramas y tardes de dictados de vocales, y luego palabras completas, que le enseñan a leer a Johanna. Su amistad es un ejemplo donde se trasciende la lógica paciente-enfermero y el film, una reivindicación a los valores de la compasión, la confidencia, la confianza y la solidaridad.

El vínculo de Samuel y Elsa, se hace presente en pequeños grandes momentos a lo largo del film, sin dejar de dar cuenta del avance irremediable de la enfermedad. En un angustiante presente, cercano a la muerte, Samuel hará todo y más para regocijar y alegrar a su mujer.  En la dificultad del hacer y el estar para el otro, el octogenario nos lleva al sentimiento más permanente de entrega hacia un otro, aquél a quién deseamos tener a nuestro lado durante toda la vida.

Soledad Marcote

soledadmarcote@caligari.com.ar

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