“Del Diablo no se divorcia”
La noche de Walpurgis (Noc Walpurgi, 2016) de Marcin Bortkiewicz

Rocio Molina Biasone 6 - Octubre - 2016 Textos

 

Para las culturas germánicas, la noche que despide el 30 de abril y le da la bienvenida al 1 de mayo, se conoce como la noche de Walpurgis (Walpurgisnacht). Cuenta la leyenda popular que en esa noche las brujas volaban hacia un punto de reunión, donde celebraban con rituales orgiásticos, y se casaban con el diablo. Una noche de locura, de demonios, de sexo profano, de absurdos y de maldad.
Es en la Walpurgisnacht de 1969, que la célebre cantante de ópera Nora Sedler es visitada por un apuesto joven llamado Robert que afirma ser periodista. Lo mágico y la ausencia de toda lógica causal o de espacio-tiempo se nos va introduciendo de forma gradual pero inmediata, incluso antes de que la protagonista nos pueda advertir sobre lo particular de esa noche.
La presencia de un pasado marcado por el dolor y por la corrupción del propio ser va creciendo en densidad, va alimentando un vínculo violento y perverso entre ambos personajes. Nora, en el papel de bruja judía que lleva la marca del Diablo a modo de secuencia numérica en su brazo. Tatuaje imborrable, no solo de la piel sino de la mente. Robert, interpretando a un general nazi, alto, rubio, y apuesto polaco. El mismo Diablo.
El sinsentido que puede representar para nosotros hoy el guetto de Varsovia, o Auschwitz, pasa a ser la lógica de la película. Nora es una mujer que ha pasado por ambas de esas instancias. Para el mundo, es la diva judía que sobrevivió al campo de concentración y no dejó vencerse. Ella, por otro lado, sabe, y sabe que todos sus interlocutores saben, que a menudo el haber podido vivir a pesar de Auschwitz viene con la connotación de un alma corrompida. Sabe que todo este tiempo de evitar pensarlo y asimilarlo debe llegar a su fin en esta noche de brujas, y ya no puede postergarse.
Nora es una prueba viviente de la efectividad de un odio xenófobo sistemático y oficial, que dejó muertos, mas no mártires, y sobrevivientes, mas no héroes o heroínas, porque sus víctimas no pudieron quedar puras víctimas, porque en su terror y sentido de preservación no podían ser sino cómplices de violaciones, de asesinatos en masa, de tortura. Durante la segunda guerra mundial, Nora no dudó al elegir: o vivir con la culpa y el alma podrida, o no vivir en lo absoluto.
Esta película mezcla el lujo, la frivolidad, el glamour y la mentalidad de “acá no pasó nada”, con un poco de alcohol y delirio, para hacerle ver a Nora que las noches de brujas, noches diabólicas, de las cuales fue tanto víctima como cómplice una vez, no han terminado, el mundo no ha cambiado, no como se cree.
La copulación con el diablo en una noche de Walpurgis, evento así llamado por una santa venerada por campesinos, por una santa de la fertilidad, no puede dar frutos sin veneno. Después de Hitler, después de un genocidio brutal, después de que oprimido y opresor se mezclen en la figura de los Kapos, o de mujeres como Nora que asumieron un rol de proxenetas al servicio de los generales nazis, después…
¿Cómo sale adelante una mujer penetrada por un arma de fuego? ¿Cómo sigue una mujer que hizo posible que a otras mujeres las penetraran de la misma forma? ¿Qué clase de prole podría salir de un vientre inseminado con pólvora y sangre? Un polaco, alto, rubio, y apuesto.

Rocio Molina Biasone

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Noc Walpurgi