El niño y las bestias. Nicije dete (2014), de Vuk Rsumovic

Ivan Garcia 20 - Junio - 2017 Textos

 

 

Niciji dete cuenta la historia (real) de un chico que es encontrado en las montañas de Bosnia viviendo en tre lobos, a fines de los ochenta. De ahí en más, seguimos su desarrollo en los años subsiguientes mientras se inserta poco a poco en la sociedad de los hombres y trata de encontrar su lugar en el contexto bélico de la Yugoslavia en proceso de disolución de esa época.

          A grandes rasgos, los temas abordados son la dicotomía entre hombres y bestias, y como poco a poco la línea que marca esta división se va borrando, visto todo desde los ávidos ojos de Puchka, el salvaje protagonista. Sus primeros años, que ocupan la mayor parte de la cinta, los pasa en un instituto juvenil, donde a través de la relación que establece con un chico mayor comienza a adaptarse a la vida humana, caminar y más tarde hablar. Más adelante es repatriado a Bosnia Herzegovina, donde las autoridades no tienen clara idea de qué hacer con él dada su orfandad y donde huirá para terminar en una tropa del ejército rebelde.
            La guerra es claramente el conflicto que primero implícita y hacia el final ya explícitamente marca esta puesta en duda de los valores humanitarios. El niño que al principio era considerado inhumano y que no se creía que pudiera adaptarse termina haciendo amigos y valorando la vida social, comunicándose con personas y manejándose por su cuenta hasta cierto punto. Los hombres adultos que mostraban el camino hacia lo “civilizado” terminan disparando ametralladoras y masacrándose mientras él se tapa los oídos e intenta volver atrás.
            Ciertos elementos también son planteados como símbolos de esta transformación progresiva, de las diversas situaciones por las que Puschka pasa y a las que se va adaptando.. El elemento simbólico más fuerte es el calzado. Este representa lo “civilizado”, la adaptación a los contextos de vida social de la gente. Al principio el niño corre desnudo y descalzo, y al ser aprehendido se resiste fieramente a usar zapatillas. Más adelante, al ir adaptándose a la vida infantil, pasa a usar zapatillas y hasta le enseñan a atarse los cordones. Luego, brevemente, llega a insertarse en la vida urbana y trabaja como ayudante de zapatero justamente. Finalmente al ser rescatado por el ejército rebelde se hace incapié en el uso de las botas como parte del uniforme. Y en la conclusión, al escapar de las batallas, se toma el trabajo de sacarse las botas y sentir nuevamente la nieve y la tierra en los pies, ya que vuelve a sus orígenes ante el horror de la conducta humana.


            Una de las grandes fortalezas de la película es lograr tal expresividad y profundidad en un personaje que prácticamente no habla. Se maneja muy bien sus interacciones con el exterior y su relación con los personajes que va conociendo a lo largo del camino. Casi siempre la cámara se fija en la mirada de Puchka, en como sus grandes ojos intentan abarcar todo lo que lo rodea (en un momento la cámara gira circularmente sobre él) y en cómo el percibe todo a su alrededor y aprende, callado, a hacer su propio camino.
            Niciji Dete no funciona simplemente de manera forzada para imponer una historia “verídica” (el niño lobo), sino que usa ese punto de partida en conjunción con un contexto sociopolítico para plantear temáticas que ahondan en la constitución del ser humano. Técnicamente prolija y sin grandes recursos argumentales, su fin es el recién mencionado, y lo alcanza sin pretender más.  

Ivan Garcia

ivanggarcia22@gmail.com

Nicije dete