¿El amor todo lo-cura?. Mommy (2014), de Xavier Dolan

Carla Leonardi 17 - Noviembre - 2015 Textos

 

Mommy (2014) es la quinta y última película del joven director canadiense Xavier Dolan, que nos introduce de lleno en la problemática de la adolescencia y de las respuestas que distintos efectores sociales producen respecto de aquellos adolescentes que no se adecuan a los parámetros que requiere el sistema capitalista para seguir reproduciendo consumidores “exitosos”.

La película comienza  con un prólogo situando un Canadá ficticio en el cual en el 2015 un nuevo gobierno asume el poder y presenta un proyecto de ley con el objetivo de modificar la política de los servicios de salud canadienses. La nueva ley estipula que los padres de un niño con problemas de conducta, con dificultades económicas, en peligro físico o psicológico, tienen el derecho de dejarlo al cuidado de cualquier hospital público sin necesidad de proceso legal.

 

La Ética del Escepticismo Vs  la Ética del Bien:
Luego nos mete en la historia de Diane Després, quien firma como “Die”; madre de Steve, viuda hace 3 años. Desde la muerte de su padre, su hijo Steve tiene un diagnóstico psiquiátrico de TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad), y de personalidad oposicionista y desafiante. Tras producir un incendio en la cafetería que dañó con severas quemaduras a un niño, Diane tiene que retirar a Steve del correccional de menores en el que se encuentra.  Diane firma los papeles en los cuales deja constancia de que su hijo queda bajo su custodia como “Die” (que en castellano significa morir); dato que no es menor.

Diane le pregunta a Jacqueline, la empleada, ¿qué hará ahora con su hijo?; y ésta le dice que considere la nueva Ley S-14, mencionada en el prólogo. Diane le contesta, que no le hará eso a su hijo.

Jacqueline: - “No se considere a Ud. ni a él invencibles. Eso es lo peor que puede hacer. Amar a alguien no lo salva. El amor no alcanza, lamentablemente.”

Diane: - “Los escépticos están equivocados.”

Encontramos aquí que dos éticas contrapuestas. Por un lado, el escepticismo de Jacqueline, de que nada ya puede hacerse por esos adolescentes “problemáticos”. Y por otro lado, Diane; que sostiene de manera férrea una Ética del Bien, basada en el Ideal del Amor. Esta posición ética implicaría que el amor de una madre es todo lo que un hijo necesita y que el amor todo lo puede solucionar. Sin embargo, en las palabras de Jacqueline, hay algo de cierto; el amor es condición necesaria pero no suficiente. “El amor no alcanza”; para que un hijo pueda advenir como sujeto; y  ya sabemos que las “buenas intenciones” pueden conducir precisamente a lo peor.  

El proceso adolescente:
La adolescencia supone ese tránsito de reedición del Complejo de Edipo, en tanto deseo de sustituir al padre en tanto rival, respecto de la madre como objeto de amor. La salida del Edipo en el varón implica el pasaje por la Castración; es decir que vía la identificación al Padre en tanto Ideal, es decir a las Insignias o emblemas del padre, la madre queda perdida y prohibida como objeto de amor, para poder hacer uso de los significantes legados por el padre como instrumento para abordar a una mujer.

Ni bien llega a la casa, Steve busca las fotografías de su padre, buscará la música que escuchaba su padre y se pondrá la campera de él. Por otro lado, busca consolar, complacer y proteger a su madre. Es claro que Steve como adolescente atraviesa el momento de reedición del Edipo, pero la pregunta es si podríamos pensar que se ha efectuado la salida del Complejo de Edipo, en tanto portando el Falo en calidad de símbolo o título en reserva para emplearlo con una mujer en la exogamia.

Y lo que la película parece mostrar desde la decisión formal de filmar en un formato cuadrado, es el encierro y aislamiento de Steve en la relación con su madre. Steve queda situado en el lugar del objeto falo que tapona la falta de la madre (Diane tampoco puede establecer un vínculo con un hombre), más que en tanto portador del Falo Significante del cual servirse.

 

Acting out y Pasaje al acto:
Ni bien sale del Centro correccional, Steve le preguntará a su madre si lo extrañó, y le dirá que piensa en ella todo el tiempo. Y en otro momento le dirá que quizás un día ella, no lo quiera más, pero que él siempre va a estar para ella porque es su prioridad.  A Steve le cuesta tolerar perder su lugar de objeto falo de la madre, y soportar la castración para pasar a tenerlo en calidad de significante.

La pregunta en relación a qué lugar ocupa como hijo para su madre, acompañará a Steve durante toda la película.  Y realizará diversos intentos por procurarse un lugar en ella. Por ejemplo, cuando “consigue” alimentos para la casa, lo cual presenta para su madre como un “regalo”; que esta no puede aceptar porque no corresponde con su ética del Bien. O cuando sube a cantar “Vivo per Lei” en el karaoke,  mientras su madre tiene acercamiento con el vecino que trabaja en el tribunal. O también cuando se realiza un corte en el supermercado.

Se tratarían de lo que podemos llamar “Acting out” o llamado al Otro. Steve “sube a la escena”, en un intento por convocar ahí a un Otro materno que responda en tanto deseante y pueda alojarlo.

El final de la película queda abierto, ya que se congela la imagen de Steve; corriendo por el pasillo hacia un ventanal. Se nos ahorra como espectadores la castración; pero toda la progresión anterior nos conduce hacia allí. Desde esta perspectiva podríamos leer el final como un “Pasaje al acto”. Diane imagina el futuro ideal que esperaba para su hijo (que terminara el secundario, se recibiera en Julliard, se casara, etc.), pero “sabe” (he aquí parte del problema) que su hijo será un “retrasado”. En este punto, decide hacer uso de la nueva ley y deja a Steve al cuidado de un hospital público. En este acto, ella deja sostener un deseo que signifique un alojamiento subjetivo para Steve, con la “esperanza” de que una institución pueda ejercer esa función que ella no pudo. Y quedando Steve sin amarre simbólico; cae de la escena. O también, el Pasaje al acto es el modo que encuentra Steve de agujerear, encarnando el objeto en tanto desecho, a ese Otro simbólico (materno o institucional) que se presenta sin fisura posible en la cual encontrar un lugar.

 

La ética del psicoanálisis: una ética del deseo
Hacia el final de la película asistimos al fracaso de la Ética del Bien por la vía del amor, que Diane afirmaba al comienzo.

Todo parecía ir bien. Steve estudiaba con Kyla, la vecina; y Diane había conseguido trabajo. Pero luego de recibir la demanda judicial por los daños causados al niño que fue víctima del incendio iniciado por Steve; todo se derrumba. Diane deja a Steve al cuidado del Servicio Social,  y en ese sentido, lo “deja caer”, se “desembaraza” de él.  Ya no puede seguir sosteniendo un lugar de deseo donde alojar a su hijo; y retomando el “Die” de su firma del comienzo, se abre la pregunta por si hubo alguna vez lugar otro para  Steve en Diane, que no haya sigo un designio mortífero.

En 1969 en su texto "Dos notas sobre el niño", Lacan refiere que en el seno de la familia conyugal, la constitución subjetiva implica “la relación a un deseo que no sea anónimo". Y agrega: "Las funciones del padre y de la madre se juegan según una tal necesidad. La de la madre: en tanto sus cuidados están signados por un interés particularizado. La del padre: en tanto que su nombre es el vector de una encarnación de la Ley en el deseo".

Es decir que pone el acento en que el niño se constituye como sujeto en una referencia a un deseo que precisa ser encarnado y particularizado. De ahí que las funciones maternas y paternas, no podrían ser ejercidas por el anonimato de una institución o ley del Otro Social, ni en nombre de Ideales del bien o del amor, válidos para todos. Saber con certeza qué se espera del niño o adolescente, es una posición que en tanto no habitada por una enunciación deseante; puede conllevar una impronta psicotizante o un destino funesto.

La ética del psicoanálisis no es una ética del bien sostenida en el Ideal de amor. El psicoanalista no apunta a hacer el bien ni al servicio de los bienes, es decir, no se preocupa de entrada porque el paciente alcance bienestar o los bienes que anhela. Estos efectos se producirán por añadidura. La ética psicoanálisis tiene como brújula las coordenadas del  Sujeto y el Deseo, entendiendo por deseo, no el deseo de algo, sino ese insondable vacío irreductible que habita al Sujeto.

En un análisis se trataría de que Steve pudiera separarse de su madre, por la vía del Acto, en vez del Pasaje al acto; que pudiera separarse del lugar del “retrasado” que ocupa para ella; e inventarse un nuevo lugar donde alojarse.  En este sentido el psicoanálisis implica un pasaje de la impotencia subjetiva a la imposibilidad constitutiva, para desde ahí hacer surgir la potencia de una invención simbólica singular.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

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