“Madurar es elegir”. Maturità (2016), de Rosendo Ruiz

Rocio Molina Biasone 8 - Mayo - 2015 Textos

 

El así llamado “esame di maturitá” es el evento en el cual culmina década y media de escolarización, para quienes asisten a colegios italianos. Curioso nombre para un examen: no “conocimiento”, ni “cultura”, pero “madurez”.

Asociar este concepto al de una evaluación puede resultarnos poco oportuno, pues ¿cómo podemos evaluar el nivel de “madurez”? ¿Poder resolver un problema de álgebra es ser “maduro”? ¿Saber analizar diferentes cantos de La Divina Comedia es ser “madura”? ¿Ser capaz de hablar sobre la Segunda Guerra Mundial? ¿Entender a fondo la composición de cada uno de los estratos geológicos de la Tierra? La respuesta, como bien puede intuirse, es no.

Es por eso, que Rosendo Ruiz le “roba” este concepto al mencionado examen, para otorgarle un título a una película que apenas lo menciona.  “Maturitá” no se refiere en este caso a una evaluación que nuestros personajes, alumnas y alumnos del colegio Dante Alighieri de Córdoba, deberán enfrentar; sino a esa cuestión más abstracta que se presenta al fin del ciclo escolar, el volverse adulto.

El conflicto y las diferentes líneas narrativas que hay en el film giran en torno a Candela,  chica de 17 años, alumna ejemplar, cabeza de una de las listas para el Centro de Estudiantes, amiga de todos. Y en una relación oculta con el profesor de Historia del Arte.

 

Candela hace su voluntad, y la defiende cuando es necesario. Pero también atraviesa diferentes momentos donde parece investigar diferentes aspectos de lo que, a medida que crecemos, vamos creyendo que hace una persona “madura”: cuando somos más jóvenes, lo adulto nos parece salir de noche; cuando crecemos algo más, explorar nuestra sexualidad; más tarde, ya podemos llegar a empezar a tener ideologías propias, así como a desarrollar vínculos sexoafectivos más “serios”; y eventualmente, no tener que pedir permiso respecto de a dónde vamos y con quién.

El film está a la vez inserto en el marco político actual: específicamente, dentro de las últimas elecciones presidenciales. Se dan varios debates y conversaciones, sin miedo a mencionar políticos y partidos reales argentinos. De alguna forma, es como si el título dialogara con ese contexto: mientras un grupo de alumnos de último año se acercan al paso formal a la adultez, el país se enfrenta a una fecha determinante para su futuro, a una situación política que demanda acción. Y el grado de “madurez”, ya sea de una sociedad como de una persona, bien podría definirse por sus elecciones.

 

La cinematografía es bastante tradicional, y no hay historias sobresalientes relatadas, pero “Maturitá” es un film que logra ser argentino sin temor, aún siendo relatado en el contexto de un colegio italiano. Sin temor, también — algo que me sorprendió, y aún me sorprende — fue la actitud de la institución escolar que puso su nombre y cara ante una historia que puede llegar a traer mucha controversia. No sólo da su nombre, sino que fue su taller sobre cine lo que hizo posible esta película, al tener a estudiantes mismos encargados de la escritura del guión.
Cualquier incentivo dado por una institución educativa hacia la creación cinematográfica, más allá de todo tabú y de toda moral burguesa, merece un reconocimiento.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

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