Una parodia de la aristocracia. Love and Friendship (2016), de Whit Stillman

Carla Leonardi 14 - Septiembre - 2016 Textos

 

“Amor y amistad” (2016) del director estadounidense Whit Stillman es otra adaptación de una novela al registro cinematográfico. En este caso, se trata de “Lady Susan” (1794), novela corta de la escritora inglesa Jane Austen, de quien ya se han llevado al cine varias de sus novelas como ser “Sensatez y sentimientos” (1995, Ang Lee) u “Orgullo y prejuicio” (2005, Joe Wright). La particularidad de la novela “Lady Susan” respecto de las mencionadas, es que es una obra de juventud de la autora que además corresponde al género epistolar, pues se compone de 41 cartas que se escriben los protagonistas. Se suma entonces al desafío de ambientar la vida aristocrática, la adaptación a un formato de guión cinematográfico consistente, lo que fue originalmente concebido como cartas manteniendo un tono intimista.
A diferencia de otras adaptaciones que ya se han hecho de Jane Austen, Stillman abandona el tono solemne y melodramático, para optar por una estructura de comedia dramática, que resulta en un acierto dotando a la película de dinamismo y agilidad.
La película comienza en las afueras del palacio de Langford, donde una mujer se sube a un carruaje abandonando el lugar, mientras que dos hombres salen a despedirla y una mujer llora en la explanada de la escalera. El director es clásico en su modo de filmar, pues parte de situarnos en un plano general ubicando donde se desarrollará la acción, para luego ingresar a desmenuzar la intimidad de esos escenarios.
Seguidamente Stillman detendrá la acción para presentar a los personajes en cuestión como si se tratara de una pieza teatral, detallando su nombre y alguna de sus características. Se trata de un recurso novedoso y moderno, donde al optar por una impronta teatral logra mantener un lazo con la novela en que ha basado su película.
Tendremos entonces en Langford a Lord Manwaring (Lochlann O'Mearáin), un hombre atractivo, Lucy Manwaring (Jenn Murray), su esposa; y a James Martin (Tom Bennett), pretendiente joven y adinerado de Frederica Vernon (Morfydd Clark), la hija de Lady Susan.
La acción continuará en un Palacio en Churchill, donde tendremos a Catherine Vernon (Emma Greenwell), la cuñada de Lady Susan, Charles Vernon (Justin Edwards), esposo de Catherine y hermano del difunto Frederic Vernon, y a Reginald De Courcy (Xavier Samuel), el apuesto y joven hermano de Catherine.
La protagonista en cuestión es Lady Susan Vernon (Kate Beckinsale), quien no será presentada como los demás, sino que será introducida por lo que los demás personajes digan de ella. Lady Susan ha enviudado recientemente pero su llegada inesperada a Churchill, no es del todo bien recibida por su familia política, pues la precede su reputación: es una de las mujeres más bellas de Inglaterra, pese a su edad madura, y también una mujer ligera y manipuladora con los hombres.
La acción alternará entre el Palacio de Churchill y la ciudad de Londres, en la cual Lady Susan se encontrará con Alicia Johnson (Chloë Sevigny), una exiliada americana casada con Mr. Johnson (Stephen Fry), un hombre mayor. Alicia es la amiga y confidente de los planes y affaires amorosos de Lady Susan. Lady Susan y Alicia deben encontrarse siempre a escondidas del Sr. Johnson, pues debido a la liberalidad de ésta para con los hombres, éste le ha prohibido a su esposa mantener contacto con ese espíritu libre bajo amenaza de llevarla a América nuevamente.
Aquí tenemos entonces los dos ejes a los cuales hace referencia el título en relación a la protagonista: sus planes para encontrar un esposo pero que a la vez le permita seguir gozando de sus affaires con otros hombres; y a la vez la relación con la amiga confidente y consejera.
A poco de haber enviudado, Lady Susan debe irse de Langford por el escándalo que significó llevar un affaire con Mr. Manwaring, que es un hombre casado. Bajo pretexto de haber abandonado Langford por no sentirse contenida, Lady Susan esconderá sus verdaderas intenciones a su familia política: encontrar un marido que le asegure un buen pasar económico seduciendo al joven Reginald y a la vez deshacerse de su hija Frederica, en tanto posible rival, manteniéndola lejos en un internado u obligándola a casarse con Sir Martin James, un hombre rico e inculto, a quien ésta no ama.


Lady Susan encarna a una mujer que desafía a la moral tradicional de la época y que subvierte las reglas de la comedia romántica. Ella es una mujer madura y activa que busca a amantes mucho más jóvenes. Es perfectamente consciente del poder de seducción que ejerce en los hombres y hace uso de sus encantos sin el menor escrúpulo, tejiendo a su alrededor intrigas y enredos con tal de lograr su objetivo.
La puesta en escena distinguirá a Lady Susan por el color generalmente negro en su vestuario, que la sitúa como una mujer cruel, pero a la vez misteriosa y cautivadora; en contraposición con el color rosado que llevará Frederica, reflejando su juventud e inocencia. Cuando Lady Susan vista de rojo, será cuando se encuentre en Londres para sus apasionados encuentros con Mr. Manwaring.
Lo que resulta interesante indagar es el punto en el cual Lady Susan busca desentenderse reiteradamente, sin ningún tipo de vacilación, de los cuidados maternales hacia su hija. No hay atisbo de un lazo afectuoso que las una. Frederica al momento de la narración es una adolescente, pero nada implica que no podamos sospechar que este desamor de Lady Susan no se hubiera dado también durante su infancia. Esta dificultad de Lady Susan para encarnar un rol maternal nos permite leerla como una posición femenina que está dispuesta a todo, que sólo se interesa por el goce y no encuentra el límite del amarre al Falo. Esta lectura se confirma cuando ante los gritos desolados de Mrs. Manwaring por la infidelidad de su esposo con Lady Susan; Alicia intente despistar a Reginald sobre lo que sucede realmente, diciéndole que se trata de un ensayo teatral de “Medea”, y cuando Catherine en ocasión de una de las artimañas de Lady Susan para dañar el orgullo de Reginald, se refiera a ella como un “demonio diabólico”, situándola más allá del pudor que la vincularía con los humanos.
Con todo, finalmente lo que operará como un límite para Lady Susan, será el Padre de Reginald, ya que su presencia viva impide que Reginald herede su fortuna. Lady Susan no estará dispuesta a vivir como invitada o de prestado, cuando puede procurarse rápidamente un marido adinerado quedándose ella misma con el tonto de James Martin y a las vez seguir gozando de las delicias del goce con Mr. Manwaring. El dinero opera entonces como un valor que limita el goce absoluto. De hecho a Lady Susan no le interesa gozar con hombres pobres o con hombres de una fortuna potencia, como sería el caso de Reginald, sino con aquellos que pertenecen a la aristocracia.
Otro punto interesante a señalar es que la película mantiene algo de la estructura epistolar de la novela de Austen, mediante la lectura de fragmentos de cartas que circularán entre los personajes, las cuales aparecerán escritos en el plano a medida que sean leídos por ellos.
La reconstrucción de época tanto en los escenarios pomposos como en el vestuario es muy cuidada e impecable. La música clásica en el pasaje entre secuencias de escenas, resalta el ambiente de época, y es la vez es alegre y juguetona, acompañando el tono de comedia picaresca. El director es muy prolijo en sus encuadres, los paneos y el montaje. Y las actuaciones del elenco en general están a la altura de las circunstancias.
“Amor y amistad” es una muy buena adaptación de la novela de Jane Austen y también una buena película de Whit Stillman porque logra capturar el espíritu de la novela original, a la vez que elude el tono grave y solemne de película de época, imprimiéndole un aire fresco y renovado, que apoyándose en el humor, logra una pintura paródica de la intimidad de la aristocracia.

carlaleonardi@caligari.com.ar

Love and Friendship