En busca del conflicto perdido. Los territorios (2017), de Iván Granovsky

Mercedes Orden 25 - Agosto - 2017 Textos - Foco: SANFIC 2017 - Santiago Festival Internacional de Cine.

 

Una a una se suceden las banderas de puntos distantes en el planisferio. Ante alguien que nombra cada país, otro responde con sus capitales. Este último es Iván Granovsky, el director y protagonista del documental.
A partir de comparaciones con un padre historiador abocado al periodismo internacional y un abuelo periodista que dedicó su vida a la industria de los aerosoles, Granovsky describe su intento de torcer con un destino de redacciones, deadlines y agencias de noticias optando por el séptimo arte. Aun así, la influencia de estos dos hombres dejó latente cierta inquietud por el exterior mientras crecía pensando que “el mundo cabía entre las páginas de un diario o de un Atlas”.


El impulso por conocer cada rincón sirve de motor en este documental que apela a segmentos de producciones truncas y a viajes express (como los del protagonista acompañando a su padre a entrevistar a primeros mandatarios de América Latina y a Adam, un periodista inglés, por las villas bonaerenses) se busca el modo de hacer coincidir tantos materiales que parecen no tener relación entre sí.
A modo de búsqueda personal, Los territorios recoge fragmentos con el deseo de llegar a un punto de conflicto real, ahí donde Martin Granovsky, el padre del director –un periodista muy viajado- no ha llegado: una guerra. Para lograrlo, Granovsky menor, escucha al mayor quien recuerda el copamiento del cuartel de La Tablada como el hecho más similar que presenció y que lo hacen decidir por ir a la aventura para ser testigo en carne propia de una.
Respaldado por préstamos monetarios,  distintos recorridos se van sucediendo mientras el protagonista comienza a recolectar voces y experiencias. El primer destino es Brasil, donde filma marchas a favor y en contra del gobierno de Dilma Rousseff. Luego sigue por Chile donde acompaña las protestas en Santiago en favor de la estatización de la educación (algo que en verdad, en su país no hacía). De pronto el mundo se ve estremecido por el atentado a Charlie Hebdo, y nuevamente apela a la ayuda económica materna sintiendo a ese momento como el indicado como para cruzar el charco y llegar a París.
Los contactos comienzan a acumularse: por un lado, los que le entrega su padre, como el de Febbro El Corresponsal (especialista en conflictos de Medio Oriente) y por el otro, con los que se va tropezando y cooperan en la formación de este film.
Pecando por sincero, Granovsky entrelaza los conflictos internacionales con los personales (financieros, profesionales e incluso amorosos) para construir un documental que, de manera permanente apela a la ficción y donde su falta de experiencia como periodista no le impide llegar hasta donde él desea, incluso aunque no sepa del todo lo que eso implica. De este modo, las aventuras van surgiendo a cada paso mientras las imprevisibilidades lo llevan a conocer destinos como Portugal y el País Vasco. Si bien en este último encuentra uno de esos enfrentamientos por los que encaró el viaje, el recorrido sigue hasta llegar exitosamente a ser testigo de lo que alguna vez miró a través de la pantalla: la zona de conflicto ya no es eso que ocurre de un modo espectacular sino que pasa a estar frente a sus ojos.
Iván Granovsky hace de Los territorios una película que habita o, más bien, se desplaza por distintos espacios hasta llegar a la isla de Lesbos, Israel y Palestina. Es en ese momento en que el hombre llega a la línea de fuego que el material recolectado encuentra una justificación para ese largo viaje que en verdad no se sabe bien cuando comenzó pero al cual ahora logra ponerle un punto final.

Mercedes Orden

mercedesorden@caligari.com.ar

Los territorios