Poética del retrato. Los silencios y las manos (2014), de Hernán Khourian

Carla Leonardi 30 - Julio - 2016 Textos

 

Si alguien pregunta a dónde he ido
díganles tan sólo:
 “Tenía cosas que hacer en el otro mundo.”
(Telma Palavecino)

En “Los silencios y las manos” (2014), el director argentino Hernán Khourian se propone pintar el retrato de una mujer anciana, Telma Palavecino.

Telma representa para el director un Otro radical, porque es mujer, porque es anciana y porque vive una realidad muy diferente a la de él. En el transcurso de varias sesiones de grabación que transcurren entre el año 2011 y el año 2013 veremos a Telma contando vivencias de su infancia en el pueblo de Ranchitos (Santiago del Estero), de la relación que tenía con su pareja y de cómo luego de su muerte encontró el camino que la llevó  a profundizar en la espiritualidad. Seremos partícipes de sus rezos, de la escritura de sus haikus, de las sesiones de Reiki con sus alumnos, de su reacción al escuchar con los auriculares la grabación de encuentros anteriores o de la fortaleza y calma con que atravesó la inundación en su hogar.

Khourian por momentos tiene un acercamiento más intimo con Telma, como cuando le lee pasajes de un libro que asocia a ella; o cuando la cámara se acerca detalladamente enmarcando su rostro, haciendo de sus arrugas y su silencio un bello paisaje para contemplar . En otros momentos el vínculo entre ambos se vuelve más distante cuando irrumpe con voz en off en su faceta de director que marca los comienzos o cortes de la sesión de rodaje.

Las sesiones están filmadas en blanco y negro, y puntuadas por escansiones fundidas a negro o a blanco. Se trata de un gran acierto formal, que evoca la técnica del claroscuro en pintura, y marca las zonas de luz y de oscuridad en ese retrato. La cámara trata de acercarse a su objeto, pero este siempre  se vuelve evanescente; permanece misterioso. El uso del negativo por parte del director en ciertos pasajes, compone a Telma como un personaje con un aura mística y a la vez extraño.

El momento en que la cámara se acerca al ventilador en movimiento, para luego alejarse de él; resume el retrato que Khourian produce de Telma. Nos adentra en lo desconocido de su mundo, sumiéndonos en un trance poético, para luego alejarnos y dejarnos con el enigma que nos viene de esa mujer. 

 

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

Los silencios y las manos