Un iceberg y un fósforo. Los globos (2016), de Mariano González

Juan Pablo Barbero 9 - Mayo - 2017 -Foco: 7º FICIC, Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín

 

Una historia donde las emociones se intentan congelar con el trabajo, los continuos cigarrillos ayudan un poco a derretir el hielo, lo frío de un personaje frente a su vida, el calor de un pequeño hijo no ayuda, cuando se trata de un iceberg y un fósforo. Pocas sonrisas, cuando fluyen son forzadas, una actuación completamente metida en la historia, consciente, el actor es el director y el hijo su hijo, el padre su padre, pero no estamos frente a un documental de alguien que nos cuenta su vida, la película es una ficción y el director supo contar un gran problema familiar dejando de lado todo dramatismo. Cuando alguien calla habla por el cuerpo que trabaja y trabaja, hace fuerza y coje, no descansa, un cuerpo que piensa actuando y no hay necesidad de emitir muchas palabras cuando se tiene en claro que lo necesario es guardarse algunas cosas y que hable el cine como lenguaje, que hablen las elipsis.
Una ópera prima de lo más segura en sí, que confía en sus duraciones para hacer surgir distintas emociones, intrigas, cosas que nos susurra la historia entre paréntesis, porque siempre hay que guardarse algo para no caer en convencionalismos y exageraciones. Una narrativa segura y libre a la vez, donde se da espacio a conocer a los personajes a pesar de que ellos no se quieran dejar conocer, el niño está abierto a todo, a ser feliz y a sufrir, el padre intenta buscar alivio en sí, sin querer molestar a nadie por eso vuelve a trabajar, para no pensar pero eso da otros indicios cuando se sabe utilizar y se presentan claramente estas ideas para ser leídas, porque es una película muy bien construida donde toda escena se vuelve necesaria en su armonía congelada.

Desde el principio de la película me remitió a la filmografía de los hermanos Dardenne, ya que me gustan mucho y no puedo ni quiero dejar de tenerlos en cuenta, un cine del cuerpo, un cine del trabajo, un cine social, un cine comprometido con la ficción del realismo. El personaje hace globos en un taller, globos de tres colores diferentes, algunos marmolados, otros con puntitos colorados, él no los infla, los pone en una caja desinflados y los lleva a negocios, el aire está afuera, en el bosque con su hijo y el aire asfixia cuando una decisión es fundamental para cambiar de vida. Cuando un cuerpo calla demasiado, llora. Todas las lágrimas que Rosetta guardó se mezclaron en aquel chapuzón cuando su madre la empuja al agua y ella no sabe nadar.

Juan Pablo Barbero

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Los globos