Retrato de una sociedad exitista. Los ganadores (2016), de Néstor Frenkel

Carla Leonardi 22 - Noviembre - 2016 -Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

Una sierra cortando la madera, es la imagen que da comienzo a “Los ganadores” (2016), última película del director argentino Néstor Frenkel.
La voz en off del narrador irá contando cómo surgió la historia del mundo de los premios al que se acercará el director para retratarlo. Uno de los personajes de su película “El amateur” (2011) era un coleccionista y entre otras cosas coleccionaba premios. Este hecho capturará su interés e Investigando en internet descubrirá que hay una gran cantidad de premiaciones a lo largo de todo el país y que los ganadores suelen conocerse entre sí.
La cámara de Frenkel se meterá en ese mundo de premiaciones donde una fauna variopinta de personajes pintorescos, que en algunos casos uno calificaría de “freaks”, para tratar de desentrañar de qué modo, con qué motivación y quiénes organizan esas fiestas de entregas de premios. El director alternará videos de internet de dichos eventos, con la filmación de los mismos y la entrevista a algunos de sus protagonistas.
De entre los personajes a quienes filmará captará su atención Héctor Ricardo Destéfano, un hombre anciano que tiene un programa de radio y otro de tv dedicados al tango en pequeños medios del conurbano bonaerense. Será él quien devele las incógnitas que se plantea el narrador y quien le permitirá encontrar la historia que buscaba narrar al invitarlo a la fiesta de premios “Estampas de Buenos Aires” que él mismo organiza bajo el auspicio de “Garufa producciones”, una organización sin fines de lucro que donaría sus ganancias a escuelas del país. Allí entre vajilla de plástico y bandejas con sándwiches y saladitos, asistiremos a los traspiés en la organización, a las promesas de premios que se darán a ternados impacientes, al cambalache de discursos de recepción de premios donde se entremezclen alegatos contra la violencia de género con apoyos a la donación de órganos, con alegatos contra el maltrato animal y con dedicatorias a ídolos del rock nacional y hasta seremos partícipes del backstage de los ganadores donde cuenten a cámara de qué trata lo que hacen y por cual categoría han recibido dicho premio.
La primera parte del documental en tanto búsqueda de la historia y del personaje justos, permite situar a este documental como uno que trata sobre cómo se hace un documental, al ir acompañando como espectadores los distintas fases de su construcción de la mano de la voz en off del narrador. Este proceso de construcción del documental, mediante el montaje alternado de secuencias, correrá en paralelo con el proceso artesanal de construcción de la estatuilla del premio “Estampas de Buenos Aires” que consiste en una pareja de tango al lado de un farol tallados en madera.
Frenkel recurre al humor irónico tanto en los parlamentos como en las imágenes que recorta, pero nunca lo hace desde la burla fácil, sino con respeto y sutileza, apelando a que el humor sea un vehículo que abra resonancias en el espectador hacia otras cuestiones más profundas que están en juego. En una sociedad exitista como la nuestra, y esto se evidencia enormemente en el futbol en tanto deporte popular de nuestro país, hasta la gente que se dedica a diversos quehaceres en forma amateur se muestra necesitada de reconocimiento y de afecto. Parece que si no se tiene un premio, por menor que sea, el esfuerzo realizado careciera de todo valor.
Por otro lado, es interesante que justo se proyecte por primera vez en el país en el contexto del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, porque permite que nos preguntemos si acaso hay alguna diferencia con el modo como se organizan y entregan los premios más oficiales. Sabido es que siempre hay influencias y cuestiones de mercado de por medio, por lo cual se podría objetar la pretendida objetividad de los premios que se entregan en estas instancias.
Por otra parte, más allá de que la película participa en la sección de Competencia Argentina en esta edición del festival, queda clara la ética del director de que su cine no tiene como mira los premios ni las grandes audiencias; sino ser fiel a su estilo de narrar las historias de personajes singulares de mundos desconocidos que lo intrigan y cautivan a él. De ahí que al momento de encontrar la historia del documental: la fiesta de premios “Estampa de Buenos Aires”; el narrador diga: “Sentí que era un ganador” y muestre una de las estatuillas con las letras grabadas “Los ganadores: Mejor Documental”.
“Los ganadores” es una película prolija desde lo técnico y lo formal, e inteligente en el uso del humor como caja de resonancia hacia niveles más profundos de lectura. Néstor Frenkel se sitúa así como un agudo observador de la realidad humana con un talento especial para detectar donde podrá encontrar una buena historia y como un director interesante que logra desarrollarlas con acierto.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

 

Los ganadores