Crueles retazos. Les innocentes (2016), de Anne Fontaine

Guillermo Bruno Sabado 30 - Septiembre - 2016 Textos

 

“Crueles retazos de la posguerra reflejados en la humanidad de un convento”.

Polonia, diciembre de 1945. Europa recién se está “despertando” de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, finalizada meses antes. Se oyen las campanas de un convento de monjas mientras las religiosas comienzan a realizar sus tareas diarias. Una de las hermanas sale corriendo y llega a una tienda de campaña de doctores franceses de la Cruz Roja. Allí, es atendida por Mathilde Beaulieu (Lou de Laage), una joven, diligente y responsable médica francesa que finalmente se convence que debe de ayudarla, luego de haberle dicho inicialmente que ese lugar solo involucraba a franceses. Cuando arriban al convento, Mathilde ve que debe de ayudar a una mujer a parir, y resulta que esa chica es una monja. El lugar había sido atacado por tropas principalmente soviéticas y habían violado a muchas de las religiosas. La francesa ayudará a las religiosas a superar esa situación, mientras lidia con su vida laboral y personal, viviendo algunos de los horrores del momento y mirando de reojo a las actitudes de algunas de las monjas con los bebes ya nacidos, temiendo cual podría ser el desenlace final.


“Les Innocentes”, una coproducción franco-polaca, es un intenso drama basado en hechos verídicos que retrata de cuerpo entero lo que fueron algunos aspectos de las postrimerías de la terrible guerra mencionada. En este caso, se enfoca en el tema religioso, y en la revolución que implica no solo hecho de las violaciones en sí, sino también la rotura del voto de castidad realizado por esas mujeres ni bien decidieron ir por ese camino. Pero dentro de esos tormentos, que algunas se lo tomaran con más calma y alegría que otras, está el deseo y la felicidad de convertirse en madre, y de dejar esa vida, que por más respetable que sea, termina siendo muy lineal. Por supuesto no todas opinan igual y aquellas con rango superior, se encuentran demasiado apegadas a Dios, lo que podría llevarlas a tomar decisiones poco propicias.
Si bien el film tiene un corte naturalmente europeo, por el tipo y forma de filmación, y algunos planos desarrollados de forma lenta, mantiene una buena cadencia en sus casi dos horas, que hace que no se pierda el hilo de la historia en ningún momento ni que tampoco resulte aburrido.
Las actuaciones, todas buenas. De Laage interpreta bien a la joven médica, cuya timidez inicial comienza a ser borrada a pesar que avanza la cinta, logrando una madurez profesional y propia que le permite tomar las riendas del asunto. Para destacar también tanto a la polaca Agata Buzek, como a la noble hermana María, cuyas ideas van más allá de la pura religiosidad, y a Agata Kulesza, que interpreta a la Madre Superior, en una vereda bastante opuesta a la de su par, rigiéndose siempre por las reglas.
Por último si hubiera que analizar al título de la película, esos inocentes a los que refiere podría referirse tanto a las monjas que quedaron embarazadas como a los niños o niñas que salgan de ellas, que nadie sabe bien cuál será su destino, en ese mundo todavía compungido y aterrorizado por los coletazos de una de las guerras más terribles que haya habido.

Guillermo Bruno

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Les innocentes