Cuando la independencia de la mujer asusta. Leaving Africa (2015), de Iiris Härmä

Carla Leonardi 2 - Octubre - 2016 Textos - Foco: 3 Asterisco Festival Internacional de Cine LGBTIQ.

 

“Leaving Africa” (“Hyvästi Afrikka”, 2015) es un documental de la directora finlandesa Iiris Härmä (*1), que fue muy bien recibido en su recorrido por festivales internacionales. (*2)

La película comienza con un prólogo en el cual dos mujeres sexagenarias, que contrastan en cuanto a su color de piel, están sentadas en el tronco del árbol en un bosque, recogen hongos y luego, mientras los limpian, conversan. La mujer de color le preguntará a la otra, qué la trajo a Uganda hace 25 años atrás, a lo cual la finlandesa responderá que fue porque Uganda estaba llena de retos.

El documental retrata la amistad y la lucha diaria de Riitta Kujala y Catherine Othieno (apodada Kata) por el empoderamiento de las mujeres en Uganda,  que se dio a lo largo de 27 años, en el contexto del retiro de Riitta, tras el cual retornará a su Finlandia natal.

Riitta llegó a Uganda como enfermera y conoció a Kata en el contexto de la separación de su esposo. El detonante de la decisión de Kata de separarse de su marido, fue su negativa de él a usar preservativos en medio de la epidemia a HIV, a sabiendas de que mantenía relaciones con otras mujeres. Kata fue víctima de abuso en la infancia por parte de un tío y de violación por parte de un compañero de la secundaria, y el encuentro con Riitta le dio la fuerza necesaria para fundar una ONG (*3) dedicada a brindar educación sexual y de igualdad de género a mujeres y niños de su comunidad.

A lo largo del documental veremos a las dos mujeres realizar su labor en los talleres, deconstruyendo el concepto de la mujer como un objeto que tiene que estar disponible cuando el hombre lo requiera al servicio de la reproducción,  y del hombre como jefe de hogar que toma todas las decisiones;  concepciones que se encuentran arraigadas con mucha fuerza en la cultura ugandesa. Riitta y Kata harán hincapié en la planificación familiar y en la inclusión de la mujer en la toma de decisiones en el hogar. Y esta transmisión luego la llevará cada mujer al seno de su familia y de su comunidad.

La continuidad de la organización peligrará cuando una carta anónima sea elevada al parlamento acusándolas de lesbianismo y de inculcar a los niños el lesbianismo y la homosexualidad. Esta carta llega al Parlamento ugandés en el contexto en el cual se buscaba prohibir y penalizar la homosexualidad, iniciativa que fue interrumpida por la presión e intervención de organizaciones internacionales. Esta reacción hacia la ONG es la respuesta de una sociedad que todavía ve con malos ojos y como una amenaza que dos mujeres decidan permanecer solas y ser independientes, optando por la amistad y el trabajo en conjunto.

Las imágenes del documental se caracterizan por ser mayormente planos generales o planos americanos que toman a las dos mujeres durante sus conversaciones acerca de su historia y de sus sentimientos por las dificultades que atraviesan con su organización. Es un documental que no tiene demasiados artificios en cuanto a la puesta en escena o al manejo técnico de la cámara y que se mantiene a nivel del realismo. Se destacan en belleza imágenes de la naturaleza, de animales, o de la ciudad donde se acelera la temporalidad para marcar el paso del tiempo, y en impacto las que retratan la pobreza de los pequeños poblados, que operan como separadores entre una secuencia de escena y otra.

También resulta interesante que se contraste las diferencias culturales de cada una de las protagonistas: el calor y lo vivo del canto y la danza ugandesa, pese a su pobreza económica y cultural; en contraposición a la frialdad y la quietud de una sociedad finlandesa, muy acomodada económicamente, pero donde ya no hay sueños ni proyectos por realizar.

Aunque el documental retrata la realidad de un país que uno situaría lejano en el África; no obstante muchas de las concepciones acerca de la posición de la mujer y del hombre que se escuchan en los testimonios, no están tan lejos de lo que uno podría escuchar y recoger cotidianamente en las calles de nuestro país. En el contexto de las recientes marchas de “Ni una menos” en nuestro país, debido al alarmante incremento de la violencia de género y de los femicidios, el documental de Iiris Härmä tiene el valor de visibilizar que es en la educación de los niños, donde está la posibilidad de lograr una transformación social.

Carla Leonardi

carlaleonardi@caligari.com.ar

 

(*1) Iiris Härmä  es socia junto a su esposo de una productora cinematográfica, es miembro activo de una agrupación de mujeres documentalistas de Finlandia y ha filmado varios documentales como ser: “Tomorrow´s memories” (2004), “You live and burn” (2007), “Look at me” (2010), “The child of silent Winter” (2012)

(*2) Mejor película en el Margaret Mead Film & Video Festival en el año 2015.

(*3) COFCAWE: Concern for children and women empowerment

 

Hyvästi Afrikka