Construcción y entramado. Le passé (2013), de Asghar Farhadi

Franco Saffeni 27 - Marzo - 2017 - Textos

 

“El Pasado” es la sexta película del director iraní Asghar Farhadi, quién obtuvo gran reconocimiento con su antecesora, “La Separación” (2011), film con el que se llevó el Oso de Oro en Berlín y el Oscar a mejor película de habla no inglesa (entre otros varios galardones).
Farhadi construye esta película partiendo desde temáticas desarrolladas en aquella magnífica obra anterior, tales como el divorcio y la mirada crítica sobre el ideal de familia. A diferencia de “La Separación”, en “El Pasado” la acción se traslada a Europa, más precisamente a Francia, sin embargo, sus personajes siguen siendo iraníes, instalados aquí en un territorio más acostumbrado para el espectador occidental.
La historia empieza con la llegada de Ahmed, personaje central de la película, que vuelve a Europa por pedido de su ex-mujer, Marie, con la excusa de firmar los papeles de divorcio tras cuatro años de distanciamiento. Marie convive con sus dos hijas (de otros dos matrimonios previos), la pequeña Lea y la adolescente Luci, además del pequeño Fouad, hijo de su nueva pareja Said, quien a su vez tiene a su ex-mujer en coma, producto de un intento de suicidio. Así de intrincado parece ser el entramado familiar de estos personajes, pero la mano maestra de Farhadi desde la construcción del guion hace que el espectador no tenga ningún tipo de inconveniente en poder aclarar rápidamente estos vínculos sin recurrir a explicaciones directas.
En el inicio del film Ahmed es recogido en el aeropuerto por Marie. Ambos personajes se encuentran separados por un vidrio, que no impide que se vean pero sí que se escuchen. Marie se demora un rato en conseguir que Ahmed advierta su presencia, lo consigue mediante señas, y el primer contacto verbal entre ambos se da por lectura de labios. Afuera diluvia con fuerza, Ahmed es recibido en medio de una tormenta. Una vez en el auto, las sonrisas se borran dando lugar a la primera de tantas discusiones que surcarán la historia. Tal como se suele esperar de las buenas películas, en la primera escena se sugiere todo. De forma minimalista, metafórica y lúcida, Farhadi inserta el tema central: la incomunicación.
En contra de lo que esperaba, Ahmed es puesto dentro de una casa donde reina la incomunicación entre personajes al borde del colapso. Muchas veces los espacios físicos personales dicen tanto o más sobre una persona que lo que ésta dice de sí misma, y en El Pasado la casa en la que conviven todos estos personajes es un buen reflejo de ellos, revelando de forma sutil la imposibilidad de Marie para levantar un nuevo hogar (otro más) con su, ahora, próximo nuevo esposo Said. Una casona vieja entre la restauración y la decadencia. Unas paredes que nunca terminan de ser pintadas. La pintura derramada en el suelo por los niños.
Rápidamente Ahmed dará cuenta que la relación entre Marie y su hija adolescente está rota, y el pedido casi desesperado para que él hable con la joven en búsqueda de una respuesta que ella no ha podido conseguir será el punto de partida que pondrá en acción a este personaje central sobre el cual orbitarán los otros. Este pedido desnuda la verdadera intención por parte de Marie de tenerlo en su casa y no en un hotel, bien entrada la trama Ahmed dirá que es por venganza, ya sea por una, por otra, o por ambas, este hombre ha de transformarse en una especie de reparador, de oído y de nexo comunicacional dentro de este escenario cuyas partes parecen quedar unidas apenas por unas pocas fibras muy finas.
El pasado omnipresente como una tormenta que no deja caminar hacia adelante con facilidad. Acumulación de malas decisiones, de promesas incumplidas, de cabos sueltos, donde las verdades son encajonadas en secretos que vuelven al presente como fantasmas. Ahmed realmente no tiene la responsabilidad de hacerse cargo de esta tormenta, su vida ya está en otro lado, pero se podría vislumbrar que su motivación para accionar positivamente sobre estos personajes quebrados pasa más por una cuestión de solidaridad y redención hacia personas que nunca dejó de amar, más que por una relación directa con los conflictos de éstos.
El tema del divorcio pasa a un segundo plano cuando comienzan a brotar cada vez con más fuerza los conflictos de estos personajes, sus conflictos internos y de relación. Producto de un guion minuciosamente bien elaborado, la trama se expande paulatinamente en varias vertientes dramáticas que dilatan una conclusión categórica sobre un solo punto o clímax final. Si bien no se propone un clásico crescendo dramático lineal, la película no pierde el interés ni la tensión en ningún momento, y una vez llevados los conflictos al extremo, ese final del camino parece estar más en la obtención de un equilibrio emocional, y de un apaciguamiento general, que en la resolución concreta de una circunstancia.
Los recuerdos, las decisiones, las relaciones, los secretos, los vacíos, los silencios, la lluvia, El Pasado es una película sobre personas corrientes, una foto sobre una familia disfuncional que bien podría extenderse a cualquier territorio. Personas inmersas en una búsqueda de sanación, de estabilidad y armonía, puestas ante el desafío de enfrentarse de una vez por todas a un pasado irresoluto que no dejará de atravesar su presente.

Franco Saffeni

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Le passé