Dar el primer paso. Le nouveau (2016), de Rudi Rosenberg

Guillermo Bruno Jueves 15 - Septiembre - 2016 Textos

 

La adolescencia. Esa etapa tan bella como complicada. Tan irregular como necesaria. Hay jóvenes que encajan enseguida, y que logran forjar amistades que los acompañarán durante todo ese difícil proceso, y en algunos casos, para toda la vida, mientras van sintiendo los cambios físicos y la sexualidad incipiente. Pero no todos se sienten cómodos en esta etapa. Hay algunos que son más tímidos o reservados o que poseen intereses distintos de los demás. Y entonces aparecen los temores, a la soledad, a la burla, al hecho de no encajar, o de no poder disfrutar esa edad lo suficiente.
Benoít (Réphaël Ghrenassia) es un chico que acaba de mudarse a París y arranca en un nuevo colegio. Si bien no es lo que se dice un nene muy tímido, da toda la sensación de que no le resulta formar nuevos vínculos, y la presión de su familia se vislumbra enseguida cuando su madre le entrega una caja de bombones para que lleve a su nueva clase para tratar de agradar y encajar. Más allá de algunas resistencias, y algunos momentos solitarios, el joven logra adaptarse bien y rápidamente forma un grupo de amistades acorde a su personalidad, y como suele suceder, también comienza a descubrir el amor.
“Le Noveau”, es un bello film francés, que marca el debut en la dirección oficial de Rudi Rosenberg, que ya había filmado previamente algunos cortos. La película trata con naturalidad y muy buen ritmo todo el proceso del inicio de la adolescencia, tanto de su protagonista principal, Benoít, como de sus amigos. Esa naturalidad es lo que diferencia a esta cinta de otros largometrajes de corte juvenil, en los que quizás todo se enfoca más en el sufrimiento o en la popularidad de alguien, mientras que los personajes parecen estar estereotipados. Las escenas de este film demuestran la convivencia entre amigos, y la profundidad en las amistades entre ellos. Esas escenas también demuestran que, en una era quizás demasiado tecnológica, está bueno reunirse por ejemplo en la casa de un amigo, a la vieja usanza, contando chistes y pasándola bien, sin la necesidad de estar mirando todo el tiempo al celular.
Antes hablábamos de estereotipos, una palabra bastante vulgar si se quiere. En este caso si bien se presentan clásicamente las distintas personalidades jóvenes: El nuevo, el chico que parece medio nerd, la chica linda tímida, el muchacho popular, la chica que tiene un problema físico, el joven un poco solitario pero inteligente y revoltoso, todo converge de manera normal, y cada uno va encontrando su camino en ese nuevo mundo. Todas las actuaciones de los adolescentes, interpretando cada uno bien el rol que le toca acorde a como son.
Una nueva ciudad. Una nueva escuela. Una nueva etapa. No será fácil el camino pero Benoít y miles de otros igual que el. Pero es cuestión de dar ese primer paso, de entrar en ese aula desconocida con miles de rostros curiosos, y hacerse valer para dejar una huella, ya sea grande o pequeña en aquella etapa importante de nuestras vidas.

Guillermo Bruno

guillermobruno@caligari.com.ar

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