Cómo conocer a alguien por chat y no morir en el intento. Lazare (2016), de Tristan Lhomme

Lucía Roitbarg 26 - Enero - 2018 Textos - Foco: VIII festival online MyFrenchFilmFestival

 

Lazare, un hombre de aproximadamente 35 años y con un aspecto algo tímido, inocente y  para nada atractivo, recibe en su departamento a Celine, una joven y sensual mujer a quien conoce en una página de citas. Jacques, amigo y compañero de vivienda de Lazare, será su aliado para garantizar el éxito de su encuentro, y a través de un auricular y micrófono se dispone a ayudar a su amigo durante la velada.
La escena donde Celine y Lazare se empiezan a conocer desconcierta: ella parece demasiado sexy y fresca. Lazare es todo lo contrario, si bien deja traslucir cierta dulzura que lo hace querible. Casi que el espectador espera la pronta huida de Celine. Si bien lo que sucede no es exactamente eso, el fracaso del encuentro parece estar asegurado de antemano.
Pero hasta que los hechos siguientes se desencadenan, el director Tristan Lhomme, parece divertirse con esa incógnita sobre el esperado momento del “cara a cara”. Para esto, decide mostrar una parte de esta situación tan actual del mundo virtual de las citas donde las preguntas o fantasías son el terreno familiar de quienes deciden participar de algo que puede ser un juego para algunos y una esperanza para otros. Lazare confiesa a Celine haber mantenido una relación virtual durante dos años, algo que parece extremo pero ya no poco probable.  Toda esta imaginería en torno  a los acercamientos virtuales, donde son más las incógnitas que las certezas es lo que permite al director que la película sorprenda, no sólo al espectador sino también a Lazare, con quién creamos complicidad desde el comienzo.


El director se permite también bromear sobre las expectativas en torno al encuentro sexual. Cuando Celine se va al baño, Lazare descubre en su bolso cadenas, esposas y algún que otro juguete más. Es casi uno de los mejores momentos del film la reacción del protagonista cuando por el micrófono comunica a su amigo el miedo que le despertó encontrar algo tan extraño, que no sabe para qué es y con “feo olor”. Más allá de estas pequeñas perlitas que tiene el cortometraje, lo que sigue es un desenlace entre inesperado y divertido, que si bien entretenido no resulta original ni convincente. Está bien quizás que ese peligro latente ante el encuentro con extraños tenga un desarrollo, aunque aquí desencadena en una situación entre bizarra y un tanto oscura y el tema que intentaba abordar se dispara hacia un costado un poco banal y quizás prejuicioso. Más allá de esto, el clima, la estética y los personajes de este corto son atractivos, y todos los elementos construyen un tono que roza lo absurdo y cómico aunque también lo patético, abordando el tema de los encuentros con frescura y entretenimiento, si bien dejando un sabor un poco amargo también.

Lucía Roitbarg

luciaroitbarg@caligari.com.ar

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