“Rebelde ¿sin causa?”. La tête haute (2015), de Emmanuelle Bercot

Rodrigo Zimerman 10 - Agosto - 2017 -Textos Foco: MARFICI 2017 - Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata.

 

“Miento de vez en cuando, supongo. A veces digo la verdad
Y no me creen, así que prefiero mentir”

Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) en “Los 400 golpes”


El título en cuestión del presente texto nos trae una pregunta: “¿sin causa?”. A lo que preguntamos, ¿a qué viene dicha pregunta?
Uno ve a Malony y ve “Cero en conducta”/ Uno vea a Malony y ve “Los olvidados”/ Uno ve a Malony y un personaje Dardenniano/ Uno ve a Malony y ve a Antoine Doinel. Es por eso que tranquilamente la frase de Antoine Doinel (personaje fetiche de la filmografía de Truffaut, de la cual, el actor, Jean-Pierre Léaud represento en su niñez, juventud y ya de adulto) podría ser una frase que salga de la boca de Malony, el personaje principal de  “La tête haute” (“La cabeza alta”)
La directora (y actriz) Emmanuelle Bercot nos comparte esta historia sobre Malony, un joven que, ya desde los 6 años y hasta su juventud, pasa constantemente en un juzgado de menores y, también, en diferentes centros educativos que buscarán mejorar las actitudes y comportamientos del joven conflictivo. Violento, introvertido, marginado, nervioso, ladrón, son características que lo definen a Malony. Es entonces que volvemos a la pregunta: “¿sin causa?”.
Ya sabemos que Malony no tiene padre y que según su madre heredó una maldad del anterior. Ya sabemos que Malony tiene un hermano más pequeño que él y que cuando el pequeño llora su madre se pone nerviosa y no sabe qué hacer. O a lo mejor sí, sabe que hacer, culpar, gritar o insultar a Malony. Ya sabemos que su madre es relativamente joven para educar a dos hijos ella sola. Ya sabemos que su madre se droga. Ya sabemos, que Malony, con tan solo 6 años es abandonado por su madre (por primera vez) en un juzgado de menores. Ya sabemos entonces, que Malony tiene causas para ser calificado como un rebelde.
Es valorable como la directora plantea la historia con una carga social importante sobre el personaje principal y que, esta carga, le acompañe durante lo largo de la película. “La tête haute” es otra de las tantas historias sobre un marginado social, y a la vez joven (como sucede similarmente en la película “Divines”, para hacer un link reciente, de la cual tuve el placer de escribir) que trata de salir del pozo problemático que es su vida. Más aún cuando se trata de un personaje joven, porque no tiene todas las respuestas, porque su cuerpo está cambiando, porque debe empezar a comportarse maduramente y porque se trata de una etapa, en donde el joven, no sabe bien lo que el mismo quiere.
La diferencia de la historia de Malony con la mayoría de las historias similares sobre jóvenes marginales y/o abandonados (hasta con historias de la vida real misma) reside en la presencia de un personaje o factor, el cual no aparece usualmente en la mayoría de las otras películas. Esta diferencia es la presencia de una parte del Estado que trata de ayudar a este joven y lo acompaña en sus problemas. Una jueza y un educador del juzgado de menores toman el rol de ayudarlo en todo lo posible a Malony, pese a todos los errores que comete el joven. Claramente llegará un punto donde el Estado le soltará la mano a Malony, porque sabe que su única salida es la cárcel.
Es valorable también que la historia parece muy simple en un principio y con el correr del tiempo se va complejizando todo. Los errores de Malony son cada vez más graves, su violencia es cada vez más fuerte, su llanto cada vez se hace más insostenible para el joven. Y a todo esto, a la vez que la vida de Malony se complejiza más y más, nos vamos dando cuenta de todo aquello que le hizo falta a Malony desde chico y que es consecuencia en sus actitudes de su juventud. La ausencia de su padre, una relación de amor/odio con su madre, el querer manejar pero no poder legalmente, un lugar cómodo para el joven. Pero es el tiempo mismo que le dará lo que le hizo falta.

Una figura paterna, una novia, la excusa para que una enfermera pueda darle una caricia para que se relaje, una familia, un trabajo que lo motive, un lugar cómodo donde estar y donde no se sienta un excluido, un marginado, todo lo necesario para que después de todos sus errores pueda mantenerse acorde al título de la película, con la cabeza alta.

Rodrigo Peto Zimerman

rodrigozimerman@caligari.com.ar

La tête haute