Estetizar lo grotesco. La región salvaje (2016), de Amat Escalante

Santiago Mariñas 5 - Enero - 2018 Textos

 

Un asteroide en el espacio, una joven desnuda en un espacio oscuro indefinido, un señor y una mujer de espaldas balbuceando. Enlazados por un montaje de cortes abruptos y un clima de tensión generado por la oscura fotografía y la banda sonora, estas escenas conforman la primera secuencia de “La Región Salvaje”; la ultima película del prolifero director mexicano Amat Escalante.

Si bien su filmografía es acotada (solo ha dirigido 5 películas y un cortometraje), Amat Escalante ha logrado desarrollar un estilo muy marcado (que comparte muchos rasgos del cine de su amigo y colaborador Carlos Reygadas) en el que la violencia, la sexualidad y la sociedad mexicana son tópicos recurrentes. Sin embargo, Escalante ha desarrollado un estilo en donde lo grotesco irrumpe y se impregna en toda su puesta en escena, en cada secuencia, en cada plano que filma. Un grotesco que comenzó germinando en su película Heli (2013) y que alcanza su punto culmine en esta ultima pieza, La Región Salvaje ,estrenada en el Festival Internacional de Venecia en el año 2016.

Victor Hugo, en su “Prefacio de Cromwell”, afirma que :“es de la union del tipo grotesco con el tipo sublime que nace el genio moderno”. Por lo tanto, podemos afirmar (como bien explica Victor Hugo) que lo grotesco es una de las patas que definen al arte moderno y que se ha extendido al arte contemporáneo. “Lo grotesco implica un saber, es saber de la imperfección del mundo, definiendo así una poética de la verdad”. Así es como me gusta pensar esta película.

La película comienza por presentarnos un asteroide flotando en el espacio, que luego sabremos que cayo en la tierra, mas específicamente en una región boscosa de Guanajuato, trayendo consigo una extraña criatura alienígena. Escena continua nos encontramos con un primer plano del rostro de una joven llamada Vero (Simone Bucio), sentada desnuda en un espacio muy poco iluminado siendo aparentemente penetrada por uno de los tentáculos de la criatura. Una señora golpea la puerta de la habitación en donde se encuentra la joven y le dice que debe salir a lo que Vero responde : ¿No puedo quedarme un rato mas?. Seguido de esto la cámara parece salir de la cabaña en donde ocurren los hechos, adentrándose en una espesa niebla, hasta que logra descubrir a Vero con una herida en el estomago, con dificultades para caminar. La joven había sido desechada. La criatura necesitaba otra presa y Vero es la indicada para buscarla. Así es como conoce yendo al hospital a Fabián (Edén Villavicencio) un joven doctor, que mantiene una relación homosexual secreta con Ángel (Jesús Meza), el marido de su hermana Ale (Ruth Ramos). Si bien Fabian parece ser perfecto para saciar el apetito sexual de la criatura, Ale es la verdadera indicada.

Si bien varios han encapsulado “La Región Salvaje” dentro de los géneros de terror o de ciencia ficción, yo prefiero incluirla dentro de la categoría de lo grotesco. Escalante entiende las imperfecciones que atraviesan a la sociedad mexicana y las retrata a través del uso de los géneros pero articulando una puesta en escena absolutamente particular. Todos bien sabemos que los géneros son expresiones canónicas impuestas por el sistema de estudios hollywoodense. Estos en base a una estructura narrativa (en términos cinematográficos) clásica conforman las obras que entrarían en la categoría que Victor Hugo denominaría lo sublime o lo bello. ¿Porque? Porque lo bello o lo sublime (en términos canónicos) tiene una sola forma, unas reglas ya establecidas mientras que lo grotesco tiene infinitas formas. Con esto no quiero decir que lo grotesco consta solamente de romper con el canon, sino que busca mas bien la forma de retratar de la manera mas verdadera posible las imperfecciones que presenta el mundo.

Escalante entiende los géneros de terror y de ciencia ficción y los reestructura desde la puesta en escena, agregando un componente que muchos han denominado hiperrealismo, pero que yo prefiero denominar (utilizando las palabras de Victor Hugo), la verdad. La violencia, el machismo, el conservadurismo, la elección sexual son expuestas como aquellas verdades que atraviesan a la sociedad mexicana y que las películas de género han dejado de lado. La actitud que toma Escalante frente a los géneros puede ser similar a aquella que tomaron otros directores mexicanos como Paul Leduc (Reed, Mexico Insurgente), Arturo Ripstein (Tiempo de Morir) y yendo mas allá directores como el brasileño Glauber Rocha (“Tierra en transe”, “Dios y el diablo en la tierra del Sol”).

Desde filmar un dialogo detrás de una enorme pila de carne grasosa en un restaurante hasta estilizar las relaciones sexuales que mantiene Ale con la criatura de brazos tentaculares. Todo conforma lo grotesco, una estética de lo feo que funciona también en base a las contradicciones que podemos apreciar por ejemplo en el tratamiento diferenciado que se hace de los cuerpos desnudos femeninos de los masculinos. La fotografía del talentoso Manuel Alberto Claro retrata como si fuera un cuadro barroco los cuerpos desnudos de Ale y Vero, igualando los cuerpos masculinos a la pila de carne de un restaurante. Muchos utilizan el termino de feo como sinónimo de grotesco, yo, en cambio, prefiero pensar lo feo como una de las infinitas formas que puede adoptar lo grotesco.

Escalante logra estilizar lo grotesco, disfrazarlo , hacerlo pasar como aquello que es sublime, tomando al genero y desarmarlo desde sus centro sin dejar de mantener algunos aspectos básicos como cierta iluminación o cierta utilización de la banda sonora (muy correcta vale aclarar) propios del genero de terror o planos como el del asteroide propios de una película de ciencia ficción. Una historia que parece avanzar a partir del triángulo amoroso que se forma entre Vero, Ale y la criatura, pero que en realidad son las situaciones secundarias las que terminan de significar la trama y revelar las imperfecciones del mundo en el que vivimos. Una pieza repleta de tensión y suspenso que coloca a Amat Escalante en el podio de la nueva ola de cine mexicano junto a su compañero Carlos Reygadas.

Santiago Mariñas

santiagomarinas@caligari.com.ar

 

La región salvaje