Lenguaje teatral. La princesa de Francia (2014), de Matías Piñeiro

Julieta Abella 23 - Enero - 2017 - Textos

 

“Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas”.
Voltaire

 

Una voz da cuenta de referencias historiográficas que se pierden en la oscuridad de la escena. Esta misma voz, a su vez, se disipará en la música a la cual alude y, posteriormente, en imágenes nocturnas de barrios porteños. El relato de la composición de la primera sinfonía de Schumann funcionará como presagio de la acción que sucederá durante el largometraje; una serie de días vehementes, llenos de conmoción y el resultado de estos, como diría el propio Schumann, “fruto de un momento de fuego”. Mediante formas externas al género cinematográfico, Matías Piñeiro desarrollará una búsqueda que pondrá en escena un relato sencillo a partir de formas disruptivas.


La princesa de Francia (2014) narra el regreso de un joven a Buenos Aires luego de un año de la muerte de su padre. En su retorno, Víctor traerá trabajo para su antigua compañía de teatro: la realización de una serie latinoamericana de radioteatro. Esta serie de días en los cuales se organizará este nuevo proyecto permitirá que salgan a la luz enredos románticos del pasado y presente que pondrán en primer plano la reflexión sobre el amor perdido y pasado. De esta manera, la figura de Víctor será central ya que no solo conforma un nexo entre todos los personajes, sino que, a su vez, permite que la acción dramática fluya a partir del proyecto que trae consigo.
Desde el comienzo, el largometraje de Matías Piñeiro incorpora formas propias del lenguaje teatral. Hacia el final de la primera escena aparecerán en pantalla los nombres de los personajes en forma de lista, tal como lo hace el comienzo de una obra teatral, y, luego, esta forma teatral será recurrente a partir de la forma en la cual se va sucediendo la narración de los hechos y a través de la musicalidad de los diálogos. A su vez, estos personajes conformarán una compañía teatral lo que permitirá insertar este lenguaje a partir de sus ensayos y, de igual forma, mediante la similitud que toma la historia con respecto a la obra que representan.
Asimismo, la coordenada teatral del film no es la única búsqueda por parte de Matías Piñeiro. En distintas secuencias se generará una narración a partir de una ida y vuelta temporal, cortando toda la posibilidad de cronología lineal. Incluso, situaciones se muestran de distintos ángulos a través de la mirada de diferentes personajes creando una red de posibilidades de interpretación y narración a partir de escenas que se replican.
La princesa de Francia (2014) de Matías Piñeiro culmina con la grabación de aquel radioteatro. Inmediatamente después se genera una situación de despedida. Mediante una posibilidad alternativa por parte de Víctor, se vuelve a vislumbrar un potencial suceso contrapuesto a lo sucedido; la posibilidad de acción en otro escenario y con otros resultados. Consecuentemente, el largometraje propondrá, justamente, esa eventualidad, aquella nueva coordenada no solo de abordar cualquier escena sino el cine en sí.

Julieta Abella

julietaabella@caligari.com.ar

 

La princesa de Francia