Una leve necesidad del diálogo. La nostalgia del centauro (2017), de Nicolás Torchinsky

Matias Mott 14 - Septiembre - 2018 Textos- Foco: FIDBA 2018 - Festival internacional de cine documental de Buenos Aires.

 

      Con la llegada de la posmodernidad se le generó un nuevo sentido a la forma cine, ya no era necesario la narración, ya no era necesario una forma, ya no era necesario el cine. Todo pasaba a ser una crítica, constructiva o no, todo entraba en ese mismo mundo. La propia discursiva del cine era cuestionada, ya no se pensaba al cine por el cine, se pensaba el sentido del cine frente a la realidad social y artística. Con este cambio llegó la nueva ola de artistas; artistas que siguen generando una influencia en el presente.


      El film desde su nombre mismo plantea su idea central, la nostalgia como medio de vida, la nostalgia como sentido a ciertas prácticas. Con los primeros minutos del film comprendemos que sucede con ambos personajes, porqué cada cual actúa de tal manera, porqué no hay diálogos entre estos. Con este detalle es que el espectador debe de formularse ciertas preguntas acorde a los acontecimientos (desde el pasado de estos personajes hasta el propio presente). En esta idea de presentar una vida sin diálogos es que los personajes cobran vida, no es necesario un diálogo que nos indique el estado del personaje, su propio rostro nos lo dice, su manera de caminar, de pararse, de vivir. Nosotros, el ojo de la cámara, somos un invitado más en una casa que contiene una historia, todo lo que se presenta en el film tiene una historia de ser, historia que a su vez tiene la respuesta a esta falta de diálogo. Todo pasado forma el presente en el cual nos manejamos.
      De manera técnica el film tiene una asombrosa calidad, de parte de la fotografía como también del sonido, ambos roles llegan a un excelente punto en común en el cual se nos logra ingresar satisfactoriamente a este mundo con tan pocas acciones, con tan poco recorrido presentado.
      Como una pequeña conclusión se debe de generar un paralelismo final entre el estreno del film y el momento histórico mundial, un momento en el cual las acciones ya forman parte de un día a día en el cual el diálogo no es necesario para saber la forma de ser del otro. Conformar un dialogo es solamente una herramienta para poder concretar ese pensamiento ya formado, todo tiene una razón que puede ser o no comprensible. Solamente la idea de una comunicación facial es capaz de generar un nuevo sentido en nuestro accionar.

Matias Mott

matiasmott@caligari.com.ar

la nostalgia del centauro