“Ni pasado ni presente: píxeles y memoria”. La idea de un lago (2016) de Milagros Mumenthaler

Rocio Molina Biasone 22 - Noviembre - 2016 Textos - Foco: 31 Festival Internacional de cine de Mar Del plata

 

Memoria: un término que puede pensarse y utilizarse de mil maneras; un término con una enorme implicancia subjetiva, pero con relevancia colectiva; una palabra que sugiere tanto, pero sugiere mucho más de ser dicha en lugares como Argentina.
Sobre la dictadura, sus víctimas y el saldo que dejó para el futuro se ha escrito, filmado, hablado en sustancia. Si aún se siguen generando relatos y discursos al respecto, es porque las historias son inagotables, y hay formas que aún quedan por descubrirse. La idea de un lago toma esta realidad, pero más a modo de gatillo para poder realizar una reflexión o, mejor dicho, sensación fílmica sobre la memoria: ¿qué es? ¿Cómo se manifiesta? ¿Cómo es para una niña? ¿Cómo para una adulta? ¿Cómo es para una hija o un hijo? ¿Es diferente que para una esposa?
Los recuerdos que Inés podría llegar a tener de su padre, quien desapareció cuando ella era apenas una infante, no se basan sobre hechos, sino sobre imágenes, sensaciones, asociaciones formales, olores. Podría pensarse que tal vez los mecanismos de la memoria difieran según se la piense en su connotación colectiva, o en su forma personal y subjetiva. Milagros Mumenthaler se basa en el libro Pozo de Aire de Guadalupe Gaona para explorar cinematográficamente este segundo sentido de la memoria.
Lo político como discurso no está aquí presente. No le interesa al film explicar las circunstancias de la desaparición, o adoptar un punto de vista crítico sobre hechos del pasado, porque lo único que le interesa es Inés, esa hija de un padre del cual no posee más que una o dos fotografías nítidas, e hija de una madre que no se cansó de esperar a su esposo aún sabiendo que su desaparición es permanente. El discurso político no se evita, sino que se deja de lado para dar paso a un tema que es universal, cómo recordar. Un tema universal pero que se modifica según cada sujeto, como sucede con Inés y su madre. Donde una quiere acercamiento y evidencias, la otra prefiere quedar en el pasado. Donde una busca recordar, la otra busca olvidar. Mientras una sólo puede sentir esa presencia a través de asociaciones fantásticas y fetiches, la otra recuerda en silencio y a la distancia, limitada por una visión adulta e inevitablemente realista.
Como el título sugiere, la historia, la narración, se articulan entorno a una idea: a la idea de un lago, de una mansión, de un bosque, de una canoa, de un padre. Las ideas no son lineales ni cronológicas, y menos si de memoria se trata. Se componen de fragmentos, momentos, sueltos en el tiempo, que no establecen conexiones causales ni lógicas, sino sensoriales y pulsionales. Aportarle una causalidad, una linealidad a un relato sobre algo tan fragmentado y dinámico como el recuerdo de un ser querido, sería un error.
Es por eso que este film no tiene un principio ni un fin, no tiene evolución cronológica o lineal, mas hereda su forma y sus imágenes directo de las ideas de Inés: de las ideas de Inés sobre aquel lago.

Rocio Molina Biasone

rociomolinabiasone@caligari.com.ar

La idea de un lago